Dos jóven navegan por Internet con un ordenador portátil. / Archivo
Redes Sociales

¿Quién hay al otro lado?

El caso de un ingeniero de 50 años que engañó a una menor para tener relaciones sexuales reaviva el temor al acoso infantil en Internet

MADRIDActualizado:

Lo que comienza como una simple diversión puede terminar en tragedia. Cientos de personas se conectan a diario a la Red para conocer gente a través de chats. Estos foros de conversación en los que los ciudadanos interactúan suelen crearse bajo temáticas diferentes: ‘más de 30’, ‘más de 40’, ‘ligar’ o ‘por tu ciudad' son solo algunos ejemplos de los nombres bajo los que se encuentran estos ‘lugares web’. Hasta ahí no hay ningún problema, si no fuera porque gran parte de las personas que se conectan mienten descaradamente. Así, un hombre de 50 años se puede hacer pasar por un joven de 16, rubio y con ojos azules para engañar a víctimas vulnerables, que suelen ser niños o adolescentes.

Precisamente esta semana se daba a conocer la noticia de que un ingeniero madrileño había engañado a través de un chat durante años a una menor de doce años haciéndole creer que tenía 17. El hombre quedaba con ella normalmente en la habitación de un hotel a oscuras para que la pequeña no fuera consciente de la gran mentira a la que estaba siendo sometida. Cuando la niña se cansó de la situación y quiso ponerle fin ya era demasiado tarde, el hombre comenzó a acosarla. Esta actitud suele suceder en muchos casos, el simple hecho de chatear con alguien se acaba convirtiendo en una obsesión, tanto que la persona en cuestión abandona su propia vida, familia y amigos viviendo únicamente para aquellos que le hablan al otro lado de la pantalla.

La de engatusar a menores a través de la Red para conseguir sexo o extorsionarlos es tan común que los expertos han acuñado algunos términos que hace referencia a este delito: ‘grooming (estrategias para ganarse la confianza del menor)’, ‘sexting (envío de contenidos sexuales)’ o ‘sextorsioning (chantajear con fotos o archivos íntimos de la víctima)’, entre otros. Y es que la situación lo merece, los datos son escalofriantes: la Comisión Europea estima que en la UE la pedofilia afecta a entre un 10% y un 20% de los niños. También han creado un perfil del acosador: varón, entre 30 y 50 años, adicto a la pornografía y a todo lo que le rodea y usa Internet y las redes sociales de manera compulsiva para encontrar a sus víctimas.

Las redes sociales, caldo de cultivo

Desde la Unión Europea pretenden endurecer las penas de los responsables de delitos de pornografía infantil y proponen a los estados miembros a adoptar medidas que bloqueen el acceso desde su territorio a páginas que contengan pornografía infantil. Lo realmente preocupante es que el ‘trabajo’ del pedófilo comienza muchas veces en las redes sociales, en la que son los propios menores los que publican la información o fotos que deberían ser privadas. Por ejemplo Tuenti es un espacio creado específicamente para adolescentes, aquí el acosador solo tendría que crearse un perfil falso y agregar a su victima, si esta acepta la solicitud de amistad, ya está todo hecho.

Pero no se trata de ser alarmistas, simplemente cuidadosos y prudentes. El cuerpo de Policía Nacional y el centro de Consejo de Seguridad Cibernética advierten del peligro de chatear con desconocidos e informan de cómo utilizar estas aplicaciones de forma segura. En primer lugar recomiendan evaluar la configuración de seguridad comprobando la configuración predeterminada de la aplicación y ajustarla si es demasiado permisiva. Asegurarse de que está deshabilitada la descarga automática de contenido. Los programas de chat ofrecen la posibilidad de interacciones limitadas sólo a determinados usuarios, y es aconsejable aprovechar las restricciones que esta característica ofrece.

También es importante ser cuidadoso al revelar información personal a menos que sepa quién es realmente con quién se está hablando. Advierten de que hay que tratar de verificar la identidad de la persona con la que se está manteniendo una conversación, en siempre hay que asegurarse de que la "persona" con la que se está hablando es realidad quien dice ser. Recuerdan que no hay que creerse todo lo que se lee, la información o consejos que se reciben en una sala de chat o mensajería instantánea pueden ser falsos o malintencionados. Avisan también del peligro de las ‘webcam’ cuando se utilizan para realizar exhibiciones sexuales delante de menores de edad, pues aunque no haya contacto físico esto es un delito castigado en el Código Penal español. Para conseguir un uso adecuado de Internet, recomiendan a los padres instalar los controles paternos en todos los ordenadores que tengan en casa, esto no evitará 100% que sus hijos accedan a ciertos contenidos o contacten con desconocidos, pero al menos lo prevendrá.