Tomás González, presidente de Aprocom y dueño de Noguel, una tienda tradicional que también cerrará
Tomás González, presidente de Aprocom y dueño de Noguel, una tienda tradicional que también cerrará - JUAN JOSÉ ÚBEDA

Las tiendas de Sevilla que se llevaron la crisis, internet y la falta de relevo generacional

El último en echar el cierre ha sido la camisería Noguel, en la calle Tetuán, que decide dar paso a una franquicia

SevillaActualizado:

El cierre de antiguos comercios de Sevilla continúa como un goteo que no cesa y, lo peor de todo, es que «van a ir cayendo más establecimientos». Así lo ve Tomás González, dueño de la tienda de ropa de caballero Noguel, que ha decidido cerrar este establecimiento del Centro de Sevilla al darse cuenta de que ya no generaba beneficios después de 64 años abierto, entre otras cosas por los nuevos hábitos de compra de los sevillanos, que se decantan por las franquicias, las plataformas de venta on line y los centros comerciales. La crisis económica y la falta de relevo generacional en familias de comerciantes están también detrás del cierre de numerosas tiendas.

Tomás González, presidente de la Asociación de Comerciantes de Sevilla (Aprocom), recuerda con nostalgia la larga lista de comercios antiguos sevillanos que hemos perdido en las últimas decadas por falta de relevo generacional, por la crisis económica o por el auge de las compras on line, entre otras razones :

-Bazar Victoria, en la calle Entrecárceles. Ahora está Cajasol.

-Macarro, de telas para confeccionar vestidos de mujer, en la calle Chapineros y Francos. En esos locales hay ahora una tienda de Yves Rocher y una tienda de moda.

-la zapatería Pilar Burgos, en la avenida de la Constitución, Triana, la Campana y Tetuán. Ahora hay una tienda de Vodafone en Tetuán.

-la tienda de ultramarinos Casa Galletas, en la plaza del Pan. Hoy hay una tienda de novias.

-la tienda de ultramarinos Casa Marciano, en Puente y Pellón.

-la zapatería Garach, en Tetuán y Rioja. Hoy está Cortefiel.

-Idígoras, para caballeros, en la calle Sierpes. Una óptica está en su lugar.

-Camisería Redondo, camisería, calle Velázquez. Hoy está Zara.

-Camisería Doys, en la calle Tetuán. La tienda Adidas está hoy en su lugar.

-Perfumería Recio, calle Velázquez. Hoy hay una multinacional de calzado deportivo.

-Perfumería Uclés, en plaza del Salvador. La Cerería El Salvador ocupó el local.

-Perfumería Mabigoa, en la calle Velázquez. Hoy hay una franquicia de zapatería.

-Los Pequeños Suizos, en la calle Tetuán. Hoy hay una tienda de Orange.

-Casa Singer, calle Tetuán. Estuvo ocupada después por Los Pequeños Suizos hasta que esa tienda cerró.

-Deportes Z, Zulategui, calle Sierpes. Hay allí ahora está Soloptical.

-Establecimientos Álvarez, ropa hogar, calle Jovellanos. Hay está la joyería Pilar Román.

-Mantequerías Leonesas, calle Tetuán. Camper abrió una tienda en ese local.

-Galerías San Sebastián, donde hoy está Zara, en calle Velázquez con Rioja.

-Camisería Burgos, en la Avenida. Hay una franquicia de Dunkin Donuts.

-Calzados Bravo, en calle Rioja. Hay una tienda de ropa de señora.

-Alfombras Íñiguez, calle Velázquez. Bershka, del grupo Inditex, abrió en ese establecimiento.

-Zapatería Mary, calle Rioja. Hay una franquicia de ropa interior de señora.

-Joyería García, calle Velázquez. En su lugar hay una franquicia de ropa interior Etam.

-Joyería Félix Pozo, calle O'Donnell, donde hoy está Bimba y Lola.

-Joyería Ruiz, en la calle O'Donnell y Sierpes, hoy ocupada por una empresa de cosmética coreana.

-José María Bustos Electrodomésticos, en calle Velázquez. Hoy está ahí la franquicia Misako.

