Fotografía del 24 de agosto de la NOAA del huracán Lane
Fotografía del 24 de agosto de la NOAA del huracán Lane - EFE

El aumento de la temperatura del mar funciona como gasolina para los huracanes

Pese a que es poco habitual que llegue un ciclón a Hawái, el huracán Lane se vio favorecido por el inusual calor del océano

ABC
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El aumento de la temperatura de la superficie del mar funciona como gasolina para los huracanes gracias a que los nutre con vapor de agua. Y, en lo que llevamos de año, la temperatura global tanto de la tierra como del océano ha sido, de promedio, la cuarta más alta registrada desde 1880, según el registro de temperatura global de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).

Ejemplo de ello es el ciclón Lane, que soslayó Hawái hace unos días, pese a que hacía más de dos décadas que no llegaban huracanes a estas islas del Pacífico. Aunque el fenómeno se vio favorecido por el desplazamiento de un anticiclón habitual en la zona (que actúa como «barrera protectora» frente a los huracanes), el calor del mar fue un ingrediente necesario.

«La razón por la que no suelen ser frecuentes en Hawái es porque es un archipiélago muy pequeño en el Pacífico Central. Normalmente las aguas de la zona suelen ser frías, pero en esta ocasión encontramos unas anomalías de temperatura en el mar superiores a los normal, es decir, el agua del Pacífico Central está más cálida de lo habitual y eso es combustible para los huracanes», afirma el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Rubén del Campo en Twitter.

Varios estudios apuntan a que en el futuro los huracanes serán más intensos por este fenómeno, aunque no más en número. En el Atlántico norte, tras un análisis, se ha fijado el año 2005 como referencia del máximo de ciclones posibles: hubo 28 ciclones tropicales, de los que 15 alcanzaron la intensidad de huracán, lo que supone un récord desde 1940.