El pequeño Kanbonna después de la operación
El pequeño Kanbonna después de la operación - ABC

Por la sonrisa de Kanbonna

Médicos españoles operan un tumor en parte de la cara de un niño camboyano, que lo condenaba a la exclusión social

Madrid Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Con la mirada de un occidental, la visión de una mancha negra que cubre buena parte de la cara, en total unos 7x12 centímetros del rostro, es una imagen antiestética. Con la mirada de un niño de 18 meses nacido en un rincón sin recursos de Camboya, la imagen que devuelve el espejo es la de una condena a la reclusión, irremisiblemente, de por vida.

Oscurecido tenía el futuro el pequeño Kanbonna, un bebé de 18 meses que nació con un nevus de pigmentación oscura en la faz. Sus conocidos lo sabían y, por eso, no dudaron un día en el aeropuerto de la capital camboyana en acercarse a lo que semejaba la imagen de un doctor occidental y comentarle el caso del niño. Al lado del galeno, escuchaba un grupo de voluntarios y personal sanitario de la ONG «Por la sonrisa de un niño». Como cada temporada, se disponían a coger el avión de regreso a Madrid después de hacer una encomiable labor con niños del país. Era agosto de 2015.

Kanbonna, con su tumor facial, junto a sus padres en Camboya, antes de viajar a Madrid el pasado 20 de febrero
Kanbonna, con su tumor facial, junto a sus padres en Camboya, antes de viajar a Madrid el pasado 20 de febrero

Quien escuchaba al buen señor que se explayaba en relatar cómo Kanbonna tenía un tumor en la cara era el doctor Xavier Santos, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo, donde coordina el Programa de Voluntariado Médico, y jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Medicina Estética del Hospital universitario HMMontepríncipe de Madrid, así que la combinación fue casi perfecta. El doctor Santos se dio la vuelta y dirigió sus pasos hacia el paupérrimo entorno donde vivía el bebé y su familia. El resto del equipo lo acompañó.

El mayor escollo del viaje de Kanbonna y su madre Hun desde Phom Penh hasta Madrid fue la tramitación del visado, comenta el doctor Santos. Solo se les concede por tres meses y lo tuvieron que conseguir a través de la Embajada francesa, ya que España carece de ella en el país asiático.

Tres operaciones

Cuando llegaron a la capital española, el pasado 20 de febrero, el problema fue entonces el idioma, recuerda el doctor Santos. Pero, con fortuna, el caso de Kanbonna está lleno de regalos: por un lado, el Hospital Montepríncipe costeó las tres intervenciones quirúrgicas consecutivas a las que se ha tenido que someter el pequeño con el reloj jugando a la contra, puesto que su visado caducaba el 18 de mayo pasado. Antes de esa fecha, había que ponerse manos a la obra y encarar las complicaciones de unas complejas operaciones, que consisten, entre otros matices técnicos, en colocar unas prótesis expansoras o bolsas de plástico vacías bajo los párpados y la cara para ir estirando la piel. Además, se cubre el «agujero» que deja la extracción del nevus en el rostro con piel de otras zonas del cuerpo.

«Hay un riesgo elevado de que se infecte la herida», comenta el doctor Santos. «No es frecuente un nevus, que es una malformación congénita de una pigmentación oscura de la piel, rugosa, y gruesa, de ese tamaño en la cara. Tampoco se conoce por qué surge, cuál es su origen», explica a ABC el cirujano estético.

Tras descartar la posible malignididad del tumor, el equipo médico se lanzó a completar las tres exitosas intervenciones en el rostro del hijo de Hun. «Con el tumor no corría peligro su vida, pero este bebé tenía un estigma tan visible que el futuro de este niño era de una marginación absoluta», comparte también el facultativo que le intervino personalmente y que no se olvida de destacar la labor del equipo que ha asistido desinteresadamente al niño en todos sus cuidados. «Tengo que agradecer también el gran trabajo de la doctora González Melli, cirujano plástico infantil», recuerda.

Mientras el equipo médico hacía su trabajo, paralelamente la ONGPSE puso en marcha un proyecto de «crowdfunding» para financiar el proceso solidario. Gracias a la cantidad de personas que difundieron la llamada «Operación Kanbonna», la cuestación llegó a superar los 4.000 euros.

«Se deshacía en abrazos»

Junto al Montepríncipe y la Universidad CEU San Pablo, aún hay que añadir otro gesto altruista en esta historia que comenzó ya hace diez meses. Durante su estancia en Madrid, madre y bebé se alojaron de forma gratuita en la residencia de la Casa Materno Infantil de la Obra Social Ascensión Sánchez, que ha sido «un verdadero hogar durante sus tres meses de estancia» en España, valora el facultativo.

La mancha en la cara de Kanbonna se diluirá con el tiempo. Se tendrá que someter a alguna revisión y tratamiento ulterior, pero cuando tuvo que partir de Madrid solo las cicatrices dejaban visible que por su inocente cara de 18 meses había pasado el rostro de una tormenta, de una patología que en su país habría sido insalvable.

«Las sociedades orientales no expresan tanto los sentimientos como nosotros, pero el día de su partida, Hun solo me regalaba abrazos, y muchísima alegría. Su cara era la de la felicidad plena», agrega Xavier Santos, sabedor, en su modestia, de que es posible que hayan despejado la faz emborronada de un bebé y hayan limpiado sus pasos hacia un horizonte, al menos, algo mejor.

El equipo médico, liderado por el doctor Santos (izq.)., que operó al hijo de Hun, a la derecha
El equipo médico, liderado por el doctor Santos (izq.)., que operó al hijo de Hun, a la derecha