Escaparate de la tienda Noguel, fundada en 1954, antes de sufrir una reforma en 2003
Escaparate de la tienda Noguel, fundada en 1954, antes de sufrir una reforma en 2003 - ABC

Fundación de Noguel

En cuanto a la tienda de caballero Noguel, que este sábado inicia su liquidación con promociones especiales en las redes sociales (Facebook y Twitter) durante septiembre y octubre, fue fundada en 1954 por Miguel González Benito, el padre del actual propietario. «Mi padre era profesor mercantil y vivía en Salamanca pero durante la Guerra Civil se fue a vivir a Lisboa, donde mi abuelo, Miguel González Sánchez, montó un negocio de importación y exportación. Viajaba mucho a Sevilla para comprar aceite y enviarlo a las colonias portuguesas, como Brasil. Le gustó tanto Sevilla que se estableció aquí y abrió el que fue entonces el mejor restaurante de Sevilla, la Punta del Diamante. Mi abuelo traspasó ese establecimiento y mi padre decidió abrir una tienda con un sastre que se llamaba Severiano. Noguel -declara- es la unión de las últimas sílabas de Severiano y Miguel. Al final Severiano no entró en el negocio pero el nombre permaneció».

«Noguel era al principio una pañería. Vendía telas para camisas y trajes. Además, era sastrería. El primer sastre que tuvo fue Ricardo Pérez. En los años 60 la tienda sufrió una transformación importante y se adaptó a los nuevos tiempos con la entrada de productos manufacturados, como camisas, pantalones y trajes hechos en fábricas», explica Tomás González, quien en 1982 entra a trabajar con su padre cuando estudiaba aún la carrera de Económicas.

Miguel González, el fundador de Noguel y del restaurante La Punta del Diamante
Miguel González, el fundador de Noguel y del restaurante La Punta del Diamante - ABC

Segunda generación

«A mí -dice Tomás- siempre me encantó la tienda y con siete años me gustaba ir los fines de semana para atender al público. A la gente le hacía gracia que yo me pusiera a vender corbatas siendo tan chico. Tras hacer el servicio militar, mi padre me mandó a Barcelona a conocer la industria textil y fajarme en la profesión. En aquella época conocí a los que hoy son mis socios en la industria de corbatas que tenemos allí».

El local se reformó en 2003 y desapareció los antiguos escaparates, quedando como está actuamente. En los años 90, el fundador de Noguel se jubiló y ya dio paso a la segunda generación porque Tomás González se quedó con el negocio. Casi treinta años después, esta tienda echa el cierre. ¿Por qué? «No hay sólo una razón -explica su propietario-, sino varias. En primer lugar, se ha producido una brutal transformación del comercio con la venta on line. En segundo lugar, uno de los empleados de la tienda se jubilará en octubre y mi hija, que ha estudiado Derecho y Administración de Empresas, no toma el relevo generacional; y tercero, la tienda cubre sólo gastos y yo soy de los que opinan que las empesas están para dar beneficios».

Tomás González tiene 56 años y no piensa dejar el comercio porque lo lleva en las venas. «Busco ahora una franquicia para abrirla en el mismo local, pero no será de ropa porque ese es el sector al que más daño ha hecho la venta on line», manifiesta este empresario, convencido que «de aquí a cinco años no vamos a conocer el comercio tal y como lo vemos hoy».

Tomás González es la segunda generación que ha regentado Noguel
Tomás González es la segunda generación que ha regentado Noguel - JUAN JOSÉ ÚBEDA

Competencia desleal

«La competencia sana es buena -comenta- porque nos hace esmerarnos para dar un mejor servicio pero la venta on line no es competencia sana porque nos está haciendo mucho daño. En muchos casos se está vendiendo en las plataformas de venta on line por debajo del coste pero cuando desaparezca el pequeño comercio dejarán de vender a esos precios».

«Hace cuatro o cinco años, las ventas por internet representaban el 5% del total. Sin embargo, hoy los jóvenes andan todo el día con el móvil en la mano y las ventas on line han crecido hasta el 35%. Competir con gigantes como eBay o Amazon es casi imposible. Ni El Corte Inglés puede, ¿cómo vamos a poder el pequeño y mediano comercio?», agrega Tomás González, quien anuncia que «Noguel no será el último comercio en cerrar. Van a ir cayendo más. Primero fue la crisis, que provocó el cierre en España de más de 50.000 comercios. Ahora es la venta on line quien nos da la puntilla».