Paco Pérez Valencia en el campus de Loyola Andalucía en Sevila
Paco Pérez Valencia en el campus de Loyola Andalucía en Sevila - C. G.
ENTREVISTA

Paco Pérez Valencia: «En la universidad formamos a los que construirán el mundo»

Como profesores invitados la Cátedra de Transversalidad cuenta con jóvenes de los centros Ángel Rivière, Autismo Sevilla y Santo Ángel de Córdoba

SEVILLAActualizado:

«Todo explorador es un constante enamorado. Nada se le interpone con esos sueños imposibles, pero ciertos, porque no hay vida más que para aquello que ama -siempre es así- sin saber por qué». Así nació la Cátedra de Transversalidad y Pensamiento Creativo, un «proyecto egoísta que deseaba llegar hasta los confines de la misma creación, del mismo Arte, es decir, de la misma vida». Paco Pérez Valencia, artista y museógrafo especialista en lenguajes artísticos contemporáneos, es doctor por la Universidad de Sevilla, imparte clases de Pensamiento Creativo en el Grado de Comunicación y en los dobles de Comunicación-ADE y Relaciones Internacionales de la Universidad Loyola Andalucía.

¿Por qué una Cátedra de Transversalidad y Pensamiento Creativo?

Creo que el mundo se nos entregó entero. Somos custodios, hay que cuidarlo, porque es para nosotros. Y sin embargo, nos hemos embarcado en una carrera de alta competición, que nos devora, que nos impide su disfrute desde el respeto. Nos corresponde a nosotros el sagrado compromiso del placer de vivir, pero tras una vida única, parece que aun no sabemos hacerlo. Y pienso que hay mucho talento para ponerlo al servicio de una causa: la de vivir con alma.

Con esta filosofía de vida, solo necesitaba el escenario adecuado. La Universidad, que es el paradigma del conocimiento, me brindó la oportunidad, porque es el lugar donde formamos a los que construirán el mundo. Qué mejor entorno para implementar una Cátedra que nos haga atender a la vida, a los mismos márgenes de nuestra vida, para alimentar los espíritus creativos de aquellos jóvenes que desean brindarse al mundo como un compromiso personal.

La Universidad Loyola Andalucía, donde actualmente imparto la asignatura Pensamiento Creativo, en el Grado de Comunicación y en los dobles de Comunicación-ADE y Relaciones Internacionales, me ha permitido ofrecer el escenario adecuado ante jóvenes que comienzan su formación en ambos campus, en Sevilla y Córdoba. La Fundación Cajasur, muy sensible a programas de innovación social ha sufragado los costes del programa, ya en su segunda edición, y lo podemos hacer con los maravillosos compañeros de dos centros de educación especial, el Ángel Rivière, de Autismo Sevilla, y el Santo Ángel, de Córdoba.

La Cátedra de Transversalidad y Pensamiento Creativo se ideó para escuchar al mundo, para crecer como personas, para aprender todo aquello que está esperando ser descubierto y para agradecer la vida. Y en esto nos ayudan otros jóvenes que tienen un talento impresionante y que saben compartirlo. Y que además, solo además, tienen TEA.

¿A qué aspira?

A mejorar el mundo. Así, sin más. Sirve para recordarnos que todos somos importantes, que cualquiera de nosotros puede marcar la diferencia, que nos necesitamos.

¿Qué tiene esta Cátedra de aquella Universidad Emocional?

Esto es Universidad Emocional. Es la idea, el alma de un sueño por hacer cosas que transformen el mundo. Quiero pensar que este espíritu es más la génesis de un movimiento que una inspirada acción aislada.

¿Qué enseña en ella?

Salir de los márgenes de investigación académica, sobre espacios no transitados antes. Ofrecer al alumno una mirada crítica, distinta y respetuosa; quiero que sientan la vida, que marquen su posición, que la defiendan, que la amen y que la compartan.

Enseño el secreto del mundo: consiste en atenderlo, sentirlo, escucharlo, cuestionarlo. Eso me ha ayudado a percibir las fragancias más extraordinarias y a agradecer la vida. Ahora siento la deuda de corresponder con lo que he recibido. Por eso, cuando veo que muchos jóvenes a los que consideramos distintos o especiales, pero que en realidad los tenemos amparados por sus cualidades, veo en ellos elevadas capacidades distintivas. Esto lo aprendí de ellos, jóvenes con distintos grados de TEA (Trastorno del Espectro del Autismo) y quiero que mis alumnos también lo aprendan.

¿Cuál es tu papel en la Cátedra de Transversalidad y Pensamiento Creativo?

Ideé esta Cátedra para dar valor a la educación, para enriquecer las perspectivas de mis alumnos, para explorar lo desconocido (y el Autismo es un gran desconocido) y para dar las gracias a los muchos que aman el mundo.

Mi papel consiste, una vez ideado el programa y construida su estructura, en desarrollarlo, acompañando todo el proceso a los formadores de estos jóvenes de Autismo Sevilla y los del CEE Santo Ángel de Córdoba, viendo sus mejores vehículos expresivos, valorando los temas a tratar; su implementación en el aula y su posterior evaluación.

