ARQUEOLOGÍA

«Creo que he encontrado la Atlántida en Sanlúcar»

El sanluqueño Manuel Cuevas defiende la trascendencia del hallazgo de una gran ciudad enterrada a decenas de metros y con una antigüedad superior a las civilizaciones conocidas hasta ahora

Muestras tomadas desde satélite - la voz
JESÚS A. CAÑAS - Sanlúcar - 08/09/2015 a las 12:21:27h. - Act. a las 16:10:22h.Guardado en:

«Un solo día y una noche terrible» bastó para impulsar la más bella quimera del ser humano. Ese fue el tiempo en el que, según Platón, un gran diluvio arrasó la soñada Atlántida. Después de su detallada descripción en sus diálogos Timeo y Critias, no pocos son los investigadores que se han propuesto encontrar esa gran ciudad, más antigua que toda civilización conocida hasta la fecha. Athanasius Kircher y Ignatius Donnelly la ubicaron en diferentes tiempos como un continente perdido entre América y Europa. Manuel de Falla la soñó durante 20 años en una composición musical inconclusa.

El arqueólogo alemán Adolf Schulten dio un paso más y en 1922 la ubicó en Doñana y la consideró una ciudad tartésica perdida. Ahora, el investigador sanluqueño Manuel Cuevas se muestra tajante: «Creo en un 99% que he encontrado la Atlántida»

Su aseveración, a riesgo de parecer temeraria, se basa en una serie de evidencias encontradas en unas fotografías vía satélite de la zona del pinar de La Algaida, en las inmediaciones de Doñana y las que ha podido tener acceso este medio. Sabe el peligro que entrañan sus palabras de ser «tomado por loco», pero su aproximación no es baladí.

Entiende que los arqueólogos no quieran mojarse hasta no poder trabajar sobre el terreno, sin embargo las fotografías aéreas que maneja evidencian «la existencia de diversas estructuras realizadas por el hombre y que formarían parte de una gran ciudad antigua». Tal es su certeza del hallazgo que ya ha presentado unas primeras pruebas a la Junta de Andalucía y ya trabaja en la elaboración de un proyecto más amplio para poder encontrar más evidencias que refuten su teoría, como adelantó EFE

La Atlántida, el paraíso perdido que describió el filósofo griego Platón y que supuestamente desapareció tras un gran tsunami

Cuevas se puso a trabajar en la zona a principios de verano, fue entonces cuando empezó a buscar imágenes de satélite de un espacio del que sospechaba la existencia de restos desde «que tenía 15 o 16 años».

Sin embargo, fue su amigo Antonio Mejías el que le animó a retomar la búsqueda. Tras las primeras pesquisas, el empresario e investigador autodidacta de 52 años se topó con unas imágenes de satélite a 700 kilómetros de altitud y de carácter hiperespectral. En ellas, se permite discriminar la vegetación para ver lo que destaca por debajo de la superficie. Concretamente, estas imágenes muestran la presencia de sedimentos que hipotéticamente fueron arrastrados desde la zona del Aljarafe tras un gran diluvio en la antigüedad.

La aparente presencia de hierro en estos sedimentos hace que esos terrenos se calienten antes y en las fotografías hiperespectrales se dibuje su presencia como manchas rojas en la zona. Son precisamente estas marcas rojas las que dibujan estructuras bajo la superficie «difícilmente procedentes de la naturaleza». Según Cuevas, se aprecia la mano del hombre en trazados de hipotéticas murallas, calles e incluso un edificio con una cúpula de gran envergadura. Concretamente, en esas imágenes se aprecia un edificio o plaza rodeada de más construcciones que llega a medir 360 por 180 metros. Otra estructura mide 180 por 100 metros con dimensiones «inusuales» para este tiempo histórico.

