Jesús Pozuelo Díaz
Jesús Pozuelo Díaz - Raúl Doblado
EL RINCÓN DE...

Jesús Pozuelo Díaz: «Si hubieran rehabilitado los corrales Triana sería mucho más Triana de lo que es»

Es trianero rancio y casi aberchale. Y denuncia la despersonalización de la velá y del barrio

SevillaActualizado:

Dos bisabuelas suyas fueron cigarreras en la Fábrica de Tabacos. Su madre también pero trabajó ya en Los Remedios. Es trianero rancio y casi aberchale. Y denuncia la despersonalización de la velá y del barrio. Pero no se pierde una en la calle Betis para cantar y bailar por Triana.

Quedamos entonces que sus dos bisabuelas fueron maestras cigarreras en la Fábrica de tabacos…

Así es. Y atravesaban diariamente a Sevilla en las falúas del puerto camaronero

Tengo entendido que otra mujer de su familia de aquellos tiempos murió porque se le infectó una herida mientras manipulaba una hoja de tabaco.

Ocurrió en 1925. La madre de mi abuela quitándole la vena a la hoja de tabaco se hizo una pequeña herida, aquello se gangrenó y murió a los pocos días. La única de mi familia materna que no trabajó en la fábrica de tabacos fue Dolores «La Pola» y tuvo dos quioscos de chuches y tebeos al lado de la actual bodega Vargas.

Esa vinculación de Triana y las cigarreras continúa hasta el cierre de la fábrica. Su madre también lo fue ¿cierto?

Así es. Pero ella no trabajó ya en la fábrica de tabacos en la calle San Fernando. Sino que lo hizo en Juan Sebastian Elcano, en la tabacalera.

Entonces colijamos que usted es trianero viejo, con sangre del barrio desde, al menos el siglo XIX y defensor de sus esencias más puras.

Correcto. En ese sentido sí me considero rancio.

¿Le gusta la velá que comenzó ayer?

Me gusta la velá. Pero me gustaría más si mantuviera sus características identitarias, que la diferencian de cualquier verbena o feria menor. Una fiesta donde primase el cante y el flamenco en las casetas, por encima del reguetón.

¿Qué suprimiría por decreto?

La estridencia musical de algunas casetas. En la velá pondría de obligado cumplimiento escuchas a Lole y Manuel, Triana, Alameda, Triana Pura. A muchos artistas como ha dado el barrio.

¿Qué rescataría para devolverle la identidad que usted asegura perdido?

La velá familiar.

Discúlpeme la forma de señalar. Pero ¿no se siente un poco aberchale?

(Risas) No soy radical en absoluto. Intento defender y poner en valor las raíces de un barrio universal

Usted es licenciado en Humanidades y tiene un master en patrimonio. Creo que su tesis estudió los viejos corrales trianeros. ¿Es así?

Sí, es así. En esa tesis intento demostrar que lo que ocurrió en Triana en los años sesenta y setenta con el fenómeno especulativo descarnó al barrio de su personalidad, obligando a muchos de sus vecinos a desplazarse a la periferia sevillana. Un fenómeno que vuelve a repetirse.

¿Qué corral trianero albergaba más riqueza antropológica del barrio?

El corral, por la idiosincrasia de su hábitat, permitió la interrelación de payos y gitanos como solo se producían en Triana y en otros lugares de Andalucía. Igualmente el corral definía las claves antropológicas y culturales del arrabal. Mi preferido es La cerca hermosa en la calle Alfarería.

¿Cómo se ha llegado a mitificar una infravivienda como es un corral en el bucle melancólico del urbanismo sevillano?

Yo no idealizo la forma de vida en los corrales en absoluto. Pero si entiendo que esa vida de interactividad social que se daba en esas viviendas, definieron una forma de vida del arrabal, alejada del individualismo actual.

¿Usted soportaría vivir en un corral con un servicio común, un cuarto de lebrillos para lavar la ropa y dos habitaciones para vivir y dormir?

En absoluto. Pero si mantengo que si esas viviendas se hubieran rehabilitados y dignificados, Triana sería hoy mucho más Triana de lo que es

Se lo digo porque desde posturas muy progresistas se ha llegado a defender este tipo de vida.

Yo no defiendo en absoluto ese modelo de vida. Pero si estoy en contra de lo que se hizo, por ejemplo, en Pages del Corro, con los edificios que sustituyeron a los corrales.

Usted mantiene que el barrio está viviendo otro despoblamiento vecinal por culpa de los alquileres y los pisos turísticos. ¿Es un dato o una apreciación?

Es una apreciación que va camino de convertirse en dato. Ya hay antropólogos y geógrafos investigando esta situación.

¿Podría decirme la última barbaridad urbanística perpetrada en Triana?

La destrucción del corral de «El Jardincillo», junto a la iglesia de Santa Ana. Se derribó hace tres años.