Sociedad

Viajes con mucha historia

Aumenta el número de empresas especializadas en turismo de experiencias que ofrecen desde copilotar un caza ruso hasta ver el 'Titanic' de cerca o vivir en la isla de James Bond

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Para muchos, las vacaciones son sinónimo de sol, tumbona y descanso. Según otros, una oportunidad para emprender largos viajes y descubrir nuevas culturas. Los menos, se quedan en casa entre lamentos por su mala fortuna. La crisis, la llaman. Un año más sin poder cumplir alguno de los puntos de esa lista de propósitos que tanto se estila hacer con el inicio del calendario. Pero, ¿quién ha dicho que el ocio y las nuevas experiencias se limitan tan sólo a los meses estivales? ¿Quién piensa que para vivir emociones fuertes hay que recorrer miles de kilómetros y tener una cartera rebosante? Ya no. Claro que, si se pueden combinar, plan de diez. La vida es bella es una empresa de origen portugués especializada en el marketing de experiencias. A la carta. Un genio que sale de la lámpara para cumplir los sueños de clientes amantes del ocio, el relax y de sensaciones aún por explorar y hastiados de la incómoda sombrilla o la aburrida cesta de navidad cortesía del jefe.

Cada vez más, todo tipo de empresas solicitan los servicios de La vida es bella para confeccionar un regalo a la medida de los empleados, como forma de incentivo o seductora manera de captar a nuevos clientes. Los particulares también se animan a disfrutar del turismo de experiencias, excéntricas en muchas ocasiones. Esta empresa ofrece más de 1.300 posibilidades, divididas en diez categorías, destinadas a públicos de todas las edades y con un coste que oscila entre los 20 y los 200.000 euros. «Confeccionamos el viaje o el regalo al gusto y presupuesto del cliente» comenta Teresa Jerónimo, responsable de comunicación de La vida es Bella, «la idea surgió de la película The Game, la historia de un hombre que se sumerge en un juego sin reglas...»

Tierra, mar y aire

Cuando se contrata alguno de estos servicios, el único precepto es aprovecharlo al máximo. Y por supuesto, contar lo vivido a la vuelta. Se puede cambiar el apartamento playero de todos los años por una estancia en las villas de James Bond o Mick Jagger. La primera, enclavada en Jamaica, fue construida en los años 50 por Ian Fleming, el creador de 007, y sirvió de fuente de inspiración para catorce creaciones del novelista. El paraíso del rolling stone está dotado de lujosas instalaciones y posee múltiples alternativas de entretenimiento capaces de hacer olvidar que está ubicada en una isla perdida del Caribe.

Más glamour, esta vez a bordo de un hotel flotante, el de la multimillonaria Cristina Onassis. El mismo yate en el que se celebró la boda del Príncipe de Mónaco con Grace Kelly. El fondo de la piscina, decorada a modo de mosaico, se transforma en una pista de baile con sólo pulsar un botón; en la cubierta de paseo hay un jacuzzi, una sala de masajes y un centro de fitness e, incluso, dispone de una pista de aterrizaje para helicópteros. Otra experiencia inolvidable en el mar. Casi cien años después de su hundimiento, el Titanic puede ser visitado por aventureros inexpertos. La tecnología ofrece la oportunidad de contemplar los restos del barco más famoso del mundo, a bordo de una cápsula sumergible MIR. Durante las casi 12 horas de inmersión-la actividad completa dura entre diez y trece días- el viajero observa los restos del navío, así como la fauna del océano en Terra Nova.

Para perderse del mapa en vacaciones. Los viajes espaciales con tripulantes privados no se reservan exclusivamente para lunáticos. Este tipo de empresas ofrecen vuelos a una distancia de 100 km por encima de la Tierra, la posibilidad de contemplar una espectacular panorámica del planeta azul y de experimentar la sensación de gravedad cero.

Otra misión aérea, aunque bélica. Los apasionados de la Historia y las emociones de infarto se atreven a copilotar un verdadero Yacovlev de la Segunda Guerra Mundial. Con el el aeródromo de Madrid como escenario, la actividad contempla la posibilidad de dar suaves paseos o realizar intrépidas acrobacias, piruetas y loopings a mando de la nave. Toda una experiencia de película.

Los aficionados al cine y a la literatura de suspense, se enrolan en expediciones que conjugan el placer con auténticos trabajos detectivescos. La idea consiste en el diseño de un nuevo concepto de viaje turístico en el que, además de las visitas típicas, se haga participar al viajero en una aventura, investigación y búsqueda, ambientada o relativa a la historia, costumbres o idiosincrasia del país de destino. El misterio comienza mucho antes de partir, justo en el momento en el que el turista recibe en su domicilio una carta en la que se le plantea la parte inicial del drama o investigación. En las aventuras, el viajero puede encarnar a un arqueólogo del faraónico Egipto o convertirse en el propio Sherlock Holmes. Si se trata de investigar, lo más radical es adentrarse en la búsqueda de un tornado. Seis días en Oklahoma en compañía del equipo de caza tormentas de Todd Thorn que, gracias al uso de sofisticados ordenadores y tecnologías por satélite, es capaz de aproximarse milimétricamente a los destructivos vientos.

Para continuar liberando adrenalina y por si las corrientes de aire han despeinado en exceso al viajero, estas hadas madrinas que conceden deseos a base de talonario ofrecen todo un abanico de actividades relajantes que van desde los ya típicos spas, hasta las más completas sesiones de belleza. Lo último, contratar a un personal shopper que, previo estudio del vestuario del cliente, su estilo de vida e imagen personal, diseña la ruta más adecuada de tiendas. Aunque la ropa tenga que salir del bolsillo propio, estas experiencias convierten al común mortal en una renovada pretty woman.

Destino: Cádiz

«La provincia de Cádiz es un destino muy recurrente para los turistas más intrépidos gracias, sobre todo, a la presencia del mar y la posibilidad de realizar actividades deportivas», cuenta Teresa Jerónimo. Buceo nocturno, bautismo en vela ligera, pesca deportiva, o las gimkanas en la playa se alternan con las rutas 4x4, avistamiento de ballenas, delfines y orcas, talleres gastronómicos o catas de vino, entre otras alternativas.

El éxito de esta concepción del turismo se debe a que sus usuarios se despreocupan de la organización de las actividades, se complementan, en los casos que sean necesarios, con los servicios de hotel y desplazamiento, y sobre todo, por el sinfín de posibilidades a elegir. «la gente recurre a nosotros para buscar experiencias que ni ellos mismos piensan encontrar. A todos nos aburre ya las rutinas de los hoteles, aquagym, animación nocturna y poco más», subraya Teresa.

La empresa Lijar Sur, con sede en el municipio de Algodonales, oferta vuelos en parapente por la sierra gaditana. Nature explorer, en Vejer, practica el team building, actividades al aire libre encaminadas a fomentar las relaciones interpersonales de los trabajadores. El 31 de diciembre se renueva la lista de objetivos. Que no sea por falta de ideas.