IGLESIA

La Castrense empieza a ver la luz

Alegría y prudencia son las sensaciones del párroco y la comunidad tras la publicación en el BOE de la licitación de las obras de este histórico templo

CÁDIZActualizado:

La recuperación de la Real iglesia Castrense de Cádiz está desde hace unos días un poco más cerca. Parece que se empieza a ver la luz después de meses de espera en los que no se avanzaba en resolver el problema. En todo este tiempo el padre César Sarmiento y la comunidad parroquial de la capilla del Santo Ángel Custodio no han cesado en su empeño de promover la necesidad de la rehabilitación de este templo.

Ahora una vez aprobado este primer paso las sensaciones son muy positivas aunque debido al precedente, se mantiene la prudencia. «Esto es algo que estábamos esperando desde el mes de octubre de 2016 que es cuando se firma el convenio interministerial. Lo recibimos por tanto con una gran alegría aunque como bien explica la publicación del BOE ahora empieza todo el proceso de licitación, la oferta de empresas... y esto llevará a que la obra realmente empezará pues al menos finales de octubre primeros de noviembre», explica el sacerdote. Será por tanto para el próximo otoño cuando comiencen por fin los trabajos en una iglesia que cerró en 2016 para que se acometiera la imprescindible rehabilitación.

Sin embargo, a finales de ese mismo año no había ni rastro de actividad en el histórico edificio que tiene más de 250 años. La empresa encargada de las obras se declaró en suspensión de pagos cuando tan solo había ejecutado un 4% de las labores previstas. Con la reforma paralizada hubo que resolver una serie de cuestiones como la rescisión del contrato de forma amistosa con la empresa y a partir de ahí reiniciar de nuevo todo el proceso. Las gestiones realizadas durante estos meses por el páter empiezan a dar ahora resultados positivos. «Ha habido que hablar y mostrar la preocupación, el interés de cómo van las cosas y hacer ver que no se puede dejar en el olvido... en definitiva esto al final es un beneficio para la misma ciudad, se trata de cuidar el patrimonio de una ciudad y la realidad es que todo el mundo está interesado en que esto salga adelante. Es interesante que un edifio que en parte es del siglo XVII se mantenga, se cuide, se ponga en valor y esté correctamente atendido».

El deseo ahora mismo del padre César y de toda la comunidad parroquial es que no haya ningún imprevisto más en lo que respecta a las obras. «Estaremos atentos a ver qué empresa es la adjudicataria para que no haya una baja temeraria con respecto a la oferta que eso siempre es mala señal, llama la atención... esperemos que sea una empresa seria y que quiera trabajar y termine las cosas en plazo previsto».

En cuanto al tiempo de ejecución de la obra sigue establecido el que se fijó desde un principio de dieciocho meses por lo que si todo va bien, 2020 será el año del regreso a casa.

Actividad parroquial

Pese a las dificultades por haber tenido que salir de su sede habitual la actividad parroquial se mantiene eficazmente gracias a la labor del párroco y de toda la comunidad. La preocupación y el desánimo por desconocer el futuro de la Castrense no han influido durante este tiempo en dicha actividad. Y aunque existen complicaciones se lleva a cabo con éxito toda esta labor. «La actividad pastoral la seguimos realizando en Capuchinos con cierta dificultad porque no tenemos los medios como quisiéramos. Tenemos los despachos en la calle Benito Pérez Galdós para la atención de Cáritas que es fundamental para la parroquia y se ha venido haciendo a pesar de que han bajado los ingresos pero éramos muy conscientes de que Cáritas no podía dejar de atender a las personas que lo necesitan», explica César Sarmiento.

Las catequesis para niños, adolescentes y adultos también son parte fundamental de la parroquia. «Se han tenido que reunificar horarios para poder ajustarnos al espacio que teníamos y realizar todo lo previsto».

El sacerdote agradece enormemente la cesión de la iglesia de Santa Catalina que se ha convertido en los últimos meses en sede temporal. «La actividad sacramental y el culto lo tenemos en Capuchinos porque es la iglesia que el obispado de Cádiz nos dejó para atender a toda la población militar de la ciudad y es muy importante ya que al cerrarse la parroquia Castrense pues el obispado nos ha facilitado la iglesia para que no dejase de ser atendida la comunidad militar de la ciudad de Cádiz».

Entre los inconvenientes de estar fuera de la iglesia el padre César reconoce que «lo más afectado es la atención administrativa, el despacho parroquial porque yendo para un lado y otro la atención es más difícil pero en la medida de lo posible se ha solucionado y también gracias a la comprensión de la gente y los feligreses». Y es que, como el propio sacerdote indica «en todo este proceso la preocupación de la gente es clave ya que se ve la necesidad de que el templo abra al culto de nuevo».

Expiración espera volver en 2020

La hermana mayor de Expiración, una de las cofradías que tienen sede en la Real Castrense de Cádiz también muestra su satisfacción ante este importante trámite. «Recibimos la noticia con mucho agrado porque se abre de nuevo la esperanza de ver rehabilitada nuestra casa. Esperamos que todo siga su cauce y que no haya ningún percance más y que podamos volver en el 2020 como se tiene previsto una vez que comience. Esto significa que estemos dos Viernes Santo más fuera, en Santa María, nuestra candidatura completa... pero mientras veamos que podemos volver no nos importa, lo afrontamos con ilusión». Montero asegura que «a nivel parroquial seguimos como siempre colaborando con nuestra parroquia y el párroco, repartiendo la actividad entre Santa Catalina y el centro parroquial. Nuestro vocal de caridad forma parte del equipo de Cáritas. Los catequistas son de la cofradía y el grupo joven forma parte activa en catequesis, de hecho en el mes de abril se confirmó la mayoría de ellos».