Fernando R. Lafuente - Grada de preferencia

El fin de un once titular Fernando R. Lafuente

El Madrid está en una posición privilegiada, gracias a los errores y derrotas de otros y a su propio juego y esfuerzo

- Actualizado: Guardado en: Real Madrid

Será el caprichoso azar, será el ritmo de partidos semanales, será una oscura condena bíblica, será lo que sea, pero ningún equipo con el presupuesto económico que tenga, ni el lugar que ocupe en LaLiga o los éxitos que pueda lograr en las competiciones internacionales evita la plaga de las lesiones. Lo del Madrid es homérico o galáctico, o alucinante o melancólico: Coentrao, Keylor, Cristiano, Casemiro, Modric, Pepe, Ramos, Isco, Benzema, James, Marcelo, Kroos, Morata y faltaba Bale, pero ya está también en la nómina. Todos pasan por la taquilla del médico, algunos del quirófano. De quiromantes es la cosa. Parece imposible que el Madrid pueda repetir una alineación de los supuestos titulares, dos jornadas seguidas. Qué días aquellos de Miguel Muñoz en los que el once te lo sabías de memoria, y sin querer, sólo de ver a los mismos en el Bernabéu cada domingo a las cinco de la tarde, con el marcador simultáneo Dardo Primera División. Nada, se acabó. Ahora hay vaivén, rotación, maldición, calendario o parapsicología. Cuando uno se recupera, por ejemplo, Benzema; otro, se cae, Bale. Gira la rueda. Regresa Modric, pues se lesiona Kroos.

Esto es un fantasmal tiovivo, con el extraño caso del colombiano James, como el enigma sin fin, un laberinto digno de su compatriota, el nobel Gabo. Entonces Zidane agita la varita mágica del joven, cuando lo era, Potter y despierta a la plantilla. Todos, directiva, afición, respiran: tenemos plantilla. Loas a la santa cantera, a la sana competitividad, al eterno afán de superación. Suena el clarín: es la hora del banquillo. El del Madrid se mueve más que los chicos de West Side Story en las calles de Nueva York. Un alivio, la plantilla. Sin embargo, las distancias entre un partido y otro son inquietantes. El excelente juego (primera parte) del Calderón se trocó en ridículo frente al Sporting de Portugal. Es complicada la continuidad, el manejo de los tiempos y un exceso baile de nombres. El Madrid está en una posición privilegiada, gracias a los errores y derrotas de otros y a su propio juego y esfuerzo. Debe consolidarla.

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