Ahmadineyad llega a la Conferencia Islámica en Teherán. ::REUTERS
MUNDO

Estados Unidos clausura el surtidor iraní

Ahoga el sistema energético del país islámico al cortar los canales para importar gasolina, junto a otras nuevas sanciones

JUAN PABLO NÓBREGA
NUEVA YORK.Actualizado:

Por una aplastante mayoría de 408 votos contra 8, el Congreso de Estados Unidos dio ayer una nueva vuelta de tuerca al aislamiento internacional de Irán con la aprobación de un nuevo paquete de sanciones unilaterales destinadas a forzar al régimen de Teherán a que modifique el rumbo de su programa nuclear. La medida es la más contundente de las aprobadas hasta ahora y busca asfixiar el sistema energético del país árabe cortando todos los canales que le permiten importar gasolina, un producto del que existe una alta demanda dada las limitaciones de la industria petrolera de Irán.

Pese a las constantes declaraciones del Gobierno del presidente Ahmadineyad de que ningún embargo alterará sus planes, la Casa Blanca considera que esta medida, unida a las recientes sanciones aprobadas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, reforzará la estrategia multilateral de aislamiento persa. La legisladora republicana Ileana Ros-Lehtinen afirmó que, si esas sanciones se aplican con rigor, conformarían «una acción decisiva para obligar al régimen iraní a poner fin a su búsqueda de armas nucleares, su programa de misiles y armas químicas y biológicas, y a su patrocinio de la 'yihad' global».

John McCain, uno de los senadores más activos en contra de la estrategia de Teherán subrayó que ahora las compañías extranjeras «tendrán que escoger entre hacer negocios con Irán o con Estados Unidos». En el bando demócrata, el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, John Kerry, apuntó que la aprobación de la medida significa un paso firme para responder a los desafíos del régimen iraní. «Un Irán con armas nucleares supondría una amenaza intolerable para nuestro aliado, Israel, provocaría una carrera armamentística en la que ya es una de las regiones más peligrosas del mundo, y socavaría nuestro esfuerzo global para impedir la propagación de armas nucleares», señaló Kerry.

Entre otros elementos, la iniciativa amplía las sanciones aprobadas hace dos semanas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y por la Unión Europea, mientras continúa la búsqueda de una solución diplomática. La nueva legislación sanciona a las empresas que suministren petróleo refinado a Irán u ofrezcan apoyo a la Guardia Revolucionaria o a su programa nuclear.

Empresas extranjeras

También amplía la ley de sanciones anterior, de tal manera que éstas se aplicarían a compañías extranjeras, incluyendo en los sectores de seguros, finanzas y de envío de cargamentos, que venden a Irán bienes y servicios o que dan asistencia técnica para desarrollar el sector energético de ese país.

Además, prohíbe la concesión de contratos federales a firmas extranjeras que exporten a tecnología que, a su vez, sea utilizada para restringir la libertad de expresión y el libre flujo de información. Asimismo niega el acceso al sistema financiero estadounidense a bancos extranjeros que hagan negocio con ciertas entidades en la 'lista negra' de Washington, incluyendo la Guardia Revolucionaria y varios bancos del país islámico.

La semana pasada, el Departamento del Tesoro agregó una treintena de individuos y empresas a esa lista por sus presuntos vínculos con el programa atómico persa o porque, a juicio de Washington, han ayudado a Irán a evadir las sanciones. La iniciativa establece mecanismos para negar contratos federales a compañías que ayuden a potenciar, de forma directa o indirecta, el programa nuclear iraní.

El Gobierno de EE UU levantaría las sanciones cuando certifique ante el Congreso que Irán puede salir de la lista de presuntos patrocinadores del terrorismo y haya abandonado sus esfuerzos para desarrollar o adquirir armas de destrucción masiva y misiles balísticos y tecnología para lanzarlos. Si bien este paquete de sanciones es el más enérgico hasta ahora, no está claro que tendrá el efecto de asfixia que busca la Casa Blanca, teniendo en cuenta que Teherán venía preparándose para estas medidas punitivas.