Elefantes en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno
Elefantes en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno - Efe

Botsuana defiende levantar la prohibición de comerciar con marfil de elefante

El presidente Mokgweetsi Masisi ha afirmado en una cumbre sobre la situación de los paquidermos que el «valioso» marfil acumulado «origina costes de almacenamiento»

Actualizado:

El presidente de Botsuana, Mokgweetsi Masisi, defendió este martes el levantamiento de la prohibición internacional del comercio de marfil de elefante, a fin de que países como el suyo –poseedor de la mayor concentración de esos animales del mundo– se puedan beneficiar de este recurso.

«No podemos ser espectadores mientras otros debaten y toman decisiones sobre nuestros elefantes», dijo Masisi durante la apertura de una cumbre sobre la situación de los paquidermos en el Área de Conservación Transfronteriza Kavango-Zambezi (KAZA), que también incluye regiones de Namibia, Zambia y Zimbabue.

La reunión se celebró en Kasane (en la frontera norte de Botsuana), con presencia de todos los presidentes de esta región, que alberga dos tercios de los 400.000 elefantes que hay en África.

En su discurso de bienvenida, Masisi recalcó que países como el suyo van acumulando existencias del «valioso» marfil, al que no solo no pueden dar salida, sino que origina costes de almacenamiento.

De forma paralela, esto no ha evitado que, según él, el comercio ilegal del marfil haya crecido «tremendamente», impulsado por la demanda en Asia.

Frente de presión común

Botsuana busca así formar un frente de presión común con sus vecinos en contra de las restricciones internacionales, pese a que la existencia de un mercado legal para el marfil podría tener un impacto negativo en la lucha contra la caza furtiva.

Esa caza ilegal ha aumentado en las últimas décadas en el continente africano.

Se calcula, según datos del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), que en la primera mitad del siglo XX había más de tres millones de elefantes en la región. La población total ha disminuido, por tanto, hasta quedarse en un 13% de aquellas cifras en menos de un siglo.

La prohibición de comerciar con marfil de elefante africano está impuesta desde 1990, en virtud de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).

Con más de 135.000 ejemplares, Botsuana tiene la mayor densidad de población de paquidermos, pero el Gobierno de Masisi mantiene una postura contraria a la inviolabilidad de los elefantes, hasta el punto de poner bajo revisión la prohibición de su caza pese a que el turismo de safaris de lujo aporta jugosos ingresos para el país.

Esto es debido al crecimiento demográfico de la especie y a los inconvenientes para las comunidades locales, como la falta de suelo para cultivar, los destrozos materiales causados por los paquidermos en sus incursiones o los altos costes de seguridad.