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El abandono y el vandalismo se ceban con la vía verde de la Barrosa

La Junta de Andalucía y el Consistorio se culpan mutuamente del estado de esta infraestructura, que fue abierta hace un año

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Hace poco más de un año, la Vereda Pinares de La Barrosa fue abierta para su uso público oficialmente. Con este proyecto, el Ayuntamiento chiclanero mejoraba su oferta medioambiental con la que, además, trataba de fomentar el turismo, ocio y deporte entre visitantes y ciudadanos. Esta actuación se enmarcaba en el Plan de Excelencia Turística Chiclana de la Frontera, por lo que la inversión de 516.722 euros corrió a cargo de la Consejería de Comercio, Turismo y Deporte de la Junta. Así, a partir del momento en que el Ayuntamiento dispuso del líquido para ejecutar la obra, la misma administración local adjudicó la labor a Egmasa, hoy día sucedida por la Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía. Esta decisión, según apuntaron fuentes de la Junta, se produjo al igual que se podía haber realizado con cualquier otra contrata de carácter privado.

Tras un año de uso discreto, prácticamente sólo durante los fines de semana, se pueden apreciar que existen zonas del sendero que no reciben el mantenimiento necesario para poder hacer uso pleno de la oferta de ocio natural. En los, casi, tres kilómetros de extensión, existen zonas, que son atendidas por las empresas dependientes de Chiclana Natural, en concreto, las áreas más cercanas al pinar de La Barrosa y la zona de juegos infantiles ubicadas en ese lugar. Por el contrario, la peor parte la recibe el espacio dedicado a la práctica gimnástica, colindante con el campo de golf municipal PracteeGolf.

En este lugar, la naturaleza que lo envuelve, prácticamente, se ha echo dueña de los elementos de madera que componen la pista deportiva, un gran impedimento para que los usuarios que pasan por allí se animen a hacer uso de ellos. Además, el camino que bordea esta área y que sigue al cruzar la carretera en dirección a la colada de Carabineros también se ve asediado por las hierbas que invaden los laterales y que, en algunas zonas, empiezan a brotar del medio del sendero. No obstante, las condiciones naturales no son las únicas que deterioran la calidad de esta vía verde, ya que puntos clave como un pequeño puente que cruza un arroyuelo ha sido quemado en parte y el banco que lo acompaña ya no tiene respaldar. Ambos desperfectos están rodeados de rastros humanos, compuestos por una decena de latas de refrescos, así como otros plásticos y residuos que han sido abandonados en ese lugar.

Ante esta situación, el Consistorio ha asegurado que Chiclana Natural solo colabora con la Junta en relación a las vías pecuarias cuando se trata de algún proyecto que modifica el entorno de ésta. A pesar de que el teléfono de atención al cliente de la empresa pública aparezca en un cartel para reportar problemas de mantenimiento, el Ayuntamiento considera que la conservación del área es responsabilidad de la Junta de Andalucía. Sin embargo, el ente andaluz por su parte, hace responsable de estas tareas al Consistorio ya que, desde la Delegación Provincial de Medio Ambiente explican que la Administración local fue la encargada de promover el proyecto y la Consejería de Comercio, Turismo y Deporte, únicamente, aportó el dinero para llevarlo a cabo. Igualmente, desvinculan a Egmasa porque sólo fue contratada para realizar la obra, como podía haberlo hecho cualquier otra empresa privada.