La deportista española Almudena Cid
La deportista española Almudena Cid - ABC
Entrevista

Almudena Cid: «Antes contaba historias a través del movimiento y ahora las cuento a través de mis libros»

La exgimnasta rítmica acaba de pasar por Sevilla para presentar su decimocuarto libro «La libertad enjaulada» y piensa que «quien fue gimnasta lo es para siempre»

SevillaActualizado:

Hace ya diez años que Almudena Cid colgó el maillot para reconvertirse y dar paso a una nueva etapa tras 21 años practicando gimnasia. Acaba de pasar por Sevilla para presentar su libro que hace el número catorce: «La libertad enjaulada», la nueva entrega de «El mundo de Olympia», protagonista que siguen ya más de 100.000 lectores

Segunda entrega de «El mundo de Olympia», ¿qué tiene este libro que no tengan los anteriores?

Principalmente este libro es una etapa de cambios. La transformación de Olympia de niña a mujer. Vive desde los cambios de entrenadora, instalación, vivienda, hasta los cambios que tienen que ver con algo más interno, como es el paso a la adolescencia.

¿Qué tiene Serena de Almudena Cid?¿y Olympia?

Lo que tiene Serena en común conmigo es que realmente camina hacia donde ella quiere y no hacía donde quieren los demás. Y con Olympia, en esencia soy yo con mis virtudes y mis defectos. Insegura pero a la vez fuerte ante los obstáculos.

¿Hay que ser más constante en la gimnasia o a la hora de escribir?

El hábito y la constancia de entrenar cada día lo adquirí desde muy pequeñita. Para escribir Olympia me pongo fechas, horarios, objetivos… Pero es realmente desesperante sentarte delante del ordenador y no tener muy claro cómo empezar.

En la gimnasia cada día podía mejorar algo, afianzar un lanzamiento o girar más. Pero para escribir dependes de tu creatividad, de tu inspiración. Puedo decir que entrenar es algo más mecánico. A veces salgo de esa hoja en blanco gracias a la inspiración que me llega conduciendo o en una cafetería con bullicio.

Portada del libro
Portada del libro - ABC

El hecho de ser gimnasta le llevó también a muchas residencias...

Fui la primera gimnasta de aquella generación que se fue a vivir a una residencia y dejó el piso tutelado. Fue un cambio muy difícil para mí pero necesario. Necesitaba oxigenarme y renovarme. Convivir con otros deportes me enriqueció mucho y puso en evidencia todos mis miedos pero también mis fortalezas. Aquella etapa de cambio en la residencia sacó la parte más expresiva de mí, algo que enriqueció mi gimnasia.

¿Cuál es su relación con María Emegé?¿Colaboráis de algún modo?

María es un talento. Sin saber nada sobre el mundo de la rítmica entiende cada momento que tiene que ilustrar. Además es generosa y me ha ayudado mucho en un momento complicado que viví con el proyecto de Olympia. Con ella siento que mi equipo de trabajo de ahora está completo y que todos remamos en la misma dirección.

Juntas vivimos momentos muy graciosos cuando trabaja en las ilustraciones, principalmente porque cuando ilustra y tiene alguna duda se la despejo poniéndome como modelo y da igual que me pille con pijama a las once de la noche, en la calle tomando un café o poniendo una lavadora.

¿Cuántos libros de Olympia ya?

Nueve de la primera colección, dos de la segunda y la trilogía. Catorce libros. En noviembre sale el tercero de la segunda colección que para mí es la más bonita porque Olympia experimenta muchos cambios, algunos de ellos muy dolorosos, pero de los que extrae un gran aprendizaje.

#yotambiénllevopunteras ¿A quién se le ocurrió este hashtag?

¡A mí! Al principio era «¡Yo también llevé punteras!», pero luego pensé que quien fue gimnasta lo es para siempre. Las punteras son nuestras zapatillas. Ellas nos permiten saltar y girar. Protegen nuestros pies.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Empiezo con los ensayos de la obra de teatro «Linda Vista» de Tracy Letts, dirigida por Jose Pascual y protagonizada por Toni Cantó. La rodamos por España en noviembre y diciembre y luego vamos a Madrid del 11 al 27 de enero. Estaremos en el Teatro Valle Inclán (CDN). También empiezo con la escritura del siguiente libro. Quedan cuatro volúmenes para terminar la historia de Olympia.

Una vida reconvertida...

Reciclada también. Estoy muy contenta de mi transición tras la retirada. Es un momento difícil para un deportista que ha estado 21 años practicando gimnasia. Me surgen ideas y me gusta desarrollarlas, hacerlas realidad.

¿A quién le escribe?¿Por qué público infantil?

A los y las mini Olympias. A quién sueña como yo lo hacía. A quién solo ve su inseguridad. A quién duda de su capacidad. A quién solo escucha lo que no le gusta de sí mismo. A quién lanza el cepillo del pelo al aíre para cogerlo por el mango. A quién quiere conocerse mejor.

Que 100.000 lectoras estén enganchadas a sus libros es una gran responsabilidad...