No escondo que algún día, toda esta experiencia permita una Universidad más sensible, más humana. Sin consigo esto, cambiaré el mundo.

¿Qué intenta enseñar a sus alumnos?

Recordarles sus súper-poderes. Todos los jóvenes tienen mucho más de lo que solemos ver en un aula y los muchachos con TEA vienen en calidad de profesores invitados a la universidad para ayudarnos a que afloren.

Segunda edición de la Cátedra...

Este sueño se concibió en el año 2013 trabajando un proyecto inédito de innovación cultural con Autismo Sevilla y la Fundación Valentín de Madariaga, donde descubrí que había muchas cosas de la vida que nunca podría aprender en una Universidad. Muchos de aquellos niños y muchachos con TEA podrían ayudarme a hacerlo. Así, en el curso académico 2016-17 pude realizar la primera edición de la Cátedra en la Universidad Loyola Andalucía, tras realizar una prueba piloto en la US, con los alumnos de cuarto Grado en Bellas Artes. Esta es por tanto, la segunda edición. Y lucharé con todo por mantener, ampliar y consolidar su tercera edición. En este punto solo puedo dar las gracias a todos los que lo han hecho posible, empujados por el patrocinio de la Fundación Cajasur.

En los campus de Sevilla y Córdoba...

La Universidad Loyola permite esta dualidad. Imparto la misma materia en los dos campus, ante alumnos únicos. La verdad es que estoy muy contento con ellos. Siento el privilegio de poder ser correspondido ante jóvenes que sienten también un deber ante el mundo. Es por esto por lo que amo mi trabajo.

Pensar distinto, salirse de la norma, aspirar a todo...¿hay sitio para ello en nuestra sociedad?

Sé que haces esta pregunta porque el mundo es poco complaciente con los soñadores. Y es precisamente por esto, por lo que hacemos tanta falta. Nunca tanto como hoy, hacemos falta todos los que soñamos el mundo, los contadores de historias, los poetas de silencios.

¿Qué aporta la cátedra al mundo TEA?

La evaluación de la primera edición constató para todos los educadores, psicólogos y especialistas que tuvieron relación con la Cátedra, que si se dan otros escenarios para instar a soñar, sus jóvenes se expresan distinto, aportan nuevas respuestas porque se exploran otros tiempos en su desarrollo y lo hacen con las cosas que ellos desean, con lo que de verdad les importan. Durante los días previos están especialmente felices y el día de la masterclass son los dueños de lo que sucede.

Alejandro Armenteros (16 años), nuestro profesor invitado en Córdoba, al preguntársele en esta edición (su segunda participación en las aulas universitarias) por lo que haría justo al inicio de su presentación, respondió con un rotundo: lo que toca. Era absolutamente consciente de lo que iba a ofrecer, lo traía preparado, guionizado y completamente decidido. Fue un ejemplo de autoexigencia, amor y placer en su exposición. Justo como deberían de ser todas las clases, con profesores amantes. La Cátedra aporta al mundo del TEA un nuevo camino hacia lo fascinante.

¿Por qué le atrae tanto el mundo TEA?

Porque soy artista. Porque soy inquieto. Porque adoro al mundo. Conocí a Alejandro en Córdoba y a Manolo Pumar, en Sevilla. Manolo es un muchacho impresionante, que ama los detalles más imperceptibles y me hizo volver al estudio para ver mi trabajo con unos ojos con los que nunca lo había mirado. Alejandro, un extraordinario contador de historias, me dio la clave: ¿y si me hubiera encontrado con él antes, en mi formación universitaria, como un profesor que me hace explorar lo desconocido?

¿Qué requisitos debe reunir un profesor invitado?

En este capítulo, trabajamos muy estrechamente con los responsables educativos y psicólogos de los centros. Son ellos los que exploran distintos perfiles que serán atractivos para su posterior desarrollo en el aula. Marcos Zamora, es el director de Autismo Sevilla, y ha visto siempre este proyecto como un espacio de oportunidades. Fue él quien valoró los perfiles de los jóvenes Iván Alexis Curtosi (17 años) y Santiago Meléndez (16 años), dos muchachos con altas capacidades con perfiles propios de especialistas. El primero, Iván, interesado por la historia, la geografía, los datos demográficos y los viajes, es elocuente, divertido y muy dinámico; Santiago, por los viajes en el tiempo y por las múltiples posibilidades de incidir en el presente, es ordenado y aporta a todo un rigor exquisito. Tanto ellos, como Alejandro, en Córdoba, saben compartir sus ideas, con calidad, fortaleza y creatividad. Son jóvenes que se sienten muy a gusto entre iguales, entre decenas de estudiantes, escuchados, atendidos.

¿Cuáles son los principales rasgos de la metodología puesta en marcha?

En esencia, el programa defiende el buscar nuevas vías de innovación docente, a través de una más enriquecedora aportación a los jóvenes universitarios; la exploración de nuevas terapias de caso y la valoración social de cara a las familias.

