Claustro del convento de San Agustín con la portada de Hernán Ruiz tirada en el suelo
Claustro del convento de San Agustín con la portada de Hernán Ruiz tirada en el suelo - NIEVES SANZ
SEVILLA

Cruz y Ortiz intentan por tercera vez construir un hotel en el convento de San Agustín

Tras anunciar en 2015 que desistían ante las trabas de la Comisión de Patrimonio, los arquitectos vuelven a retomar el proyecto

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Dice el refrán que a la tercera va la vencida. Los prestigiosos arquitectos Antonio Cruz y Antonio Ortiz han decidido darle una última oportunidad al proyecto que guardaron en el cajón en 2015 para construir un hotel en el convento de San Agustín. Tanto el estudio de arquitectura Cruz y Ortiz como el Ayuntamiento han confirmado que ya no se trabaja en la rescisión del contrato de cesión del convento, sino en el impulso del proyecto.

El convento de San Agustín, propiedad municipal y oculto a la ciudad por estar rodeado de unos grandes muros, ha sido para el Ayuntamiento un constante dolor de cabeza. En 2001, viendo que el convento se caía a pedazos y desesperado por no tener dinero para restaurarlo, el Ayuntamiento anunció que lo cedía a una entidad pública o privada que estuviese dispuesta a invertir seis millones de euros en rehabilitar esa joya construida entre los siglos XIII y XVIII.

Los contactos que se tuvo con la Fundación Planeta, Focus, la cadena Accor o la Universidad Internacional de Andalucía para que rehabilitaran el convento de San Agustín no dieron sus frutos, por lo que en 2006 el Ayuntamiento convocó un concurso público para adjudicar el derecho de superficie de esa parcela con usos terciarios en La Florida. En esa parcela -situada entre las calles San Alonso de Orozco, Amador de los Ríos, Luis Montoto y Recadero- se encuentra el antiguo convento de San Agustín, un Bien de Interés Cultural (BIC) que goza de la máxima protección (A).

Primer intento

En 2007 se adjudicó el contrato a la sociedad Convento de San Agustín, formada por el estudio Cruz y Ortiz y la empresa MRP Inmuebles, del empresario hotelero Pedro Molina, dueño del hotel cinco estrellas gran lujo Mercer de Sevilla. La adjudicataria quedó obligada a pagar anualmente un canon de 61.000 euros

Cruz y Ortiz -autores del Wanda Metropolitano de Madrid, que opta a ser premiado como el mejor estadio del mundo en 2017, así como del museo Rijksmuseum en Ámsterdam, la estación de ferrocarril de Basilea (Suiza) o el estadio de la Cartuja- se encontraron con un inmueble con un gran deterioro, salvo el refectorio, que está cedido a la Hermandad de San Esteban.

Del convento queda el claustro, las galerías, dormitorios, el refectorio y una escalera monumental. En el patio central del convento, lleno de jaramagos, está tirada una de las puertas del convento, que fue obra de Hernán Ruiz II, arquitecto renancentista de la Giralda durante el siglo XVI, autor de la iglesia de las Cinco Llagas y de la fachada de la Universidad.

Con esos mimbres, Cruz y Ortiz diseñaron un hotel que usaba lo que quedaba en pie del convento y preveía un nuevo edificio en solar que antes estuvo la iglesia. La inversión prevista era de 15 millones de euros.

Sin embargo, el proyecto se encontró con el primer obstáculo en la Comisión Provincial de Patrimonio, dependiente de la Consejería de Cultura de la Junta, que exigió un Plan Especial de Protección del convento, que obligó a rehacer en varias ocasiones el proyecto de restauración del convento, rodeado de edificios de mayor altura, lo que desvirtúa su contemplación.

El empresario hotelero Pedro Molina vio demasiadas complicaciones en el proyecto y lo abandonó, vendiendo a Cruz y Ortiz su participación en la sociedad Convento de San Agustín.

Segundo intento

En 2014, los dos arquitectos presentaron un Plan Especial de Protección del Convento de San Agustín, que fue aprobado y que asignaba a la parcela una edificabilidad máxima 7.900 metros cuadrados, de los que 4.300 estaban en la zona a rehabilitar y 3.600 se concentrarían en el nuevo edificio.

Los arquitectos presentaron entonces un proyecto diferente, ya con un presupuesto de 25 millones de euros y un nuevo edificio con unos 25 metros de altura, equivalente a ocho plantas, lo cual fue rechazado de nuevo por la Comisión Provincial de Patrimonio.

En 2015, hartos de tantos cambios en el proyecto, Cruz y Ortiz solicitaron al Ayuntamiento municipal la rescisión del contrato de concesión y solicitaron la devolución de 60.000 euros que depositaron como fianza.

Tercer intento

Sin embargo, el boom turístico que vive Sevilla ha hecho cambiar de opinión a estos arquitectos sevillanos, Premio Nacional de Arquitectura y Premio Arquitectura Española Internacional, que vuelven a retomar el proyecto una vez más, por lo que han quedado suspendida las negociaciones para rescindir el contrato de concesión administrativa, según ha confirmado a ABC el Ayuntamiento y el estudio Cruz y Ortiz.

Adepa, la Asociación para la Defensa del Patrimonio de Andalucía, ha pedido un plan director para ese edificio, así como actuaciones específicas, como por ejemplo «en la zona de la antigua biblioteca del convento, situada encima del refectorio, en claro peligro de hundimiento».