Gutiérrez contra el mus y el aparcamiento

En la ciudad del sur, saber dónde dejar el coche era el caso más complicado al que se enfrentaba el inspector

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Durante los meses de julio y agosto, a modo de divertimento, retomo la vieja costumbre en prensa de emplear la columna de opinión como solaz literario. Cualquier parecido de los hechos con la realidad es pura coincidencia. ( Aquí puedes leer la primera entrega de las andanzas del inspector Gutiérrez)

No había cosa que más irritase a Gutiérrez que escuchar la música local con la que le castigaba Martín. Quizá sí, las apreciaciones que hacían el resto de compañeros, como si de una eterna moviola futbolística se tratara. «Entró la música un poco tarde», «el año anterior fue mejor» y disquisiciones así que sacaban de quicio a quien el arte nunca le procuró más interés que simular conocer