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En líneas generales los alimentos libres de gluten han aumentado un 17% respecto a los precios que publicó en enero la Federación de Asociaciones de Celiacos de España (FACE). Para elaborar la lista, el colectivo realiza una media de productos sin gluten que comercializan marcas de garantía, bien propias de grandes cadenas o de firmas especializadas. Este periódico ha seguido el mismo método para realizar un análisis en el que los productos que más han subido son los cereales y la bollería, en un 33 y un 21%, frente al 12,17% que han repuntado estos alimentos en la dieta con gluten.
En cuanto a los artículos básicos en la dieta de los celiacos, como son el pan blanco, el tostado o el rallado para cocinar, el incremento ha sido menor que el sufrido por los alimentos elaborados con trigo. En este sentido, los productos sin gluten sufrieron subidas de entre el 10 y el 12%, mientras que la harina habitual para cocinar repuntó un 31,3%, la segunda con mayor incremento de julio.
Este baremo de precios implica que una persona que debe seguir una dieta sin gluten tiene que gastar entre 1.600 y 2.000 euros más al año. El gasto es inevitable, pues el 70% de los productos manufacturados que se venden en el mercado contienen gluten, lo que hace que la dieta de los celiacos se limite a alimentos naturales como carnes, pescados, fruta, huevos o leche, que ya experimentaron también una subida importante.
Ante esta situación, los enfermos reclaman ayudas estatales para hacer frente al fuerte gasto, pero por el momento ninguna administración ha planteado iniciativas al respecto. La provincia no es una excepción. Ningún ayuntamiento ha ofrecido ayudas económicas para estos enfermos, «ni siquiera han tenido el gesto de tirar caramelos singluten en la cabalgata de reyes», lamentó la vocal de la Asociación de Celíacos de Cádiz y médico de familia, María José Coco.
En este sentido, la facultativa insistió en que el único compromiso del Gobierno con los celiacos ha sido obligar a las empresas de alimentación a publicar toda la información de los productos en las etiquetas. No obstante, valoró la implicación de firmas como Mercadona que tienen en las estanterías una amplia variedad de productos sin gluten a precios similares al resto. «Esto ha permitido que otras empresas se impliquen por competencia o por solidaridad, lo que nos alivia la factura a final de mes y ayuda a que la enfermedad sea más conocida».
Comer fuera de casa también es un problema «La mayoría de restaurantes no están preparados para personas con intolerancia al gluten», recalca la doctora, aún así, aseguró que el trastorno es cada vez más conocido.
emartos@lavozdigital.es









