Vicente Vallés
Vicente Vallés - ABC

Vicente Vallés: «No hay nadie que pueda sustituir la labor del periodista»

El director y presentador del informativo nocturno de Antena 3 ha presentado en Sevilla su segundo libro: «El rastro de los rusos muertos»

Pedro Ybarra Bores
SevillaActualizado:

Vicente Vallés (1963) lleva tres décadas dedicado al periodismo. Tras su paso por Telemadrid, Televisión Española o Telecinco, en la actualidad dirige y presenta el informativo de la noche de Antena 3. Esta semana ha pasado por Sevilla para presentar su segundo libro: «El rastro de los rusos muertos. Occidente en manos de Putin» (Espasa), en el que muestra un relato «tan trepidante como real» que nos ayudará a comprender mejor la evolución de Rusia. Vallés también es analista político en prensa y radio. Durante esos años de actividad profesional ha cubierto acontecimientos nacionales e internacionales y ha moderado dos debates electorales. También ha recibido varios premios, entre ellos el Salvador de Madariaga, el del Club Internacional de Prensa, la Antena de Oro, el Iris de la Academia de Televisión y el Ondas. Es autor del libro «Trump y la caída del imperio Clinton», en el que analizaba el sorprendente resultado de las elecciones americanas de 2016.

¿Por qué «El rastro de los rusos muertos»?

Es casi una secuela del libro anterior que escribí sobre Trump. Cuando terminé de escribirlo seguí muy pendiente de las investigaciones que se estaban llevando a cabo en Estados Unidos sobre la injerencia rusa en el proceso electoral americano. Al pasar unos meses empecé a poner juntas noticias que había ido leyendo por separado durante diferentes semanas y empecé a notar que allí podía haber una historia. A partir de ahí empecé a investigar, a tirar de muchos hilos, y el fruto es el libro que presento ahora.

Un trabajo de investigación...

Es un trabajo de investigación periodística, un reportaje periodístico también, con muchos datos y mucha información, que pretende tener un relato, y de hecho lo tiene.

¿Ha dedicado mucho tiempo a escribir el libro?

Entre año y medio y dos de trabajo muy intenso, sobre todo durante el último año antes de publicarlo. A principio de 2017 comencé a ir tirando de algunos hilos y ya me puse a la labor de escribir, desde el el verano de 2017 hasta ahora.

¿Cuál es el objetivo de este libro?

Plasmar una realidad que a veces la vemos salpicada con pequeñas cosas en los medios de comunicación pero no de manera global. Solemos decir a veces que los árboles no nos dejan ver el bosque y lo que he hecho ha sido juntar muchos árboles para que veamos el bosque completo. Coger datos que habitualmente leemos dispersos y sin poner en su conjunto y sacar conclusiones. Contar un relato. Es como en las revistas de pasatiempos en los que aparecen un montón de puntos separados por números que los vas juntando y al final cuando los unes todos con un dibujo aparece algo. Es eso este libro. Reunir muchos datos contados de una manera atractiva (no es un teletipo de agencia) para que sea leído. No es una novela, es un libro, un reportaje periodístico.

Portada del libro
Portada del libro - ABC

El libro comienza con cuatro frases contundentes de Putin..

La primera («No soy una mujer y, por lo tanto, no tengo días malos») sería políticamente incorrecta para los tiempos que corren, sobre todo en Occidente. Pero no lo es tanto en Rusia, donde los criterios son muy diferentes de los que tenemos en Occidente y tanto en cuestiones políticas, como sociales, como de costumbre... No se puede analizar las cosas que pasan allí con la visión que tenemos aquí.

Y algunos capítulos tienen lugar en España...

Hay una parte que tiene mucho que ver con España porque hay un grupo importante de miembros de la mafia rusa que desde finales de los años 90 se instalaron en España total o permanentemente. Trajeron a sus familias, compraron muchas propìedades y desde ahí siguieron trabajando. Algunos de ellos han acabado en los tribunales aquí en España. Algunos de ellos muy recientes en la Audiencia Nacional. La mafia rusa actúa casi como una correa de transmisión del poder político del Kremlin. Digamos que hacen trabajos sucios que no se pueden hacer desde el punto de vista de las autoridades y de las instituciones rusas.

¿La manipulación rusa existe?

Hay un intento de manipular. Hay una creencia que va un poco más allá de lo que es real que piensa que todo lo que pasa en el mundo tiene que ver con los servicios de inteligencia rusos, y esto no es así. Lo que sí hacen, y lo hacen bastante bien porque lo tienen muy trabajado y muy bien estudiado, es detectar problemas internos en determinados países occidentales y alimentar y acrecentar esos problemas para generar más problemas internos y generar debilidad en esos países. El gran ejemplo es el de Estados Unidos con la victoria de Donald Trump en las elecciones y la interferencia rusa, que hubo interferencia rusa.

