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La ciudad no podrá representar mañana el Nacimiento de Cristo

MedinaActualizado:

La provincia no cumplirá este año con sus tradiciones de representar el Nacimiento de Cristo, por culpa de las precipitaciones. La semana pasada se suspendieron los belenes vivientes de Arcos y Espera, ante la previsión de que el sábado 19 lloviera y la imposibilidad de prepararlo todo los días antes. Sin embargo, la localidad jandeña de Medina Sidonia decidió apurar todas las posibilidades y aplazó el evento para el domingo 27, con el fin de tratar de llevarlo a cabo.

Finalmente, el Ayuntamiento asidonense y la comisión organizadora decidieron ayer la suspensión definitiva del evento, ante las lluvias que están afectando a la provincia y las previsiones de que las mismas se mantengan durante los próximos días. En concreto dicha comisión valoró que «se podrán producir lluvia hasta el sábado por la mañana, por lo que no podríamos organizarlo todo». El montaje del evento tendría que haberse comenzado ayer, continuar hoy y culminarse a primera hora del domingo, algo que no permitirá la lluvia.

Otra de las razones argumentadas es que, aunque para el domingo se prevea que mejorará el tiempo, no se cuenta con la seguridad necesaria para que durante el transcurso del Belén no se produzca ninguna precipitación. De producirse las mismas, «éstas supondrían un riesgo para la seguridad de las miles de personas que disfrutan del Belén, así como de los propios figurantes, entre los que se encuentran decenas de niños pequeños», destaca la comisión.

Además, la organización también necesita un tiempo importante para el desmontaje del Belén y se corre el riesgo de que con las previsiones de lluvia para el lunes dañen todo el material que durante estos años se ha ido construyendo. Razones que impedirán a Medina volverse a convertir en Belén de Judea.

El Belén de Medina Sidonia era especialmente esperado este año, sobre todo porque los eventos más destacados de este tipo no se han podido celebrar. Un total de unos 600 figurantes iban a participar en una celebración que convierte al municipio jandeño es una de las capitales navideñas de la provincia. Completando, de este modo, su gran tradición en dulces navideños que la convierten en un lugar con un gran flujo de visitantes, sobre todo desde el puente de La Inmaculada hasta la Navidad.