Los cinco miembros de la Manada en una imagen en los Sanfermines de 2016
Los cinco miembros de la Manada en una imagen en los Sanfermines de 2016 - ABC

La ManadaTres años de un caso que saltó de los juzgados a las calles

Los colectivos feministas han salido a las calles a mostrar su rechazo en cada ocasión que no han compartido las distintas decisiones judiciales de este procedimiento

La manada: La defensa clama su inocencia porque «la joven buscaba tener sexo»

SevillaActualizado:

Nada hacía presagiar a la joven madrileña de 18 años que la tarde del 6 de julio de 2016 llegó a Pamplona para disfrutar de la fiesta de San Fermín en la ciudad Navarra todo lo que se le venía encima horas más tardes cuando, ya en la madrugada del día del patrón, coincidió en un banco de la plaza del Castillo con cinco sevillanos. Sobre las tres del día 7 y en poco más de media hora, según se recoge en el relato de los hechos de la Audiencia de Navarra, fue «agredida sexualmente» por José Ángel Prenda, Ángel Boza, Antonio Manuel Guerrero, Alfonso Jesús Cabezuelo y Jesús Escudero. Ahí comenzó el caso de la Manada, nombre tomado del grupo de WhatsApp del que formaban parte los cinco condenados y donde relataban y se enorgullecían de sus «gestas» sexuales. Un caso que enseguida iba a saltar de los juzgados a las calles de toda la geografía nacional.

Cinco horas después la Policía Foral de Navarra, tras la denuncia de la chica, donde describió algunos de los tatuajes identificativos que ellos tenían impregnados en su piel, ya tenía identificados a los cinco. No llegó el mediodía del día 7 y ya estaban detenidos. La noticia voló sobre toda la ciudad y el país, las redes sociales y los medios de comunicación.

Las protestas en pleno San Fermín no se hicieron esperar, ni las condenas de instituciones y partidos políticos. Ya se había convertido en un caso mediático sin comparación alguna con otros similares, pues después se han reproducidos estos ataques a la libertad sexual de jóvenes por parte de grupo de varones en otros puntos de España y éstos no han alcanzado una mínima parte de la repercusión social de lo ocurrido en Pamplona.

Los mensajes de WhatsApp de los cinco detenidos en su grupo «La Manada» y los vídeos que recogen las imágenes de la violación a la joven madrileña han acaparado decenas de portadas durante todo el recorrido judicial de este asunto, que el próximo 7 de julio alcanzará los tres años, y se convirtieron en la prueba estrella del juicio que acogió la Audiencia de Navarra, que comenzó el 13 de noviembre de 2017. Allí, la Fiscalía pedía 22 años y diez meses de prisión para cada uno de ellos por delitos de agresión sexual, intimidación y robo con fuerza del móvil. Ellos se declararon inocentes del delito de agresión porque fueron relaciones consentidas.

«Yo te creo»

Esos días nace uno de los lemas del caso: «Yo te creo», una frase que se hizo viral y rápidamente fue apropiada por muchos políticos. El 28 del mismo mes, quedó visto para sentencia. El fallo se hizo esperar. Mientras tanto, ellos estaban entre rejas de forma provisional. Llegó uno de los días claves del caso, el 26 de abril de 2018. Los tres magistrados que conformaban el tribunal de la Audiencia de Navarra condenaron a los cinco procesados a nueve años de cárcel por abuso sexual con prevalimiento. Hubo un voto particular de un juez, que pedía la absolución para los acusados. Más leña al fuego.

El debate estaba servido en tertulias televisivas, en las redes sociales y en la calle, donde se multiplicaron las manifestaciones en contra de esta decisión judicial. También hubo ataques a la Carrera Judicial, a los que se apuntaron incluso dirigentes políticos. En determinados casos se atrevieron a señalar falta de conocimiento en materia de género entre sus miembros.

La indignación social subió de tono cuando Prenda, Boza, Escudero, Guerrero y Cabezuelo salen en libertad provisional el 22 de junio. Pagaron una fianza y tenían que acudir tres veces a la semana a los juzgados de Sevilla a firmar. Allí le esperarían cada mañana los medios de comunicación, aunque la atención mediática fue cayendo conforme pasaban las semanas.

Esta resolución fue recurrida por todas las partes personadas. Pero el Tribunal Superior de Justicia de Navarra, en un fallo hecho público el 5 de diciembre, confirma la condena de nueve años por abuso. Los magistrados seguían sin contemplar la violación.

Para el Supremo, podrían haber sido condenados por una pluralidad de delitos al violar, al menos, diez veces a su víctima

Como era de esperar, Fiscalía, acusaciones y defensa acudirían todos al Tribunal Supremo para recurrir los fallos existentes hasta el momento. Y el último episodio del caso de la Manada se vivió el pasado viernes, día en el que estaba fijada la vista pública para que los abogados y la fiscal expusieran sus alegatos.