Durante semanas, intercalan en sus procesos de aprendizaje, tiempo para desarrollar las ideas que impartirán como docencia. Como cualquier docente, exploran en internet y suman ideas acompañados por los tutores en ese camino. En le caso de Alejandro, que se siente más a gusto en el espacio creativo, en el arte de contar historias, con plena libertad, decidimos dejar abierto su proceso, quedando al mando de todas sus decisiones; únicamente, hicimos que cada alumno en el campus de Córdoba tuviese un alter ego en un click de Playmóbil, porque Armen tiene una elocuencia brillante cuando habla a través de ellos.

En la primera sesión se hicieron visitas previas para el conocimiento del escenario, pero esto ya no fue necesario en esta segunda edición, porque recordaban con enorme precisión todos los detalles del año anterior. La confianza ya estaba ganada.

Los alumnos universitarios reciben estas charlas o acciones docentes como una refrescante forma de aprender y las evaluaciones posteriores atestiguan lo que les ayuda a crecer como personas.

¿Cómo explicar que tras los sueños más fascinantes, se vislumbran las esperanzas del mismo mundo?

Uno solo de estos jóvenes, de cualquiera de ellos, puede ayudarnos y eso lo cambia todo. Quien salva una vida, salva al mundo entero. Y quien ayuda, también.

Las sesiones implican proyecto compartido...

Trabajamos en varias líneas de forma arborescente. Esto es muy del pensamiento creativo. Es decir, trabajamos en un punto y al mismo tiempo, en otros, sin un desarrollo lineal. Durante todo este proceso trabajamos con una comunicación muy fluida por todas partes, compartiendo las novedades, las respuestas, los resultados y las sensaciones. Los jóvenes profesores invitados nos visitan en las aulas universitarias, recordándonos que las aulas deben ser espacios abiertos y permeables de vida; pero también nosotros vamos a sus espacios, a sus aulas, a sus lugares de estudio. Esto nos hace aprender más, pero sobre todo a convivir. Por ejemplo, en Córdoba, en el CEE Santo Ángel, se han preparado dos encuentros (en ambas sesiones) entre los universitarios y todos los usuarios del colegio. A esto le llamo emboscada emocional. De allí, en una mañana de convivencia, compartiendo actividades, tengo que sacar a muchos de mis alumnos entre lágrimas, cautivados por lo vivido.

¿Qué aptitudes se intentan fomentar?

Talento, amor, evasión, generosidad que invita a soñar.

Así se demanda en la Guía Docente, donde se se solicita un requisito fundamental: el alumno debe querer descubrir, aspirar a transformar el mundo, desear encontrar caminos nuevos para explorar la vida. Es una asignatura que demanda hambre de territorios imposibles, pero únicos.

¿Cuál es la respuesta de los alumnos?

Déjame que te la de directamente de una de mis alumnas, Ana María Romero, del campus de Córdoba, porque no se puede expresar con más belleza:

«Aquel día tocó bailar, cantar, reír, llorar, gritar. ¿Por qué solo ese día? Aprendí a abrazar la vida, a reconocer, a valorar, a no tener perjuicios pero no llegué a comprender por qué eso no podía ocurrir todos los días de mi vida».

No hay nada en el mundo que tenga más vida que un niño y allí estábamos nosotros rodeados de aquellos corazones que latían con la misma fuerza que un beso bajo el agua. Agarrados como candados en un puente de París nos mostraron como era su mundo. Un mundo del que no pueden soltarse porque si no se pierden. Un mundo que es solo de ellos pero que sueñan con poder compartirlo con el universo. En cambio este no deja pasar la luz por sus pupilas y se disuelve ante la oscuridad. Sus cuerpos en continuo cambio no dejaban de sorprendernos. Todo brillaba como un faro en el mar y el tiempo pasaba cada vez más rápido. Aquel día tocó lo que había estado buscando siempre. Pero terminó y aún me sigo lamentando porque solo fuera ese día. Deberías estar prohibido no pararse a saborear.

Hoy y siempre toca amar la vida.

¿A quién dedica este proyecto?

Soy profesor de una asignatura fascinante en la Universidad Loyola Andalucía: Pensamiento Creativo y quiero preparar a mis alumnos para un mundo mutante, increíble, vertiginoso, también maravilloso, duro pero frágil, intenso, devastador, cautivador, único. Para ello, debemos pensar distinto. Hay que salirse de la norma. Aspirar a todo. Buscar donde otros no lo hacen. Dibujar, bailar, conversar y reir. Empezar la casa por el tejado. Vivir con alma. Sea como sea, el mundo nos pide que le brindemos otras miradas, que seamos curiosos, niños. Nos quiere enamorados de cuanto demos; que demos lo mejor de nosotros siempre. Siempre. Y una cosa mas: sea lo que sea, debemos amarlo.

No negaréque el gran deseo, el gran sueño por el que mantengo todo mi espíritu intacto, por el que lucho, por el que doy lo mejor de mi, aun hoy, como un joven guerrero, es principalmente uno: mejorar el mundo. No tengo ninguna extraña sensación por hacerlo público, ni mucho menos, ningún complejo.

Este proyecto está dedicado a quienes aman el mundo.