Jordi González con sus invitados, entre ellos, Pablo Iglesias
Jordi González con sus invitados, entre ellos, Pablo Iglesias - la voz
televisión

La primera aparición en la televisión de Pablo Iglesias

«Espera, que no me han puesto tu nombre. ¿Cómo te llamas?», le preguntó el presentador

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«Este caballero es el profesor de la Universidad Complutense, Pablo Iglesias. Espera, que no me han puesto tu nombre. ¿Cómo te llamas?». De esta manera el presentador Jordi González daba la bienvenida en marzo de 2011 a plató a un por entonces desconocido Pablo Iglesias. «Pablo Iglesias», corregía el joven que entonces tenía exactamente el mismo look.

Fue en La Noria, en el espacio dedicado al debate ideológico en el que cada sábado diferentes personalidades y representantes de la sociedad más variopinta discutían sus pensamientos sobre diferentes temas.

Para su primera intervención televisiva de ámbito nacional, Pablo Iglesias se preparó y no se dejó llevar por los nervios. Ya estaba algo rodado ya que entonces era el conductor y productor de La Tuerka, programa de la televisión local madrileña, Canal 33.

Como cada semana la mesa de debate giró sobre si debía o no modernizarse la Iglesia. Los contertulios fueron: en el sector conservador, el periodista Alfonso Rojo, la escritora Virginia Drake y el sacerdote Jesús Iniesta. En el sector más progresista: Enric Sopena, Mila Ximénez y Pablo Iglesias.

El fallo de Pablo Iglesias

Tras el programa, Pablo Iglesias tuvo la sensanción de que había fallado. La continua interrupción de los contertulios no le dejó exponer todo lo que quería dejar claro. Al parecer se había preparado una gran lista de datos que apenas pudo desarrollar. Tanto fue así que Enric Sopena tuvo que echarle una mano ante la vehemencia de Alfonso Rojo contra Iglesias.

Recientemente, el ahora líder de Podemos recordaba su primera intervención en televisión en el programa de entrevistas de Risto Mejide, Viajando con Chester (por cierto, de la misma productora que La Noria). «Fui una vez a hablar en La Noria de la Iglesia y no debió funcionar porque no volví. De esa experiencia aprendí muchísimas cosas de cómo funciona la televisión. Hay que respetar a la gente. Muchas veces, para que funcionen en la televisión los buenos argumentos y la seriedad se tienen que adaptar al medio», explicaba.