. Las fotografías, de gran formato, ya se están montando en Diputación./ O. CHAMORRO
Sociedad

Cádiz bajo la luz del XIX

Juan Carlos González-Santiago y José Manuel Vera recrean en la muestra de fotografía 'Interiores robados' la atmósfera de la ciudad en 1812

| CÁDIZActualizado:

Por el ojo de la cerradura se ven salones neoclásicos, uniformes militares, vestidos de gasa y sombreros alados; cortinas de terciopelo, lámparas pomposas, techos de estuco y relieves de pan de oro. Detrás de la puerta del dormitorio, una cama imperial, altísima y con dosel. En la noche del baile, los jóvenes principales practican el vals, la gavota o el rigodón a la luz de las velas, mientras un marino viejo prepara el equipaje que se llevará a Cuba, y la doña de la casa limpia exhaustivamente el polvo de las consolas.

Juan Carlos González-Santiago y José Manuel Vera Borja han hecho realidad el sueño infantil de miles de gaditanos: abrir las puertas de esos casones señoriales, de esos jardines, palacios y claustros en los que latía la vida de una ciudad próspera, culta, mágica y bella, por la que pasaron Lord Byron, Dumas o Teófilo Gautier; sacar a la calle su memoria, compartirla con el pueblo: despertarla.

La exposición Interiores robados, que podrá visitarse en el Palacio Provincial de Diputación a partir del próximo jueves, es el resultado de un curioso viaje en el tiempo. Los dos fotógrafos han recreado la atmósfera de los siglos XVIII y XIX en algunos de los espacios en los que es posible, todavía, rastrear las huellas de esa época de reaccionarios, comuneros e ilustrados, pero «sin ninguna pretensión documental, sin ninguna vocación de análisis sociológico ni histórico», explica González-Santiago. «Es una interpretación artística y como tal se toma algunas licéncias poéticas». El fotógrafo se refiere, sin duda, a los cameos de algunos personajes conocidos, como Juan José Téllez, Bibiana Aído o las Chirigóticas, que se han prestado a ejercer de figurantes en algunas de las imágenes que componen la muestra.

«Ha sido complicado -admite José Manuel Vera-, pero también muy divertido». El proceso de producción (maquillaje, vestuario, o la habilitación de espacios en uso, como el Salón Regio de Diputación) ha supuesto «un esfuerzo considerable de todo el equipo, pero los resultados han merecido definitivamente la pena».

La idea, además, tiene una clara dimensión reivindicativa: los artistas llaman a la ciudadanía a evocar «la memoria cultural de una ciudad esplendorosa, cuya verdadera riqueza sólo se intuye cuando uno pasea por calles y plazas», pero que aún puede percibirse en sus ámbitos «más íntimos, e incluso en los sagrados».

Interiores robados se presentará el próximo martes con la voluntad de retratar, según explica González -Santiago, «aquel hervidero de intelectuales y comerciantes, políticos y militares, de ideas nuevas y actitudes progresistas que hicieron que la Constitución del 12 hubiera sido muy diferente de haberse firmado en cualquier otro lugar de España».

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