¿Realmente hubo interferencia rusa en esas elecciones?

Como explico en el libro, la respuesta es sí. Clarísimamente la hubo.

¿Se podría saber cuántos votos movió en una dirección concreta esa interferencia rusa?

Nunca lo podremos saber.

¿Donald Trump es presidente de Estados Unidos por la interferencia rusa?

Parcialmente sí, pero no totalmente. No se puede decir que Putin ha puesto de presidente a Donald Trump porque eso no sería cierto. Ahora, que interfirió y que ayudó a que eso ocurriera, sin ninguna duda.

Otra de las frases célebres de Vladimir Putin es la de «¿Exagente del KGB? Eso no existe»

Eso dice él. Tiene esa cultura. Fue agente del KGB en los años 80, estuvo destinado en la Alemania Oriental, donde vivió la caída del Muro de Berlín y aquello le marcó para siempre, así como su propia cultura de espía en la Unión Soviética. Varias veces ha dicho que uno cuando es espía lo es para siempre. Aplica como presidente de Rusia algunas de las tácticas y de las formas de actuar que el ha aprendido en el KGB.

¿Ha estado en Rusia?

He estado varias veces en Rusia en varias épocas distintas. He tenido la posibilidad a través de los años de conocer la Unión Soviética, antes y con Gorbachov, la Rusia de Yeltsin, incluso estuve con él durante un viaje que hizo Felipe González, y también con Vladimir Putin. He tenido la posibilidad de ver como ha ido evolucionando el país a los largo de décadas.

Cómo ve la evolución de aquel país

Es interesante porque aunque con el paso de los años todos los países cambian mucho, pero hay una serie de cuestiones que están siempre en el alma de los países que cambia poco. Por ejemplo en Rusia no cambia mucho el gusto por los líderes fuertes, más allá de que hayan podido votar o dejar de votar en las elecciones, o hayan sido dirigentes soviéticos cuando no había elecciones.

La realidad es que allí desde los tiempos de los zares hasta nuestros días la cultura política y social es la de apreciar a los líderes que mandan y que demuestran que mandan. Es una cultura bastante diferente de la que tenemos en Europa Occidental y por eso las elecciones del año pasado Putin consiguió más del 70% de los votos.

Es cierto que hubo un porcentaje de fraude, pero más allá de eso sigue teniendo muchísmos más votos que el segundo, que no le hace ni sombra. Eso es porque aprecian como gobierna y es un hombre muy admirado en su país. Ahora tiene muchos problemas porque la economía va mal y hay sectores sociales que lo están pasando realmente mal con una devaluación en sus niveles de vida, pero más allá de eso sigue siendo muy popular, muy apreciado en Rusia y muy temido fuera de Rusia.

¿Si tuviera que elegir hoy una sección concreta del periodismo para dedicarse a ella sería internacional?

No. Es verdad que los dos libros que he escrito son sobre personajes de ámbito internacional, pero seguramente tiene que ver también con que el resto de mi vida profesional la paso contando cosas que ocurren aquí. Con lo cual me paso todos los días un montón de horas hablando de nuestros problemas políticos internos, y cuando luego en casa me he puesto a trabajar en libro me ha apetecido más hablar de otras cosas que no sean aquellas de las que hablo todos los días.

¿Las batallas se ganan ahora en Internet y las redes sociales?

Estoy muy centrado en el trabajo que ha hecho Rusia sobre este tema, y ellos han sabido aprovechar muy bien las redes sociales para detectar un problema en algún lugar y alimentarlo a base de enviar noticias falsas o noticias medio ciertas, que a veces son casi peores que las falsas porque presentan algún viso de veracidad y son realmente creíbles. Las redes sociales han permitido también en muchos países alimentar los extremismos y los populismos, y esto lo hemos podido ver también en España sin lugar a dudas durante los últimos años.

¿Cuales son sus referentes en televisión?

Uno siempre tienen muchos. Cuando empezaba en televisión veía -y sigo viendo- mucha televisión americana y británica, que creo que son los dos referentes de la televisión en informativos. Había dos periodistas americanos que siempre me gustaron mucho y que ya murieron: Peter Jennings y Tim Russell que presentaba un programa los domingos por la mañana, tradición de tertulia política en Estados Unidos y el Reino Unido que todavía no hemos importado, pero que allí funciona hace mucho tiempo. Me gustaba mucho Tim Russell por como hacía las entrevistas, aprendí mucho de hacer entrevistas de él. Y aprendí mucho de presentar informativos de Peter Jennings. Han sido mis dos referentes fundamentales y los he seguido mucho. Ahora me gusta mucho como lo hace Anderson Cooper, un periodista de CNN que tienen un programa por la noche que se llama 360º y hace un análisis político de la jornada a última hora de la noche. Me gusta mucho como lo hace.