Y entre ellas, lectores también. Pienso en la responsabilidad que tengo en cada frase que escribo. Pero intento que mi lectura les provoque nuevas preguntas. Estoy muy orgullosa de la trilogía que escribí donde convierto a Olympia y sus compañeras en super heroínas para poder hablar de las jueces y entrenadores que olvidan que lo que está en juego es la ilusión y el esfuerzo de los deportistas y no el ego de ellas o ellos.

¿Y lectores? ¿Hay feminismo en tus libros?

También me leen niños. Cada vez que en la fila de las firmas de libros veo a uno me invade mucha felicidad. Olympia, al ser una biografía algo ficcionada donde necesito meter más aventuras, he tratado de ser fiel a mi historia, pero he homenajeado a Rubén Orihuela, el referente masculino en la gimnasia rítmica. En la trilogía hablo del bulling a través de Tatsu, un personaje al que le gusta la rítmica y  no es aceptado en el colegio porque su pasión es la rítmica.

Luego está Serena una gran tenista pero apasionada de la música que se enamora de una futbolista. Ella es diferente pero hay algo que a Olympia le encanta de ella y es lo mucho que se valora y lo poco que le importa lo que piensen los demás de ella.

Ahora comienza una etapa donde Olympia empieza a ver la desigualdad que existe en el deporte. A medida que va creciendo empieza a ser más consciente de todo lo que tiene que cambiar, no solo en el deporte sino también en la sociedad.

¿Le gustaba más ser gimnasta o escritora?

Antes contaba historias a través del movimiento y ahora las cuento a través de mis libros. Escribir mi vida me está ayudando a reconciliarme con situaciones que no se cerraron. Para mí es una especie de catarsis.

La gimnasia me enseñó a valorarme y escribir Olympia me está ayudando a conocerme mejor. Pero lo mejor es saber que tanto la escritura como mi etapa gimnástica han podido inspirar a otras personas a quererse más.

«Rabia», «Frágiles» o «Gym Tony»... ¿Se encuentra más cómoda en una pista o en un plató?

Mi carrera como actriz está empezando. Estoy disfrutando de las oportunidades que me dan y controlando las inseguridades gracias a todo lo que me ha dado el deporte.

Puedo decir que al final de mi carrera deportiva conseguí disfrutar sobre un tapiz. Espero poder decir lo mismo algún día sobre un escenario.

¿Teatro o cine?

El teatro sucede en directo, como el deporte. Es ese momento. No hay más. Quizás sea por eso que me atrae más el teatro.

¿Qué valores de la gimnasia ha podido trasladar a sus protagonistas?

El compañerismo tiene una importancia relevante a lo largo de los libros. En mi vida como deportista viví mucha soledad. La capacidad de perdonar, la aceptación, la superación, el respeto… De una forma u otra, transito por todos ellos a través de diferentes tramas.

¿Es más gratificante acabar un libro o una competición?

Uff. Es diferente. La competición la acabas y recibes la satisfacción en el momento, y la compartes con el público. Cuando termino un libro nunca tengo la reacción de quién lo va a leer y por quién lo escribí. Llegar a los días de entrega suele ser agobiante y a veces no me deja disfrutar del proceso. Lo ideal sería escribirlo con calma y entregarlo cuando quisiera, pero ¡eso es imposible!

Me he dado cuenta que lo que sienten al leer Olympia se lo quedan para ellos mismos. A veces me lo comparten a través de una carta o unas lágrimas cuando me abrazan en una firma. Y es en ese momento donde soy consciente de la trascendencia de mis historias, de la historia de Olympia.

¿Qué supuso el deporte en tu vida?

Dirás qué supone. Cada día hay un momento que me recuerda a mi etapa deportiva, de la que aprendí algo y me ayuda en el presente. Fue una experiencia de vida que va cogiendo más sentido a lo largo de los años y de la que sigo aprendiendo.

Solo se alcanza la satisfacción plena cuando hay esfuerzo detrás. A mí me costó sentir esa plenitud después de 21 años. No creo que tarde menos para sentirlo como actriz.

Si consigues algo sin esfuerzo, esa sensación de haber conseguido lo que querías se va igual de rápido que la inversión de esfuerzo que hiciste por ella.

¿Es más dura la presión de una entrenadora o la de una editorial?

¡En este caso tengo que decir que la entrenadora! Si es verdad que a veces, debido a otros trabajos, me he agobiado mucho con las entregas, pero suelo ser muy disciplinada y comprometida. Entrego siempre a tiempo aunque eso suponga un agobio de semanas.

¿Christian también lee sus libros?¿se siente apoyada?

Sí. Y se divierte mucho. Hay mucha parte de mi historia que no conocía y la ha descubierto leyendo Olympia. Él es una inspiración para mí. Es un apasionado de todo lo que hace, es curioso y perseverante. Le admiro mucho.

Si algún día tienes una niña, ¿preferirías que fuese gimnasta o escritora?

¿Por qué no ambas cosas a la vez? Cuando era gimnasta escribía mi diario y muchas tramas salen de esos escritos.