«Los jugadores de cartas» (1520), de Lucas van Leyden
«Los jugadores de cartas» (1520), de Lucas van Leyden - ABC
Leyendas

La invención del naipe

Covarrubias atribuyó el origen de la baraja a Nicolao Pepin por las iniciales N y P grabadas en las cartas

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¿Quién fue Nicolás Papín o Nicolao Pepin? De él se ha escrito que fue un impresor francés, o catalán, y que vivió en el siglo XIV, aunque hoy se duda hasta de la existencia del que habría sido el inventor del naipe, según Sebastián de Covarrubias (1539-1613). El lexicógrafo español, que fue capellán del rey Felipe II y canónigo de la catedral de Cuenca, atribuyó la invención de ese «libro desencuadernado» que «pudiera estar en el catálogo de los reprobados» a un tal «Nicolao Pepin».

«Dixeronle naipes de la cifra primera que tuvieron; en la qual fe encerraua el nombre del inventor. Eran una N. y P. y de allí les pareció llamarlos naipes, pero las dichas letras dezian Nicolao Pepin», señaló en su « Tesoro de la Lengua Castellana» (1611).

El Diccionario de Autoridades de la Real Academia (1726-1739) así lo recogió, aunque «hoy en día estas teorías sobre el origen de los naipes ligado a un personaje concreto se han descartado», según señalan desde el Museo del Juguete de Cataluña (MJC). «Se trataba de vincular el juego de las cartas a una invención en concreto, con todos los detalles (fecha, lugar, nombres...), cosa que no se ha podido corroborar hasta el momento. En muchos casos, se piensa que hasta son personajes ficticios», añaden en el Centro de Documentación del MJC antes de apuntar que en Francia y en Italia hay historias y anécdotas similares.

Cuál fue el origen del naipe y de la baraja sigue siendo un misterio. Se cree que podría haber nacido en China, con objetivo de predecir el futuro y que los cuatro palos se habrían identificado con los cuatro elementos naturales (tierra, aire, agua y fuego), explican en este museo especializado en juegos y juguetes que prepara una ambiciosa exposición para el próximo año sobre naipes. Del este asiático se habría difundido por Europa a partir del siglo XIV gracias al comercio. Avalaría esta hipótesis el hecho de que el papel se inventara en China en el siglo I, aunque los juegos de cartas asiáticos antiguos no se parecen a las cartas europeas.

«Hay consenso en aceptar el hecho de que el origen de los naipes no es europeo sino oriental. Sin embargo, no se ha podido demostrar ninguna hipótesis totalmente», explican en el Museo. La creación de los naipes «se podría derivar de la combinación del ajedrez y los dados», aventuran, tomando del primero la estrategia y la inteligencia y del segundo la suerte.

Para el fallecido historiador Luis Monreal y Tejada, buena parte de la iconografía, en especial los cuatro palos de la baraja (oros, copas, espadas y bastos), con sus figuras, procedería de Cataluña. «Le parecía muy verosímil, a la vista de los documentos conservados, situar la invención de las cartas de juego en la Edad Media catalana», recuerdan en el Centro de Documentación del museo.

«Hay quienes afirman también que el origen europeo podría haber sucedido de manera simultánea e independiente, en Provenza o en las Baleares, en la Toscana, en Cataluña o en Andalucía», añaden.

En España, desde el siglo XIV

La referencia más antigua sobre este juego en España se encuentra en un documento de 1378 conservado en los archivos municipales de Barcelona. «Parece seguro -señalan en el MJC- que ya en la segunda mitad del siglo XIV circula la práctica de las cartas en los territorios de la Corona de Aragón. Se han encontrado juegos de naipes en inventarios de bienes particulares, y actas de herencia, con lo cual nos podemos hacer una idea de la importancia y el valor (iluminados a mano) que tenían las primeras barajas».

Los ejemplares y testimonios europeos más antiguos se sitúan en Italia. De Nápoles, que entonces pertenecía a la Corona aragonesa, habrían pasado a Cataluña y desde allí al resto de la península ibérica. Otra puerta de entrada a Europa fue desde el sur de Francia hasta el norte de Inglaterra. «El surgimiento de varios modelos de barajas en Europa se debe a que las cartas de juego eran una forma también de transmitir noticias y descripciones de los viajeros europeos», explican en el museo.

Tanto en España como en Italia, a las cartas numerales (del 1 al 9) se añaden la sota, el caballo y el rey y existen cuatro palos (oros, copas, espadas y bastos). «En la baraja italiana los bastos son sustituidos por bastones y los reyes se reprentan sentados en el trono. Más tarde se introduce la figura de la reina», detallan en el centro de documentación.

La simbología de palos y figuras

Los palos españoles e italianos «podrían reproducir la guerra de conquista» o «representar los poderes estamentales medievales» de forma que los oros indicarían el poder de la riqueza material (nobleza y realeza), las copas el de la espiritual (clero), las espadas se corresponderían con la fuerza de los caballeros feudales y los bastos simbolizarían al pueblo llano.

En los palos franceses e ingleses (diamantes, corazones, tréboles y picas), los tréboles y los corazones podrían simbolizar la «fertilidad de la tierra y la paz entre los hombres, mientras que las picas podrían ser un ideograma de un reloj de arena», apuntan en el museo catalán.

Las figuras de la baraja (reyes y sotas) «se pueden inspirar en personajes reales», añaden en el centro de documentación, de forma que aunque la caracterización es parecida, varían los detalles de escudos, animales, ropas, caballos o estandartes. «En numerosas barajas españolas se encuentran representados escudos de Aragón y Castilla (en muchos Ases de oros) y otros símbolos reales de distintos reyes según la época», afirman. También existen referencias a ejércitos, campañas militares o temas (alegorías y personajes) sobre la conquista de América ya que se exportaron rápidamente al continente, según indican en el MJC.