En Estados Unidos algunos periodistas presumían de que antes de jubilarse le seguían preguntando si eran demócratas o republicanos...

Me sitúo como periodista. Cuando me preguntan eso digo que soy del Atlético de Madrid que es mi única militancia. Que des tu opinión no significa que seas de un partido político, ni que defiendas una ideología específica. Lo que defiendo mucho es el periodismo de análisis. Un análisis no focalizado desde un punto de vista muy concreto, sino analizar las cosas. ¿Por qué esta decisión se ha tomado en este momento concreto? Hacer ese análisis es interesante para los lectores, los espectadores, o los oyentes. Se puede, se debe y se hace de hecho un buen periodismo de análisis también, más allá de que haya gente que esté muy marcada políticamente por una ideología. Eso también está bien, sabiendo que es así lo lees si te interesa o no lo lees si no te interesa y sacas tus propias conclusiones. Lo que sí recomiendo a los usuarios de la información es que no se informen por un único medio por mucho que les guste, sino que puedan mirar otros más y luego sacar su propias conclusiones.

¿Cómo ve hoy el periodismo?

Creo que estamos en una época en la que si siempre ha sido necesaria nuestra profesión, ahora lo es más, precisamente por la sucesión de noticias no siempre ciertas que aparecen mucho a través de las redes sociales. Un buen trabajo periodístico es más importante que haya podido ser nunca. Otra cosa es que haya gente que se conforma con informarse por Twitter. Es un derecho que tiene cada cual, pero creo que los ciudadanos más responsables se acaban informando a través de los medios de comunicación, y además de los medios en plural, en varios, no en uno solo. De manera que se informan, escucha varios puntos de vista de una historia y a partir de ahí saca sus conclusiones, que creo que es lo más razonable en una sociedad democrática.

¿El periodismo de antes ha muerto?

Algunas veces me preguntan por lo que llaman periodismo ciudadano y una vez escuche una frase, que no es mía, que decía «el periodismo ciudadano es como la medicina ciudadana, si estás enfermo lo mejor es que sea el médico el que te diga lo que te tienes que tomar, y no el vecino de enfrente». Esto es lo mismo, al periodismo no hay que ponerle apellidos. El periodismo es periodismo. Si no te interesa el periodismo estás en tu derecho de ignorar lo que contamos los periodistas, pero no hay nadie que pueda sustituir la labor del periodista, igual que no hay nadie que pueda sustituir la labor de un médico o de un arquitecto. Es una profesión específica que tiene un fundamento y una función, y esa función la ejercemos los periodistas.

¿No jugáis con ventaja los profesionales de la televisión al estar más personalizadas las noticias y haber mayor exposición?

Es posible. La televisión inevitablemente te hace más conocido y la gente te ve. Es una característica propia de este medio que hay que relativizar mucho también. Creo que los que trabajamos en televisión somos periodistas, sin más. No somos agentes del espectáculo ni presentamos concursos, ni programas de variedades. Somos periodistas que contamos noticias. Los espectadores nos tienen que ver así si quieren verte, y si no apagar la televisión

Dedicado a sus padres

Siempre hay mil motivos para eso. También a mi madre, que es andaluza de Arjona (Jaén), y la generación de nuestros padres, con muchos esfuerzos, lo pasó muy mal... los de mi generación tenemos mucho que agradecer a la generación de nuestros padres.

¿Conocía Sevilla?

Bastante. Vengo periódicamente a Andalucía porque me siento muy en mi tierra. Mi madre es de Arjona (Jaén) y para mí la sangre bulle de alguna manera. Soy de Madrid, hijo de madrileño, aunque soy un madrileño de manual porque ninguno de mis cuatro abuelos es madrileño. Es una ciudad muy vivible comparada con Madrid, que es una ciudad a veces incluso agresiva para vivir en ella. No deja de ser una ciudad bonita Madrid, y a mí me encanta pasearla, pero ciudades menos grande son más llevaderas para pasearlas, vivir en ellas, da más calidad de vida. Creo que ciudades como Sevilla te permiten eso.

¿Estados Unidos, Rusia... Escribiría un tercer libro sobre Venezuela?

Me podría poner a ello. Hay que conocer un poco mejor. He estado allí y he podido tener experiencia de hace dos años y medio y impacta lo que estaba pasando allí y ahora debe ser peor. No he estado en el último año, pero entonces la situación ya era bastante preocupante. La experiencia de estar en el puerto de Caracas, al norte de la ciudad, y era impactante ver un puerto tan grande sin un solo barco y con un parking enorme destinado a los contenedores que traían los barcos prácticamente vacío. El desabastecimiento entonces ya era muy grande. Desde luego Venezuela es un buen motivo para escribir un libro, pero de momento no me he puesto en ello.