«¡Justicia climática!», gritaban los activistas de Katowice
«¡Justicia climática!», gritaban los activistas de Katowice - EFE

La falta de ambición lastra las negociciones de la Cumbre del Clima

Las conversaciones para lograr un acuerdo corren ya fuera de tiempo y siguen marcadas por la división

KATOWICE (POLONIA)Actualizado:

No figuraba en las quinielas como una de las partes más problemáticas al inicio de las negociaciones de la Cumbre del Clima de Katowice (Polonia), pero un informe científico, elaborado por cientos de expertos de todo el mundo, se ha convertido en un quebradero de cabeza que se ha extendido hasta el último día de la reunión. Los representantes de casi 200 países aún no han logrado consensuar un texto definitivo pese a que las negociaciones se extendieron desde por la noche hasta el sábado.

La cumbre debía cerrar la letra pequeña del Acuerdo de París, el paso más importante para su implementación. Es decir, se trataba de una cumbre muy técnica en la que se debe determinar cómo medir, revisar y comparar de forma homogénea las acciones puestas en marcha por los países para reducir emisiones. Esta parte de las reglas parecían ayer avanzado, pero quedaba como punto crítico ciertos puntos del conteo de emisiones y cerrar los mecanismos financieros para ayudar a los países más afectados y en desarrollo. También faltaba una segunda cuestión: la forma en la que se introducía el informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC). Encargado por la ONU en cumplimiento del Acuerdo de París, el texto concluyó que aún se podía limitar el calentamiento global a 1,5ºC para reducir el riesgo de eventos climáticos extremos, pero era necesario reducir las emisiones en un 55% en 2030 y, por tanto, elevar los objetivos.

Estados Unidos, Arabia Saudí, Rusia y Kuwait se negaron a «asumir» su contenido días atrás y consiguieron dividir políticamente la cumbre. «Solo cuatro países (de 198) no están de acuerdo y nos están haciendo sus rehenes en las negociaciones», dijo el expresidente de las islas Maldivas, Mohamed Nasheed. El último borrador presentado ayer, de 144 páginas, incluía referencias al informe científico, aunque con un lenguaje laxo. El borrador «reconoce» la labor científica del IPCC para informar, «observa» que aún se puede limitar el calentamiento global en 1,5ºC e «invita» a las Partes a hacer uso de la información. Pero no incluía ninguna fórmula que lo conecte con acciones concretas, resumió David Howell, de SEO/birdlife.

Ayer por la tarde, cuando parecía aún que por la noche se podría alcanzar un acuerdo, un grupo de países desarrollados y en serio peligro por el cambio climático, entre los que se incluía la Unión Europea -con países como Alemania o España al frente-, las islas Marshall o Costa Rica, aseguraban estar luchando en las negociaciones «por el espíritu del Acuerdo de París» y pedían aumentar la ambición del texto. «Necesitamos que el informe del IPCC esté en el centro del acuerdo y guíe el futuro», decía el ministro de islas Marshall David Paul. «Sería una injusticia todo lo que no sea un acuerdo concreto».

Sin embargo, el balance ayer era que el texto de trabajo estaba desdibujado. «No queda claro que se trata de poner en marcha un proceso para lograr la plena descarbonizacion de la economía», explicó Teresa Ribera. A última hora de la tarde, lo que estaba en discusión era si se reforzaban los mensajes para aumentar los objetivos -a riesgo de perder apoyos-, o si se mantenía el mínimo exigible, con el mismo mensaje de hace tres años, y solo se desplegaba la parte operativa, la letra pequeña.

Esta dificultad para concretar acciones también ha cristalizado en los objetivos de reducción de emisiones que cada país debe presentar en 2020. El último borrador no obliga a que las Partes aumenten sus objetivos de cara a ese año, y menos aún a que comiencen desde ahora a implementar medidas para reducir las emisiones.

El futuro de la economía

«El texto está más o menos en consonancia con lo que necesitamos para implementar el Acuerdo de París», valoró por su parte Laurence Tubiana, una de las arquitectas del texto aprobado en 2015, que destacó que lo importante de esta cumbre no era tanto incrementar los objetivos, como desarrollar las reglas que regirán a partir de 2020. «Tras esta cumbre, debemos enfocarnos en cómo transformar la economía», dijo.

Anoche quedaban por resolver, además, las cuestiones de financiación. Los países en desarrollo y más vulnerables criticaron que el texto no refleje la cantidad de dinero comprometida. Además, el apartado de pérdidas y daños, que hasta ahora tenía un capítulo propio, podría incluso caerse del texto final.