Interior del túnel que existe debajo del tablero del segundo puente - NACHO FRADE
ANIVERSARIO

Del cerebro al corazón del puente

Un equipo de 26 personas mantiene las 24 horas durante los 365 días del año una infraestructura que tiene vida propia

CÁDIZActualizado:

El techo de Cádiz se encuentra en la pila central del segundo puente a 185 metros de altura. Desde este privilegiado mirador, coronado por un pararrayos y con potentes reflectores para el tráfico aéreo, se divisa toda la Bahía. La vista alcanza hasta una hilera de viviendas diminutas que se dibujan en el horizonte. Es Medina. Una visita al segundo puente en su cuarto año de inauguración ha permitido a LA VOZ comprobar cómo funciona y, sobre todo, qué tecnología utilizan los ingenieros para mantener una infraestructura que tiene vida propia. El ingeniero-jefe de las carreteras del Estado en la provincia de Cádiz, José María Padilla, confirma que la infraestructura está terminada y totalmente operativa tras la implantación del tendido de fibra óptica y el radar de tramo, que ha sido último hito que se ha incorporado al segundo puente.

El recorrido empieza por el centro de control, que está situado en una nave del Bajo de la Cabezuela. Se trata de un potente operativo técnico y humano desde donde se gestiona el día a día de este gigante de cinco kilómetros de longitud si se incluye el viaducto del Río San Pedro. Un equipo de 26 personas está al frente de este dispositivo por turnos durante 24 horas los 365 días del año. La Jefatura de Carreteras cuenta con un presupuesto anual de más de 2 millones de euros para el mantenimiento tanto del puente Carranza como el de la Constitución de 1812.

El centro de gestión de La Cabezuela es el cerebro del segundo puente y hasta sus pantallas llega toda la información que transmiten al instante los sensores y dispositivos internos instalados en la estructura para evaluar su comportamiento frente a contingencias climáticas, sobre todo el viento, o de la propia obra.De esta forma se puede medir la tensión de sus 176 tirantes, el efecto de la corrosión salina sobre sus materiales o las mareas. Fomento mantiene de manera muy intensa y continuada el seguimiento del tratamiento anticorrosivo en la zona inferior del tablero, en el tramo atirantado y en la zona de anclaje de los tirantes.

Un largo túnel en el interior del tablero alberga la más alta tecnología para el mantenimiento del puente

El sistema DAI, un sofisticado software, es el ojo que todo lo ve, ya que se encarga de controlar que no haya imprevistos y detecta al momento un peatón o una bicicleta (prohibidos al ser autovía), un coche parado o un vertido. Para el control de vertidos el puente cuenta en cada extremo con dos balsas que impiden el derrame de un producto tóxico sobre el mar.

Centro de control del segundo puente
Centro de control del segundo puente - NACHO FRADE

Cuatro años después de su inauguración se ha podido comprobar que los flujos han cambiado, es decir, el segundo puente absorbe ahora más circulación que el puente Carranza. Así, se estima que a Cádiz entran a diario unas 80.000 personas en distintos medios de locomoción. Según, los datos que maneja Fomento, en materia de vehículos, serían unos 50.000 coches en un día laborable, de los que el 53% cruzarían por el segundo puente, mientras que el 47% restante lo haría por el Carranza.

El segundo puente está dividido en cuatro secciones para el equipo de mantenimiento.Así, el primer tramo es el de Cádiz, en la barriada de La Paz, el segundo son los 150 metros del tramo desmontable, el tercero son los 540 metros del tramo atirantado y el cuarto es la continuidad hasta el Río San Pedro.

Conducciones de agua

El tablero es un elemento vivo del puente sujeto a los cambios ambientales y a la propia evolución de los materiales que lo integran. Así, su interior está hueco formando un largo túnel para facilitar su mantenimiento. A su interior se accede a través de una alcantarilla y por una escala. Ya dentro, se observan las conducciones de las aguas de pluviales y un tendido de fibra óptica en sus paredes perfectamente ordenado. En ese mismo trazado se encuentran los cables que dan servicio a las señales de tráfico, balizas y iluminación del puente. El plan de inspección y mantenimiento contempla los trabajos más comunes y otros más especializados. Se analizan los tirantes que sostienen el puente, se ausculta la estructura con sensores que facturan millones de datos anuales que se reciben y procesan en el centro de explotación para prevenir cualquier contingencia. Hay una estación de pesaje que permite conocer la magnitud de las cargas en cada momento.

Una de las características más notables del segundo puente la encontramos, precisamente, en sus 540 metros de luz entre pila y pila central y, especialmente, en los 69 metros de gálibo, unas medidas que lo convierten entre los tres más importantes de Europa. De hecho, uno de los ejemplos que figura en el centro de control es que si la Catedral de Cádiz tuviera que ser transportada por mar en una plataforma pasaría por debajo del segundo puente, ya que la altura del edificio es de 57 metros. El gálibo del nuevo puente garantiza el paso de cualquier tipo de barco y solo habría excepciones, muy puntuales, con grandes plataformas offshore que, dado el caso, se abriría el tramo desmontable.

Por lo que respecta a la pila doce, en mira del mar, también está hueca en su interior, lo que ha permitido acoplar un ascensor y un montacargass para inspeccionar su estado y subir hasta la cumbre, donde se encuentra el pararrayos y una grúa especial por si hay que trabajar desde las alturas. Cádiz parece una maqueta desde lo alto.