Teatro romano de Itálica en Santiponce - ABC

El día que Trajano dominó el Imperio romano desde Itálica

Tal día como hoy, el turdetano Marco Ulpio Trajano fue nombrado emperador

Antonio Periáñez
SevillaActualizado:

Cuentan los libros de Historia que fue Escipión el Africano quien en el 206 a.C. fundó en Turdetania la ciudad romana de Itálica, en su origen como punto defensivo y después para retiro de sus veteranos. Esta sería la primera «civitas» romana levantada fuera de suelo italiano y la primera en dotar al Imperio de un mandatario «no romano». Tal día como hoy, Trajano se convirtió en Emperador de Roma.

La llegada al poder de este legendario turdetano se debió, en buena medida, a los caprichos del azar y la mala gestión de sus predecesores. Nacido en Itálica un 18 de septiembre del año 53 de nuestra era, en el seno de una familia turdetana, los Ulpios, siendo aún joven se trasladó a Roma, donde pronto pasaría a formar parte del Senado romano.

Pero en las altas esferas de Roma corrían malos tiempos, hasta tal punto que el propio mandatario, el césar Domiciano, murío asesinado como fruto de sus escaramuzas. Le sucedería en el poder el senador Nerva, un anciano en sus últimos momentos de vida, que había acogido y adoptado a un prometedor Trajano.

De hecho, el 27 de enero del 98 después de Cristo, cuando muere el césar, Trajano es nombrado emperador de Roma, el primero que no procedía del territorio italiano.

Según el historiador Dión Casio, Trajano era un soldado nato, que supo gobernar con humildad el imperio, alejado de fastos y grandes monumentos a su persona. No obstante, su mayor legado arquitectónico es un homenaje a su victoria en Dacia, de la que trajo ingentes cargamentos de oro con el que se financió el foro de la capital. A día de hoy, el gobernante bético es recordado como un gran estratega y militar, llevando las fronteras del Imperio romano hasta su máxima extensión por tierras orientales.

En el otro extremo del basto imperio, en Itálica, se levantaría el Templo de Trajano, por orden de su sobrino Adriano, el Templo de Trajano, consagrado al hijo más ilustre de la ciudad, en una plaza de la nova urbs, rodeada por una plaza porticada.

Turdetano, bético, hispalense, sevillaño... Trajano forma parte de la Historia de la humanidad y sigue sindo un personaje vivo en la memoria colectiva al sur de Hispania.