Real Madrid

El as en el banquillo

El elenco de suplentes con el que cuenta Zidane le reporta multitud de opciones para cambiar partidos adversos

Isco y James, dos importantes recursos desde el banquillo
Isco y James, dos importantes recursos desde el banquillo - EFE

Minuto sesenta y seis del partido que enfrenta al Real Madrid con el Sporting de Portugal. El equipo no levanta cabeza tras veinte minutos por detrás en el marcador. El empate, no digamos ya la victoria, parece un objetivo inalcanzable, una luz al final de un túnel en el que ni si quiera se ha conseguido entrar. Para revertir la situación Zidane retira a Benzema y Bale y mete a Morata y Lucas Vázquez, y a los diez minutos, hace lo propio sacando a Kroos por James Rodríguez. Cuando el árbitro pita el final el Real Madrid, casi sin querer, gana el encuentro gracias a un centro de James rematado por Morata.

El partido cambia porque así lo propician los tres hombres de refresco del Madrid. Lucas se hace notar desde el primer balón que toca en la derecha, desbordando a su par y suministrando centros a la dupla Ronaldo-Morata. Este último aporta movimientos inéditos hasta su concurso: desmarques de ruptura para vaciar la frontal, dejadas de cara, movimientos hacia fuera para limpiar pasillos... Todo lo que un Benzema sin ritmo para competir no pudo hacer durante su estancia sobre el césped. El arreón lo completó James, que no se quedó atrás en cuando a esfuerzo y trabajó a destajo sin la pelota, para después amenazar desde las inmediaciones del área con envíos como el del 2-1. Lo que la tripleta de relevo aportó, más allá de una mejoría en el juego, fue un arreón anímico que insufló vida a un corazón que no sabía como latir.

Puede apelarse a la épica, al espíritu de los difuntos o a cualquier misticismo etéreo que eleva el aura del Bernabéu por encima de los límites del bien y del mal en las noches europeas más oscuras. Y no resulta descabellado a tenor de las pautas que los blancos siguen en un altísimo porcentaje de sus partidos continentales, pero en partidos como el del miércoles es necesario reflexionar para intentar ver un poco más allá de todo el ritual abstracto con el que muchas veces se simplifican este tipo de situaciones.

Y la conclusión que se saca es clara: el banquillo de este Real Madrid es un gana-partidos de manual. A un once presumiblemente titular como el que sacó Zidane ante el Sporting le pueden dar relevo en ataque, además de James, Morata y Lucas Vázquez, jugadores como Isco, Kovacic, Asensio o incluso Mariano. Las opciones son tan diversas, y de tal calidad, que hacen que resulte complicado encontrar parangón entre los candidatos a levantar la próxima Champions en Cardiff.

El propio Isco, fuera de la convocatoria en el envite ante los lisboetas, ya cambió dos finales de Copa de Europa a su entrada al campo. Tampoco es nada desdeñable el valor de la zurda de James, un arma de destrucción masiva que solo mira desde abajo a la del diez del Barcelona.

Además de la capacidad del malagueño para adueñarse de los partidos y de la amenaza permanente que supone el colombiano, el elenco de teóricos suplentes de Zidane ofrece el desborde y los centros de Lucas, la profundidad y la presencia de Morata arriba, la facilidad de Kovacic para romper líneas en conducción, el talento para producir de Asensio y el recurso del ímpetu de Mariano. Un amplio abanico de cartas entre las que lo difícil es no encontrar la que cambie el partido.

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