Familia

Así evitarás fricciones de pareja cuando paséis mucho tiempo juntos

Salir de la rutina, cambiar los horarios y el estilo de vida puede ser un obstáculo para muchas parejas que no encuentran en las vacaciones estivales el descanso que pretendían

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Los datos hablan por sí mismos. Las separaciones y divorcios aumentaron un 4,8% en los tres primeros meses de 2017, con respecto al mismo período del año anterior. Algunas comunidades llegan hasta a triplicar o cuadruplicar los casos de divorcio en relación al número de matrimonios, como es el caso de Castilla y León o Murcia, con 41 bodas y 151 divorcios y 54 bodas y 157 divorcios, respectivamente. La Comunidad Valenciana es la que lidera la tasa de separaciones y divorcios con 7,3 casos por 10.000 habitantes, algo más de un punto porcentual por encima de la media nacional que se sitúa en el 6,2%.

Resulta muy significativa la alta concentración de casos que se registran a la vuelta de las vacaciones de verano, puesto el 28% de las demandas de divorcio de todo el año se presentan en los juzgados en el mes de septiembre. Entre los principales motivos destaca la posibilidad de que pasar más tiempo con la pareja puede hacer resurgir tensiones que se han ido acumulando durante el año y que ponen a prueba las habilidades de comunicación o de resolución de conflictos.

Los expertos en los asuntos del corazón, apuntan que es importante cuidar de la relación siempre y resolver los problemas del día a día para que no se acumulen. «Dejarlo todo para el verano pensando que pasar tiempo juntos aliviará las tensiones, solamente aumentará el sentimiento de frustración y seguramente agrave los conflictos preexistentes», comenta Rocío Asperilla, psicóloga de Blua Sanitas.

Salir de la rutina, cambiar los horarios y el estilo de vida, parece ser un obstáculo para muchas parejas que no encuentran en las vacaciones estivales el descanso que pretendían. De cara al verano, desde este gabinete de psicología proponen algunas pautas para evitar fricciones y sacar el máximo partido a los días libres:

•Escucha activa y mejora de la comunicación: busca momentos de diálogo para hablar con sinceridad y sin culpar al otro. Lo ideal es decir lo que uno necesita y no esperar a que las propuestas y soluciones surjan por sí solas. Dejar el peso en la otra persona para que entienda nuestras indirectas no es recomendable. Si quieres hacer algo, prueba a pedirlo de manera directa. Por ejemplo, si un miembro de la pareja quiere ir a comer con familiares o amigos, puede sugerirlo y proponerlo utilizando expresiones como «me gustaría…», «podríamos ir…», etc.

•Planificarse: tener claras las obligaciones de cada uno y las actividades que se van a desarrollar cada día puede prevenir muchas discusiones. Podemos utilizar un listado de tareas y responsabilidades para que cada miembro de la pareja considere sus quehaceres, también los niños si los hubiese, como sacar al perro, bajar la basura o llenar el depósito del coche... Además, seguir un planning diario puede ayudar a tener un mapa mental de horarios y necesidades: este día vamos a hacer snorkel, este otro al cine, etc. Por supuesto, los planes deben ser abiertos y estar sujetos a modificaciones en función de las necesidades o intereses de la pareja o la familia.

•Generosidad: se trata de buscar un equilibrio entre los intereses de todos los miembros y saber ceder en algunas ocasiones. Tan peligroso es no ceder nunca, como ceder siempre. Para ello, te puede ayudar trabajar la empatía, poniéndote en el lugar del otro para poder comprender mejor sus necesidades. También es recomendable negociar aquellos aspectos que sean más sensibles, intentando llegar a un resultado donde las dos partes salgáis ganando.

•Independencia: aunque se viaje con niños, debemos tratar de buscar tiempo para uno mismo, para practicar nuestras aficiones, para ver a nuestros amigos, para equilibrar el tiempo que se pasa en la pareja con el tiempo que necesitamos para nosotros... Es recomendable que tengas un momento del día para ti, ya sea en verano o durante el resto del año, para poder respirar, preguntarte cómo estás, qué necesitas y disfrutar de tu presente. Estar con uno mismo es importante, es una manera de cuidarte y no tienes por qué sentirte culpable por necesitarlo.

Sin embargo, y aunque la vida en pareja es un regalo para muchos, Rocío Asperilla incide en que éste no es el único modo de vida. Existen otras combinaciones que pueden ser igual de satisfactorias y no hay motivo para obligarse a estar en pareja si no existe una relación cómplice, cómoda y placentera.

Estar soltero también ayuda en la maduración y en el desarrollo de la persona, mejorando su autoconocimiento. Ayuda a saber qué es lo que realmente deseamos, pudiendo disfrutar de relaciones más sanas no dejando nuestra felicidad subordinada en manos de otros. «Como consejo, puedes aprovechar la soltería para viajar, conocer nuevos lugares, nuevas personas, vivir otras experiencias...», concluye la psicóloga.

Si te encuentras preguntándote si sería buena idea divorciarte o separarte, recuerda que acudir a terapia de pareja puede ayudarte a aclarar tus ideas ya sea tanto para trabajar en aquellos aspectos a mejorar con la pareja como para, finalmente, tomar caminos diferentes.

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