Pedro Morenés en el interior de la Capitanía General durante la entrevista concedida a ABC
Pedro Morenés en el interior de la Capitanía General durante la entrevista concedida a ABC - Raúl Doblado
Defensa

Morenés: «Lo natural, como ocurrió en Getxo, es dar las gracias a quien jura dar su vida por tu seguridad»

El exministro de Defensa, en una entrevista concedida a ABC Sevilla, relata cómo vivió a pie de muelle el fracasado intento de boicot al buque «Juan Carlos I» a su llegada al puerto vasco

SevillaActualizado:

El exministro de Defensa Pedro Morenés fue definido este martes, en el prólogo de la concesión del Premio Valores de Excelencia que le concedió el despacho Rull y Zabal Abogados, como un político «conciliador y de mediación», que apostó en su mandato al frente del ministerio entre 2011 y 2016 por la industria militar. Esa apuesta le costó las críticas de la izquierda por los contratos de defensa que había firmado el Gobierno con compañías a las que había estado vinculado. A pesar de ello, sigue defendiendo «la necesaria colaboración» entre el sector privado y las Fuerzas Armadas, «pero siempre que esas empresas sirvan desde la excelencia».

Poco antes de arrancar el acto que tuvo lugar en la Capitanía General en el que se iba a premiar la aportación de Sevilla a la industria militar y a la alta tecnología en materia de defensa, Morenés, que recientemente se ha incorporado a la actividad privada como asesor jurídico, concedió una entrevista a ABC de Sevilla.

¿Donde se sitúa la vanguardia tecnológica dentro de las Fuerzas Armadas?

Las Fuerzas Armadas las conozco desde el año 96, cuando el ministro Serra me llevó a desarrollar la modernización del Ejército. Fue el proceso de profesionalización en el que hubo una disminución del número de efectivos pero también una mejora de las capacidades. Eso llevó a las Fuerzas Armadas a una altísima calidad, tanto desde el punto de vista de la formación de los militares como en la incorporación de programas que permitieron la misma eficacia militar con menos recursos humanos. Fue un esfuerzo enorme de los tres ejércitos pero también fue un impulso extraordinario a la industria española de defensa. Tanto es así que hoy en día nuestra industria tiene un nivel tecnológico notabilísimo que le ha hecho ganar contratos no sólo dentro de España. Ha sido también una catapulta para la exportación de esa tecnología.

Las Fuerzas Armadas se encaminan a un nueva transformación interna, como es el programa 2035, que también, en esencia, es reducir la tropa y apostar por la alta tecnología.

El plan no lo conozco en profundidad. Es un programa que el actual jefe del Estado Mayor del Ejército ha lanzado y estoy seguro que obedecerá a una visión de adaptación a la amenaza, a los riesgos actuales de España. Es una obligación de las Fuerzas Armadas, de los políticos y de los que están dirigiendo nuestra sociedad tener ese sentido de la realidad, ser valiente y hacer frente a lo que se viene. Hay que construir una defensa de España acorde a esa nueva realidad y eso exige valentía y visión.

Pero esa adaptación también requiere de un respaldo económico. El recorte presupuestario en defensa fue superior al 30% entre 2008 y 2016. En esos años le tocó dirigir a las Fuerzas Armadas, ¿cómo se gestionó esa reducción tan drástica del gasto?

Las Fuerzas Armadas forman parte de la sociedad. España, en el año 2011, recibió un impacto enorme de la crisis que ya había empezado en 2008 y que ya había afectado al presupuesto de las Fuerzas Armadas, que solidariamente, como el resto del pueblo español, hizo un esfuerzo extraordinario. Dieron ejemplo de austeridad, de restricción del gasto, de eficacia a pesar de esas limitaciones. Tuve el inmenso honor de estar con ellos en ese momento y dieron la medida de lo que debe ser una solidaridad general con los problemas que en esos momentos tenían los españoles. La clave fue orientar las Fuerzas Armadas hacia un proceso de mayor eficacia con los recursos disponibles.

