Ricardo Sánchez, en el patio de la Delegación del Gobierno de la Junta
Ricardo Sánchez, en el patio de la Delegación del Gobierno de la Junta - Vanessa Gómez
DELEGADO DEL GOBIERNO DE LA JUNTA

Sánchez: «Las personas tienen que estar en el centro de la Administración y no aplastadas por ella»

El responsable provincial del Ejecutivo autonómico aboga por «humanizar» el gobierno, «no estando tanto en los despachos y sí cara a cara aportando soluciones»

SevillaActualizado:

Lleva sólo unas semanas al frente de la Delegación del Gobierno de la Junta de Andalucía en Sevilla pero ha tenido ya tiempo el popular Ricardo Sánchez de imprimir modos, ritmos y visión de la gestión pública diferente. Por algo viene de ser alcalde de Mairena del Alcor durante ocho años.

Cuentan en los pasillos de la Delegación que el ritmo de trabajo ha subido bastante en este mes y pico...

Yo venía con la velocidad de crucero propia de la gestión municipal, que no es precisamente una velocidad baja, y eso me está sirviendo no sólo para mantener esa intensidad sino sobre todo para humanizar la gestión. Intento que la Delegación del Gobierno tenga cercanía, proximidad con los municipios y con los propios ciudadanos. Incluso en la gestión interna, las relaciones con las delegaciones territoriales.

Eso no será tan sencillo como parece tratándose de una coordinación entre dos partidos, PP y Ciudadanos...

Sí, es verdad que somos partidos diferentes, pero debemos tener claro que pertenecemos a un mismo gobierno. No se trata sólo de decir que somos un gobierno único sino que hay que actuar de verdad como un gobierno único. Y creo que va a ir muy bien, porque el trabajo hasta la fecha es muy buen y fluido a pesar de que haya seis delegados.

¿Qué mensaje ha trasladado a todos ellos, cuál es el planteamiento común para comenzar a trabajar?

Todos están muy implicados y saben que la premisa principal es que mostremos sensibilidad, un trato basado en la cercanía y no tanto en el despacho sino en el cara a cara. No es más que humanizar la gestión, poner a las personas en el centro de la Administración y no aplastadas por ella. A lo mejor el desapego con la política tiene que ver con haber puesto la institución por encima de la gente, y debe ser al revés, generando confianza y resolviendo los problemas de la gente. Y dándole además una visibilidad a las delegaciones.

¿Dar más visibilidad? ¿En qué sentido exactamente?

La primera puerta a la que la gente llama de la Junta para cualquier asunto no es la de una consejería sino la de una de las delegaciones. Y eso tiene poco eco.

En esa faceta mencionada de resolver los problemas de la gente, quizás el primero sea el de las listas de espera en la sanidad, ¿no le parece?

Sin duda, aunque es algo que lleva arrastrándose años y no va a superarse de la noche a la mañana. Las cifras son verdaderamente de impacto y mucho peores de lo que aseguraba el Gobierno andaluz anterior, que decía que había 65.000 personas esperando en Sevilla y en realidad son casi 180.000. Los números son escandalosos, pero lo es más que los gobernantes hayan mentido para quedar bien.

¿Y eso no ha debido de ocurrir en otras áreas y consejerías?

Sin duda. Basta con ver los primeros números que han salido de la línea 1 del metro, que ha tenido un sobrecoste de cien millones del que nada se dijo. Cien nada menos. Por eso es importante ahora tener una foto real de los problemas, y no lo que se estaba vendiendo.

Con el metro se ha empezado a recular, ¿no es así? ¿Va a servir esa justificación del sobrecoste de la primera línea para no emprender las obras del resto?

No, no. Es una prioridad de este gobierno, sin duda, y no sólo la línea 3 sino también la 2, pero hay un trabajo enorme por delante de las tres administraciones que están implicadas para definir mejor qué hay que aportar y si verdaderamente lo que se incluyó en los proyectos es realista y factible. Por eso es vital el diálogo sin peleas entre los partidos, porque hace falta concretar de uan vez para que se desbloquee el asunto y se pueda avanzar. En ese sentido, Juanma Moreno no dice que la financiación sea sólo cosa del Estado sino que todos debemos sentarnos a encontrar la mejor solución posible. Lo único que pasa es que, como con la sanidad, en cuanto arañas un poco te encuentras que no todo es tal y como se ha contado.

Pero del nuevo equipo se esperará algo más que simplemente denunciar lo mal que lo hicieron los anteriores...

Sin duda, y se hará mucho, se hará lo que se ha dicho que se va a hacer. Pero antes habrá que cuantificar bien qué es lo que hay, con qué nos encontramos. Sólo así se podrá dar una respuesta adecuada y con los medios necesarios. Lo que queremos es que se gestione de manera eficaz y para eso es vital saber de dónde venimos y qué nos encontramos.

Su partido lleva años denunciando el maltrato de la Junta de Andalucía a Sevilla, especialmente en inversiones e infraestructuras. ¿Cree que va a ser difícil mantener la coherencia o podrán paliar todo eso ya gobernando?

No será difícil si somos rigurosos y definimos bien las inversiones por provincia, haciendo que se conozca con claridad a dónde va el dinero. Y con buenas planificaciones estratégicas centradas en lo que reclamen los profesionales y colectivos de cada ámbito, desde los sanitarios a los profesores. Eso será lo que defina las inversiones y no las reclamaciones de cada partido o provincia. Esa guerra de localismos no nos van a llevar a ninguna parte. Un buen ejemplo es el plan de choque en la sanidad. Las prioridades las marcarán las personas y los profesionales de cada sector, no el político o el partido.

¿También con la Ciudad de la Justicia? Porque el sector no tiene demasiado claro que el mejor lugar sea Palmas Altas, como propone la Junta...

Soluciones cien por cien óptimas no existen, pero hay que ser realistas. Lo que sí reúne unanimidad es que la situación actual es insostenible y la ubicación actual no sirve. A partir de ahí, a sentarse a hablar para dar con el mejor sitio posible.