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Grazalema tiene fiesta para rato

La localidad celebra con éxito el VII Congreso Nacional del Toro de Cuerda

A. Romero
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Las maromas (especie de cuerda), algunas de ellas multicolor, están preparadas. Nueve y media de la mañana y la localidad serrana de Grazalema se encuentra a punto de consagrarse como la capital española del Toro de Cuerda. Seis morlacos de Cebada Gago esperan en los cajones para que peñas de diferentes rincones de España demuestren cómo se vive esta fiesta en cada uno de sus pueblos.

El rojo de la expedición de Tolosa (Navarra) toma la plaza de los Asomaderos. Allí esperan varios cientos de espectadores. La organización ha convertido el lugar en una improvisada plaza de toros, con graderíos incluidos, y todo está preparado para disfrutar. Los cohetes anuncian la salida del "Toro con Soga". El primero de la mañana, "Liante", nada más salir del cajón dio uno de los grandes sustos del día, ya que pinchó en un muslo a un joven cuando trataba de resguardarse bajo las gradas. El toro dio mucho juego por las calles y volvió prácticamente fresco al cajón.

Los seis encierros de ayer no produjeron incidentes destacables o cogidas importantes, aunque los servicios sanitarios tuvieron que emplearse a fondo para atender a corredores que sufrieron caídas, golpes o incluso algún roce con los astados. La mañana avanzaba y las exhibiciones seguían tomando la plaza de Los Asomaderos y la del Ayuntamiento, además de las calles colindantes.

Con la maroma

Los zamoranos de Benavente fueron los segundos en mostrar la celebración de su "toro enmaromado". "Mensajero" fue quien, con la misma fuerza prácticamente que el primero, colaboró con la expedición vestida de rosa para que mostrara su buen hacer con la maroma.

La mañana avanzaba y el público disfrutaba con las sueltas de toros aunque, a pesar de encontrarnos en pleno verano, el frío que hacía ayer en la Sierra se convirtió en el protagonista de las conversaciones. Las grandes ausentes fueron las famosas mantas de Grazalema aunque muchos las recordaban en las gradas. El cajón volvió a abrirse, por tercera vez, para el "Toro Ensogado" de Beas de Segura (Jaén). La otra localidad andaluza presente en la fiesta, además de Grazalema, dejó con la cuerda suelta al astado que le correspondía para mostrar como cada año rinde homenaje a San Marcos. Durante su encierro cascaron al animal, le colocaron un collar de campanillas y cascabeles y un frontín bordado, para que "Alterado" luciera como lo hace el centenar de toros que se suelta durante sus fiestas.

Traca y torres

La custodia del cuarto de la mañana correspondía a la numerosa representación de Chiva (Valencia) que con su color negro tomaron el municipio. Una gran traca daba la bienvenida al "Torico de Cuerda" y traía un pedacito de las Fallas hasta la Sierra de Cádiz. Con la humareda de la traca aún en el ambiente, "Limpiador" tomaba las calles del municipio serrano. Esta localidad valenciana, que fue la sede de la primera edición del Congreso Nacional, volverá a organizar la décima edición, tal y como se ha dado a conocer este fin de semana. Su expedición celebró el final del encierro levantando varias torres humanas para deleite de los vecinos de la zona.

Otra localidad valenciana, Ontiyent, que será sede del noveno congreso, tomó las riendas de las exhibiciones y su maroma fue la que se tornó en protagonista por las blancas calles de Grazalema para mostrar cómo ellos celebran su "Bou i Corda". Nada más salir del cajón "Pinturero", los mozos le llevaron junto a una de las vallas de protección para embolar al astado, cumpliendo así con una de sus tradiciones.

Los encierros de ayer lo cerraron riojanos del pequeño municipio de Cabretons, que aportaron su saber hacer en esta fiesta y el manejo de la maroma. Su doble ensogado del toro llamaba espacialmente la atención en la puesta en escena de la expedición amarilla. "Soberano", al igual que sus hermanos de ganadería, se comportó con bravura y fuerza.