Juega además un papel en el trazado urbano de Cádiz, fundamental, y así debieron entenderlo tanto sus constructores como los últimos redactores del PGOU que la protegieron.
Efectivamente, constituye un «oasis de descanso y de placidez» para el paseante en una zona en que el Paseo Marítimo es especialmente estrecho y elevado sobre la playa, y por lo tanto un tanto más hosco e incómodo -aunque no menos estético- que el tramo de Playa Victoria donde el paseo permitía una amplitud de uso muy confortable.
Quiero decir que supone un hito fundamental de engarce que da sentido urbanístico, como una auténtica joya, al tramo de transición entre la zona de la Glorieta Ingeniero La Cierva-antiguo cementerio y las Puertas de Tierra y Campo del Sur.
Los ciudadanos, los expertos y las autoridades no debemos consentir de ninguna manera que un espacio tan especialmente privilegiado y singular se nos escamotee al uso público, para entregarlo al lucro de una empresa privada.