Los restos parecen evidenciar una gran ciudad en una extensión de unos 8 kilómetros cuadrados.  Aunque la urbe «podría ser mayor», ubicada en una isla circular; descripción habitual de la mítica Atlántida. Cuevas justifica la antigüedad en dos hechos, la presencia de esos sedimentos y profundidad aparente de los restos, a varias decenas de metros de la superficie. Para él, esta colmatación que alejó la presencia del mar de esta zona se produjo hace miles de años. Por ello, defiende que los restos «pueden ser anteriores al 6.500 a.C.», según las evidencias geológicas del terreno. Eso remitiría a un periodo en el que la desembocadura del Guadalquivir era un enorme estuario. Y a mucho más: hasta ahora no se conoce una civilización en ese tiempo que sea capaz de dominar la tecnología como para poder construir semejantes estructuras.

Para Cuevas, el gran diluvio y el posterior arrastre de sedimentos produjo una gran catástrofe en la ciudad, sepultándola en pocas horas. Eso le lleva a pensar que los restos, pese a los años y profundidad pueden aportar multitud de información a los investigadores. 

El investigador sanluqueño cree estar ante uno de los hallazgos históricos más importantes: la existencia de una civilización antigua desconocida, hasta ahora solo soñada en los ámbitos del mito. «Se llame Atlántida o cómo sea, la evidencia de las fotografías es clara en la existencia de restos y estructuras muy antiguas y de origen humano», aclara. 

Por ello, ha pedido apoyo a la Consejería de Cultura para poder seguir investigando con un estudio de tomografía eléctrica para determinar a qué profundidad se hallan las estructuras más próximas a las superficie, para poder realizar una excavación. De entrada, la Junta le ha solicitado que presente un proyecto de investigación avalado por la universidad para dotarlo de carácter científico y académico.

El sanluqueño Manuel Cuevas

Cautela de los arqueólogos

De hecho, Cuevas ya ha contactado con el catedrático de Arqueología de la Universidad de Sevilla, Ramón Corzo. El experto ha mostrado interés por las estructuras. Incluso, se muestra favorable a seguir estudiando el terreno para encontrar «cualquier evidencia comprobable» de un asentamiento, según asegura a este medio. De entrada, Corzo ha tenido acceso a las fotografías y advierte la mano del hombre en la zona, pero se muestra muy cauto antes de apuntar a una dirección. De hecho, reconoce que ese territorio «ha sido muy frecuentado por el hombre». Además, no cree que en la zona pueda existir una evidencia de asentamiento más allá de lo conocido, es decir anterior al 4.500 a.C.

Precisamente, Cuevas ha encontrado también otros restos en la superficie de carácter más reciente y que son apreciables a mera vista de pájaro. Se trata de espigones portuarios, canales navegables, restos de muros, cimentaciones de posibles embarcaderos, líneas paralelas y cuadrículas de dimensiones similares a las calles de una ciudad.

Estas estructuras, ubicadas en una zona hoy lejana del mar, se encuentran, en parte, superpuestas y, en otra parte, ubicadas en otros puntos y apuntan a una antigüedad anterior a la época romana. Igualmente, Cuevas ha encontrado piedras con restos de argamasa de un periodo anterior al romano (posiblemente de origen tartésico) y piedras con inscripciones posiblemente turdetanas (un pueblo que habitaba la región de Turdetania, en el valle del Guadalquivir). De hecho, hace años ya se encontró restos turdetanos, en las cercanías de La Algaida; coincidiendo con territorios de la antigua civilización de Tartessos y romanos, en El Tesorillo. 

Ante todas estas evidencias, Cuevas pide que administraciones y expertos se impliquen en el estudio de las evidencias encontradas para refutarlas o rechazarlas. Él, por su parte, se muestra «al 99% seguro» de que allí hay restos que removerán las bases de lo hasta ahora conocido por la Historia. Y tan seguro se muestra queno duda en defender su hipótesis ante la administración y experto que sea necesario. El tiempo dirá si Cuevas se convertirá en el investigador que fue capaz de sacar a la Atlántida del mito para traerla a la realidad.

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