Desde 2017 la curva descendente en los Presupuestos Generales del Estado respecto a Defensa se ha invertido y ha vuelto a crecer la partida, pero desde el actual ministerio, que dirige Margarita Robles, ya han advertido que es insuficiente tras el deterioro generado por años de restricciones, ¿cree también que el gasto en Defensa es insuficiente?

La inversión en Defensa es relevante porque nos posiciona en una credibilidad internacional que a veces, por otras razones, la perdimos o la teníamos socavada. La presencia de nuestras tropas en el exterior nos permitió sostener esa credibilidad en momentos difíciles y ante el concierto internacional. La defensa es un valor importante que hay que cuidar. No sólo por su misión esencial de defender los intereses de España sino porque tienen un valor adicional como es generar credibilidad como nación en el mundo y eso requiere, como todo, esfuerzo inversor, no sólo en materiales sino también en formación, educación, en cuidar salarialmente a sus efectivos. Estamos por debajo de lo que sería razonable para un país como España con la población que tiene, su presencia en organizaciones como la OTAN, las relaciones bilaterales que mantiene y las responsabilidades en operaciones internacionales. Una dotación económica más acorde con esas características sería necesario. Sólo hay que medir el esfuerzo que se hace en Defensa para saber que es necesario mejorar.

¿Falta pedagogía para que se entienda mejor la importancia de la inversión en defensa?

Sí que falta, aunque también la proyección exterior de las Fuerzas Armadas ha generado una cultura de entender la importancia de nuestro Ejército. Lo que hay que contar es que los recursos invertidos en defensa tienen una capacidad de generar un impacto en la economía extraordinario. No podemos estar siempre contando historias que no obedecen a la realidad española. Lo más importante que tiene un país es su credibilidad como le ocurre a una persona. Y eso se gana a base de compromiso, de cumplir con la palabra dada, de tener un cierto orgullo de representar a un país capaz de comprometerse en la estabilidad mundial. Y el instrumento para eso son nuestras Fuerzas Armadas y la diplomacia, sin olvidar los servicios de inteligencia o la seguridad nacional.

Morenés estuvo al frente de las Fuerzas Armadas entre 2011 y 2016
Morenés estuvo al frente de las Fuerzas Armadas entre 2011 y 2016 - Raúl Doblado

¿Cuáles son esas nuevas amenazas?

Hoy en día la inseguridad está vinculada a riesgos que se sitúan en una frontera muy difusa que divide al ejército y a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Estamos hablando de narcotráfico, tráfico de seres humanos. Por eso, la colaboración y la construcción de una fuerza capaz de hacer frente a esos riesgos es vital. Estamos hablando de conceptos como la ciberseguridad, por ejemplo.

¿Cómo ha vivido el intento frustrado de boicotear la llegada del Juan Carlos I al puerto de Getxo?

Yo, que soy de Getxo, de las Arenas, estuve allí despidiendo al buque.

¿Y también tuvo que hacer varias horas de cola?

No las hice porque no llegué a tiempo. Lo vi desde el muelle cuando se iba. Hubo una reacción natural de la ciudadanía, nada programada ni intentada para que tuviera un impacto mediático como pudo buscarlo la otra parte; los que se oponían a la llegada del buque. Lo natural es dar las gracias a quienes han jurado dar sus vidas por la seguridad de todos; tanto de los que les quieren como de los que no les quieren. Lo que hizo el pueblo de Getxo y de toda Vizcaya fue dar las gracias a quienes todos los días cumplen con ese juramento.

No es la primera vez que se vuelca el pueblo vasco en actos de la Armada.

Recuerdo cuando se entregó la bandera de combate a la fragata «Blas de Lezo», que también fue en Getxo, y la gente estaba entusiasmada. O cuando el «Juan Sebastián Elcano» entró en Getaria, estando yo de secretario de Estado, que fue una cosa impresionante. Y ¿por qué? porque la gente normal, de bien, no tienen otra intención que disfrutar y agradecer a sus compatriotas el que se sacrifiquen por ellos.

Sintió orgullo, por tanto, de la respuesta de sus vecinos.

Da una alegría porque en el fondo uno se encuentra con la mejor parte de uno.