Ante un cambio de hora se tarda más en reajustar el horario del sueño»
Ante un cambio de hora se tarda más en reajustar el horario del sueño» - ABC

«Anular la siesta ayuda al organismo a adaptarse al cambio horario»

Para los especialistas, las consecuencias del cambio horario «no es un problema de salud, sino de desajuste y adaptación, sobre todo en niños pequeños y mayores», afirman.

PEDRO YBARRA
SEVILLAActualizado:

Como explica el doctor José Luis Jiménez Gallardo, especialista en Medicina Interna Quirón Salud Sagrado Corazón, «el cambio horario suele tener poca importancia en personas sanas, aunque puede implicar «ligeros» trastornos en el sueño, puede cambiar durante unos días los hábitos alimenticios y se puede alterar estado de ánimo, lo que puede conllevar un aumento del cansancio, la irritabilidad o la falta de concentración, aunque estos problemas remiten en el plazo de tres o cuatro días, subraya.

Adaptarse a la nueva situación

Según Jiménez Gallardo, «los niños y los mayores son los grupos de población más sensibles a estas alteraciones debido a que tienen unos horarios establecidos de comidas y de sueño». Para contrastar sus efectos, el doctor aconseja: «anular la siesta días después del cambio horarioayuda al organismo a adaptarse a la nueva situación, o en caso de hacerla, reducir su duración, el tiempo ideal estaría entre 18 y 20 minutos. El objetivo es evitar el atontamiento y el cambio de humor que puede provocar una siesta larga», añade.

Según del doctor Jiménez Gallardo, «El proceso de adaptación al nuevo horario dura entre 3 y 4 días en los que a todo el mundo le va a costar más levantarse y acostarse y la sensación de hambre o apetito va aparecer en horas diferentes a las que se está acostumbrando, siendo niños y ancianos los que más afectados se vean, puesto que tienen un reloj biológico más rígido», dice.

Comer a las mismas horas

El especialista aconseja que «hay que intentar levantarse desde el primer día del cambio horario a la misma hora. Así, la noche siguiente, el cuerpo tiene más tendencia a dormir. Según los expertos es más fácil cambiar la hora de despertar que la de acostarse. Se debe comer a las mismas horas que antes porque ayuda a regular el reloj biológico». También «es muy recomendable recibir luz natural y hacer ejercicio a primera hora de la mañana; y evitar realizar una actividad física intensa e intelectual y recibir luz brillante al menos dos horas antes de dormir», afirma.

Las personas que padecen trastornos de sueño pueden ver empeorar sus síntomas durante los días de adaptación al nuevo horario, aunque, estos trastornos suelen ser más acusados en el cambio de hora primaveral. También «pueden ver empeorar sus síntomas aquellas personas con tendencia a la depresión, una de las causas puede ser enfrentarse a días con menos horas de luz», afirma el doctor.

«No es un problema de salud»

Para la doctora Eloísa Fernández Santiago las consecuencias del cambio de hora «no constituyen ningún problema de salud importante», sino que algunas personas acusan más el cambio de la hora y se les hace más difícil la adaptación, sobre todo en los ajustes del sueño, «pero no es un problema de salud, sino de desajuste y adaptación, sobre todo en niños pequeños y mayores», afirma.

Para la doctora de Medicina Interna del Centro Médico Las Palmeritas de Sevilla, «las personas con discapacidad mental necesitan más tiempo de adaptación y necesitan que sus cuidadores se adapten a los horarios del sueño y de la comida en estos casos, mientras que los adultos y niños con conciencia, se adaptan solos. Lo único que hay que hacer es habituarse un poco al desajuste del cambio horario en el sueño. Tardas más en reajustar el horario del sueño», añade.

«Una gran Ventaja»

En niños lactantes o personas con déficit cognitivo «hay que estar un poco pendiente con las horas de la comida, porque en estos casos a lo mejor puede tener hambre a unas horas en las que su cuidador no lo detecta», así que durante unos días tendrá que adaptar el horario de la comida a esa persona, según la doctora Fernández Santiago.

El periodo de adaptación puede ser de unos tres días. En niños pequeños quizás un poquito más, pero no constituye un problema de salud. Desde la Medicina de Familia, las consecuencias del cambio de hora no es ninguna enfermedad, ni se trata de ningún problema de salud, sino un problema leve de adaptación.

Este cambio que nos toca ahora tiene una gran ventaja, ya que según la doctora Fernández Santiago, «ayuda a los niños y personas mayores a acostarse antes, lo que favorece la adaptación porque facilita la hora del sueño. Si la gente no duerme bien, porque hay desajustes en el sueño porque se acuestan tarde, aparece irritabilidad, falta de concentración, cansancio o sueño durante el día, ello se arregla durmiendo mejor, por lo que la gente estará más descansada», añade.