El tribunal estaba presidido por el magistrado Andrés Martínez Arrieta, que formó parte de la Sala del «procés», al igual que la magistrada Ana Ferrer. Andrés Palomo, Vicente Magro y Susana Polo. Tres de ellos especialistas en violencia de género. En contra del criterio de la Audiencia y el Tribunal Superior de Justicia de Navarra, la víctima vivió «un auténtico escenario intimidatorio, en el que en ningún momento consiente los actos sexuales llevados a cabo por los acusados. Esta situación intimidante hizo que la misma adoptara una actitud de sometimiento, haciendo lo que los autores le decían que hiciera, ante la angustia e intenso agobio que la situación le produjo por el lugar recóndito, angosto y sin salida en el que fue introducida a la fuerza», concluye el Alto Tribunal.

Boza, Prenda, Guerrero, Escudero y Cabezuelo podrían haber sido condenados por una pluralidad de delitos de agresión sexual, pues violaron, al menos, diez veces a su víctima, en lugar de solo uno continuado, pero ninguna acusación impugnó esto para que hubiese sido corregido por la Sala, que en virtud del principio acusatorio no podía entrar en la cuestión. También existió superioridad numérica para una mayor impunidad, y trato vejatorio y un vídeo en el que se «jactaban de su obrar». El Tribunal Supremo, en una hora de deliberación, cerró el debate: fue violación. Aunque el recorrido judicial del caso puede que no haya terminado. Mientras tanto, los cinco están ya entre rejas en la cárcel de Sevilla I, a la espera del traslado definitivo a las prisiones donde deben cumplir condena.

Pero, lamentablemente, la Manada no sólo fue protagonista por la violación grupal en Pamplona. Algunos ya contaban con antecedentes penales. El juez instructor del caso, en el análisis del contenido de los móviles de los acusados, descubrió otro presunto caso de ataque a la libertad sexual de una chica, en esta ocasión en el municipio cordobés de Pozoblanco, gracias a dos vídeos compartidos en el grupo de WhatsApp de la Manada, con comentarios sobre «la bella durmiente» y el posible uso de sustancias para anular su voluntad.

El 1 de mayo de 2016, dos meses antes de los Sanfermines, todos menos Boza, abusaron presuntamente de una joven de 21 años en un coche tras conocerla en la feria de Torrecampo y cuando se dirigían a Pozoblanco, donde prestaba servicio el ex guardia civil,Antonio Manuel Guerrero. En el juicio sobre este caso, que tendrá lugar en Córdoba en el último trimestre de 2019, se enfrentarán a tres años de cárcel por un delito de abusos sexuales y cuatro años por un delito contra la intimidad. Además, el exmiltiar Alfonso Jesús Cabezuelo también podría tener que hacer frente a doce euros diarios durante dos meses por causarle lesiones.

La Policía Nacional y Batman

Pero no quedan aquí los problemas con la Justicia por parte de los cinco miembros de la Manada durante estos tres años. El próximo 10 de septiembre, José Ángel Prenda, Ángel Boza y Antonio Manuel Guerrero se volverán a sentar en el banquillo de los acusados del Juzgado de lo Penal número tres de San Sebastián por el hurto de cinco gafas en esta ciudad el 5 de julio de 2016, el día antes de llegar a Pamplona para los Sanfermines. Podrían sumar a su dilatada trayectoria judicial, entre seis y nueve meses de cárcel por robar dos días antes de violar a una chica.

No sería la única vez que Boza se haría de forma ilegal con unas gafas en este periodo. Pues fue detenido tras hacerlo en unos grandes almacenes del centro de Sevilla el 1 de agosto de 2018. Se encontraba en libertad provisional y fue enviado a prisión por estos hechos. Finalmente fue condenado al pago de dos multas por un delito leve de hurto y el juez lo dejó en libertad.

Sin embargo, el episodio más surrealista de todos los vividos en este tiempo llegó a finales de junio de hace un año. El exagente del Instituto Armado de la Manada fue pillado por intentar obtener el pasaporte para salir del país, o al menos así lo informó la Policía Nacional en un tuit donde usaba la figura de «Batman» para reprochar esta acción al ahora condenado. El acusado lo desmintió y todo quedó en nada aunque la Justicia tuvo que volver a valorar si lo mantenía en libertad provisional.

Parece que el debate comienza a llegar a su fin, toda vez que el Supremo considera violación los hechos acontecidos en una pequeña habitación del bloque de pisos ubicado en el número 5 de la calle Paulino Caballero de Pamplona horas antes del comienzo del día grande de la ciudad, lo que ha satisfecho a la mayoría de la sociedad que clamaba el endurecimiento de las penas y que lo que hicieron los cinco condenados fuera calificado como agresión y no como abuso.

Aunque, el abogado defensor de la Manada, Agustín Martínez, a la espera de poder estudiar la sentencia que ahora debe redactar el Alto Tribunal, podría acudir al Tribunal Constitucional en lo que supondría un nuevo capítulo de este caso. Y es que considera que se han vulnerado derechos fundamentales de sus clientes como la presunción de inocencia, así como apunta a la contaminación del tribunal por la presión social y mediática.