Vistes del Segundo Puente en su aniversario - N.Frade
CÁDIZ

El coloso está de fiesta

El segundo puente de Cádiz cumple este martes cuatro años de su inauguración aportando fluidez al acceso a la capital

LA VOZ visita las entrañas del puente y comprueba cómo late el corazón de un gigante

Cádiz Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

El segundo puente de Cádiz está de fiesta. Este martes se cumplen cuatro años de la inauguración de una infraestructura que ha cambiado el paisaje de la Bahía y ha contribuido también a modificar los hábitos de quienes acceden a la capital en coche. El puente de la 'Constitución de 1812', conocido como el de 'La Pepa', se ha consolidado como un referente de la ingeniería debido a sus características técnicas y ha permitido acortar distancias en el área metropolitana de la Bahía, sin embargo, la obra de Javier Manterola, pese a todo, no ha logrado todavía acabar con los problemas de tráfico en el interior de la ciudad, faltan importantes mejoras en la trama urbana como complemento, y tampoco ha generado el impacto económico anunciado para los barrios de su entorno. LA VOZ realiza este lunes una visita al nuevo puente para comprobar cómo late el corazón de un coloso de más de 70.000 toneladas de acero y de 3 kilómetros de longitud (5 si se le suman los viaductos de acceso a Cádiz y Puerto Real) . El cerebro de esta gran infraestructura se encuentra en unas oficinas de la Demarcación de Carreteras, situadas en el Bajo de La Cabezuela, desde donde se controla el paso de vehículos, su resistencia al viento, incidencias iluminación y toda la señalización que discurre en sus cinco kilómetros de longitud, tres de ellos sobre el agua.

Todo este control técnico es posible gracias a la puesta en servicio de un tendido de fibra óptica que recorre las entrañas del viaducto. El tablero del puente está hueco en su parte central, lo que permite un largo túnel por donde discurren kilómetros de cables como si fueran arterias. Esta red de cables es la que emite información al detalle y al momento al cerebro técnico de La Cabezuela del estado en el que se encuentra el puente ante cualquier fenómeno.

Su apertura al tráfico el 24 de septiembre de 2015 significó un antes y un después para Cádiz, acostumbrados a acceder a la capital por el puente Carranza, colapsado con una media de 40.000 vehículos al día, o por la carretera de San Fernando. Ambos accesos confluían en la avenida, lo que complicaba todavía más la circulación.

El nuevo acceso ha transformado el casco urbano y ha cambiado los hábitos de movilidad de los gaditanos, pero su puesta en servicio no ha tenido, de momento, el fuerte impacto económico que se anunció en su día para la ciudad. El puente es un gancho para la llegada de inversiones, pero falta todavía el empujón definitivo.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la titular de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, acompañados por la entonces ministra de Fomento, Ana Pastor, cortaron la cinta del nuevo puente. Con ese acto simbólico culminaban siete años de obras no exentos de polémica e incertidumbre. No hay que olvidar que el desarrollo de este ambicioso proyecto siempre estuvo amenazado por la falta de financiación y, en última instancia, por los efectos colaterales de la crisis.

Pero ¿qué ha significado su apertura? ¿qué ventajas ha tenido? El Ministerio de Fomento ha culminado en los últimos dos años los remates de la obra. El puente de la Constitución de 1812 –así se ha bautizado oficialmente tras el intento fallido e la exministra socialista Magdalena Álvarez de coronarlo con el nombre de La Pepa– se estrenó sin acabar, es decir, faltaban numerosos detalles complementarios que se han terminado entre 2016 y 2017. Uno de sus hitos fue el paseo inferior que conecta la avenida de la Bahía con el parque de Celestino Mutis. Se trata de un paseo peatonal de 900 metros desde donde se observan las mejores vistas del puente y de la Bahía, inaugurado por el entonces ministro de Fomento, Iñigo de la Serna, en agosto de 2017.

A este paso inferior, dedicado al ocio y al esparcimiento, le ha seguido un nuevo estreno. Se trata del radar de tramo que se implantó a finales del pasado abril y que tras dos meses de ensayos comenzó a multar en julio de 2019. Los primeros datos apuntan que el dispositivo sanciona más a la salida que a la entrada.

Buena parte de los trabajos complementarios que han llevado a cabo los técnicos de Fomento tras la apertura el puente se han centrado en la implantación de la fibra óptica en el interior del viaducto. Este cableado es vital para la puesta en servicio de la iluminación, así como de las cámaras de tráfico. Este soporte ha permitido a la Dirección General de Tráfico (DGT) colocar el radar de tramo para evitar así excesos de velocidad en los carriles de entrada a Cádiz.

Sin embargo, el puente tiene su cara y su cruz. ¿En qué ha cambiado la ciudad? Uno de los síntomas de mejoría se detecta indiscutiblemente en el tráfico. La apertura del puente ha servido para descongestionar el acceso a la capital y favorecer la movilidad. El puente de Carranza y la carretera de San Fernando eran las dos únicas vías de acceso a la ciudad hasta septiembre de 2015.

De hecho, el puente Carranza llegó a registrar a mediados de 2005 una incidencia media de paso de vehículos de 35.400 turismos al día, lo que obligó a tomar medidas a corto plazo ante su saturación. El Ministerio de Fomento inauguro en agosto de 2007 el carril reversible y ese mismo mes alcanzó la cifra récord de paso de 46.400 vehículos al día.

Tanto el autor del segundo puente, el ingeniero Javier Manterola, como los técnicos de Fomento habían previsto en sus cálculos iniciales que el segundo puente contara con una capacidad máxima para absorber 100.000 vehículos al día. En estos momentos, su apertura ha permitido aliviar al puente Carranza y repartir con ello los flujos. Así, y según algunos datos del centro territorial de Sevilla, la intensidad media de paso por el segundo puente puede situarse en algo más de 16.000 vehículos al día, alcanzado cotas de hasta 20.000 en meses de verano. Se trata de una cifra muy similar la que vive el puente de Carranza. Los propios técnicos advirtieron que la intensidad de paso se repartiría casi a partes iguales entre ambos puentes. Esta situación ha contribuido a eliminar los atascos en los accesos a la capital y ha favorecido la utilización de rutas alternativas en caso de obras o cortes en el puente Carranza.

No obstante, la presencia del segundo puente necesitaba de unas actuaciones complementarias en el casco urbano de Cádiz que, de momento, no se han llevado a la práctica. La nueva infraestructura obligaba a una mejora de los aparcamientos de la ciudad, sin embargo, la implantación del carril bici en toda la trama urbana ha llevado al Ayuntamiento a sacrificar plazas de estacionamiento en la calle. Este verano se han producido importantes atascos en el centro, mientras que los aparcamientos públicos colgaban el cartel de completo.

El proyecto del segundo puente se adjudicó a Dragados en noviembre de 2006 por 273 millones de euros después de seis años de tiras y aflojas, sin embargo, el autor del diseño, el ingeniero Javier Manterola, avisó de que se trataba de un presupuesto muy ajustado para la magnitud de la obra. Los trabajos comenzaron en la primavera de 2007 con el horizonte puesto en 2012. El Gobierno de la nación, entonces del PSOE, confirmó y reafirmó que el puente estaría acabado para conmemorar los actos del Bicentenario de la Constitución del Doce. El nuevo puente se abrió al tráfico el 24 de septiembre de 2015 con más de tres años de retraso y casi el doble de la inversión prevista. Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2016 colocaban la inversión total en 511 millones de euros.