MANUEL TOHARIA DIRECTOR DEL MUSEO PRÍNCIPE FELIPE

«Hoy no se muere nadie por el cambio climático»

El físico matiza la gravedad del calentamiento global frente a problemas que considera más urgentes

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Manuel Toharia Cortés nació en Madrid en 1944. Es licenciado en Física, director del Museo de las Ciencias Príncipe Felipe y divulgador científico desde la década de los 70. Verbo ágil y con ganas de enseñar. Así es el discurso de Manuel Toharia, un divulgador científico que se muestra escéptico ante cualquier verdad revelada, incluidas las actuales predicciones científicas más alarmistas. Considera necesario que se establezca un equilibrio «entre la urgencia y la importancia» de los problemas que afectan al planeta y a los seres humanos.

-¿Cuál es su grado de preocupación ante el cambio climático?

-Un científico siempre debe mostrarse escéptico ante los dogmas de fe, incluidas las visiones apocalípticas del mundo que anuncian los precursores de medidas contra el cambio climático.

-Entonces, ¿tienen razón Rajoy y su primo?

-El primo de Rajoy, al que conozco y considero un magnífico investigador, tiene parte de razón, lo que pasa es que el líder del PP no se explicó bien.

-Explíquelo usted.

-Todo lo relacionado con el cambio climático está muy bien vendido, pero es fácil hacer previsiones a cien años vista, ya que es imposible que nadie las pueda rebatir en un futuro próximo. Lo que está claro es que, hoy, nadie se va a morir por el cambio climático, y por el hambre, hoy, se muere mucha gente, y por las guerras, y por el terrorismo...

-¿Es un problema sobrevalorado?

-No. De cara al futuro es muy importante, pero en el presente actual del ser humano es menos urgente que otros problemas. Dentro de un siglo será un problema gravísimo y es bueno que se actúe ahora, pero las prioridades entre lo urgente y lo importante deben equilibrarse. Debemos dar un mensaje de acción, no de susto.

-¿Y cuáles son esas acciones?

-La eficiencia energética es posible. Podemos gastar menos, como los vehículos actuales, que consumen y contaminan mucho menos que los de hace 10 años. No obstante, el mayor problema no está en España.

-¿Dónde está?

-El problema actual es que en el mundo hay 2.600 millones de personas entre chinos e indios que desean comer y desarrollarse. Sin una transferencia gratuita de tecnología a los países que actualmente se industrializan es imposible que las cosas cambien. A ver quién les dice a los que no pueden comer que moderen su gasto.