La diputada del PSOE María Luz Martínez Seijo EFE

El PSOE explica su posición sobre la formación inicial del profesorado, que no MIR educativo

María Luz Martínez Seijo, portavoz de Educación del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso, escribe esta tribuna para ABC

MadridActualizado:

De un análisis del conjunto de comparecencias de organizaciones y expertos en la subcomisión para el Pacto Educativo podemos constatar cuestiones centrales en las que todos coinciden que deber ser abordadas y entre ellas destaca la profesionalización docente. Los socialistas compartimos esta idea y defendemos que cualquiera de los retos del sistema educativo exige una revisión tanto del perfil profesional docente, como de los elementos que hasta el momento han venido contribuyendo a su formación inicial, al acceso y la promoción en la carrera docente, y a su reconocimiento social.

Esperamos que la apresurada carrera de los últimos días sobre la formación inicial del profesorado, con un despliegue de titulares mediáticos tan artificiosos como vacíos de contenido, sea reflejo de que todas las fuerzas compartimos su importancia. Lo que no podemos compartir es el proceso, ya que tanto PP como Ciudadanos han eludido el debate y han preferido actuar al margen de la Subcomisión por el Pacto de Educación. Es comprensible y legítima la competencia por los titulares y los golpes de efecto en un marco de competición electoral entre fuerzas políticas, pero la subcomisión nació para evitar los tacticismos interesados sobre una propuesta que no ha tenido aun ni el debate ni la reflexión que corresponden por tiempo y forma. Lo más grave es que los expertos y organizaciones han aportado suficientes ingredientes para desarrollar un debate serio y riguroso. Esperemos no estar ante una oportunidad perdida.

Como responsable de Educación y Universidades del PSOE, renuncio a la reclamación de la paternidad/maternidad del símil de MIR docente y asumo que ha cumplido su función original que era expresar la necesidad de promover una mejora que abarcase la formación inicial con más vinculación a la práctica. Pero aunque eficaz en un primer momento, los retos del mañana afrontan nuevos aprendizajes, nuevos entornos educativos y nos obligan a ampliar esta visión.

El deterioro de las condiciones laborales del profesorado, como consecuencia de las políticas de austeridad, y la descalificación permanente que se hace desde algunas organizaciones de la función pública pueden contribuir a la desprofesionalización docente. Frente a estas dos tendencias debemos recordar siempre que la profesionalización docente es, en buena medida, una consecuencia de la mejora en la calidad de la educación, y de la necesidad de concebir la enseñanza como una forma de ayuda al desarrollo humano y no solo como una forma de transmisión del conocimiento. En este sentido, debemos mostrar nuestra preocupación por las condiciones laborales en las que pueda hacerse efectivo el «nuevo modelo de profesionalización».

El profesorado reúne tres condiciones propias de cualquier profesional: competencia, autonomía y responsabilidad. Frente a una visión simplificadora de la profesionalización docente es importante recordar que el desarrollo profesional es multidimensional y que incluye tanto la formación inicial, como el desempeño de distintas funciones a lo largo de la carrera profesional, o la participación activa en distintas comunidades educativas.

Reforzar la profesionalidad docente supone confiar en la responsabilidad del profesorado y también dotarlo de las condiciones y de los medios para que puedan desarrollar las tareas que tienen asignadas del mejor modo posible. Una sociedad que cree en la educación, valora y reconoce la labor del profesorado. Por ello, deben establecerse los principios que debe regir el modelo de selección y de carrera docente, dado que estos procesos son una condición necesaria para lograr la mejora en calidad y equidad.

Empecemos por seleccionar a los mejores futuros profesores, la motivación inicial es determinante para la orientación futura de una carrera en la cual el docente se debe considerar más importante como servicio a los alumnos que a la enseñanza teórica. La formación inicial debe ser más amplia, exigente. Para su acceso, se deben valorar las cualidades humanas, valores y convicciones de los futuros docentes para el ejercicio de sus funciones junto con una mínima experiencia de trato con niños previa a entrar en la facultad.

Estamos ante un escenario que presenta factores que van a condicionar profundamente el reto de la profesionalización docente y también acciones que debemos emprender de forma prioritaria. Ante una educación cada vez más exigente, una inminente jubilación masiva de los profesores de la generación del boom de la natalidad y ante una grave escasez de personal en varios ámbitos, existe una mayor demanda de educadores cualificados a todos los niveles.

Miremos y aprendamos también de los sistemas educativos que han logrado con éxito la tarea de educar transfiriendo y socializando el conocimiento, acercar conocimiento mediante la investigación y la innovación educativa y reproducir el conocimiento mediante la formación de los docentes.

Junto a la formación inicial del profesorado, es necesario seguir generando la cultura de la formación permanente, fundamental para generar proyectos de formación en centros y métodos comunes de trabajo entre docentes de un mismo centro. El objetivo de la formación del profesorado debe estar ligado a la calidad de la enseñanza y debe repercutir directamente en el alumno.

La formación del profesorado es la pieza fundamental para la consecución del éxito en cualquier sistema educativo. Es el mejor instrumento para la mejora de los procesos educativos, de ahí, la necesidad de que los planes de formación continua del profesorado contemplen unas líneas estratégicas de formación permanentes: en TIC, en lenguas extranjeras, didáctica, convivencia y actualización del conocimiento.

Finalmente, que algunos no caigan en el mismo error de siempre, tomar decisiones impositivas sin contar con los afectados y los expertos quienes han hecho valiosas y sustanciales aportaciones al respecto. Consecuencias las hay y muchas, recordemos las múltiples manifestaciones y concentraciones ante la imposición de la LOMCE. Cuando los sindicatos de docentes de manera mayoritaria salen en contra de un sistema MIR, basado en un modelo sanitario, debería hacer pensar que aunque hay un diagnóstico compartido de modificar la formación inicial, el tratamiento que algunos le quieren dar, no parece ser el más adecuado, requiere más reflexión, realismo, debate y consenso.

**Por María Luz Martínez Seijo, portavoz de Educación del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso y secretaria de Educación y Universidades del PSOE.