Cerezas del Valle del Jerte
Cerezas del Valle del Jerte - ABC

Cerezas, pequeños bocados contra el estrés y el envejecimiento

Tienen una gran capacidad antioxidante y son ricas en triptófano, serotonina y melatonina

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Son pequeñitas, rojizas, dulces y crujientes. Pero que su tamaño y aspecto no te engañe. En su interior atesoran una bomba de antioxidantes y otros nutrientes que ayudan a luchar contra el envejecimiento y el estrés.

Las cerezas acaban de comenzar su temporada, pero no será hasta principios de verano cuando encontremos uno de sus tipos más populares, las picotas. (La picota es una cereza, pero no todas las cerezas son picotas*).

Cerezas y picotas tienen pocas calorías, un bajo índice glicémico y «ácido elágico, una sustancia natural que impide la reproducción de células cancerosas», explica a ABC Ana Bellón, médico de familia, experta en Nutrición. Para la doctora, lo más destacable de esta fruta, en concreto de la que proviene del popular Valle del Jerte, es su «gran capacidad antioxidante», ya que son ricas en flavonoides (las antocianinas le aportan el color rojizo), vitamina A y C.

«Las picotas del Jerte pasan más del doble de tiempo en el árbol por lo que su contenido en nutrientes es mucho mayor», asegura. Así, de acuerdo con estudios de la Universidad de Extremadura, las cerezas del Jerte contienen un alto índice de triptófano, serotonina y melatonina. «Estas sustancias son potenciadoras del sistema inmune y regulan el estrés. Triptófano y serotonina impulsan la actividad durante el día, y la melatonina regula los ciclos de sueño-vigilia», detalla la doctora Bellón, que recuerda la importancia de consumir frutas que hayan sido recolectadas en su momento óptimo de maduración para evitar que pierdan propiedades. [ Siete alimentos de primavera que no pueden falta en tu dieta].

¿Cuál es el mejor momento del día para degustarlas? «Las podríamos incluir en el desayuno porque tienen hidratos que nos aportan energía, pero también pueden ser una buena opción para media mañana o en la merienda porque son cómodas de llevar», señala la experta.

En cuanto a cantidades, unos 150 gramos se considera una buena ración para beneficiarnos de sus nutrientes. También pueden utilizarse en platos calientes, aunque al cocinarlas pierden parte de sus propiedades. «Pero se mantiene la fibra y damos sabor y color a los platos sin colorantes artificiales», apunta. [Cerezas: cuatro recetas para hacer en casa y chuparse los dedos]