Vídeo: La Policía habla de lo que se escucha en los vídeos - EFE
Juicio a «La Manada»: llega la prueba clave

La joven confirmó a los jueces que cerró los ojos porque deseó que «todo acabara cuanto antes»

La madrileña declaró hace una semana en el juicio que entró en shock. El análisis pericial del informe sobre las grabaciones tomadas por dos acusados en sus móviles despejará dudas sobre si el acto fue consentido, como esgrime la defensa, o una violación, como piden las partes que acusan a los cinco jóvenes sevillanos

Pamplona / MadridActualizado:

Si todo se ajusta al orden previsto, hoy se producirá el momento álgido del juicio en Pamplona contra los cinco acusados de violar presuntamente a una joven madrileña el 7 de julio de 2016. El tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia de Navarra admitió el visionado de los vídeos que grabaron los propios acusados en el momento de los hechos, algo a lo que se opuso la Fiscalía, aunque finalmente estos no se vieron al no pedirlo ninguna de las partes hace 7 días, cuando declaró la víctima de la presunta agresión sexual.

Hoy, esos 96 segundos repartidos en siete vídeos y captados por dos teléfonos móviles de los acusados, mientras el resto sonríe y mira a la cámara, se verán en el tribunal. Según consta en el escrito de acusación, esas grabaciones se efectuaron sin consentimiento ni autorización ni conocimiento, inclusive de la víctima, otro delito del que deben responder los cinco amigos. Ella no habla, ni se comunica, y permanece con los ojos cerrados. Según pudo saber ABC, el rol pasivo de la víctima durante la filmación, que no toma iniciativa ni articula palabra alguna, podría ser una de las bazas de la defensa del grupo de cinco jóvenes sevillanos de entre 24 y 27 años de edad conocido como «La Manada», por el nombre que dan a su pandilla en WhatsApp. En su declaración, la joven madrileña que hoy tiene 20 años confirmó que, en efecto, aparece con los ojos cerrados porque los cerró y «deseó que todo acabara cuanto antes, que se encontraba en shock».

Los polémicos chats

En su grupo de WhatsApp comentaron las intenciones con las que viajaban a Pamplona aquellos sanfermines del año pasado, y también dejaron «perlas» que no han sido admitidas ni se juzgarán en el tribunal. Entre ellas frases como «tengo reinoles tiraditas de precio», dijo uno de ellos y otro contestó «para las violaciones».

De hecho, según el extracto de esos textos en el servicio de mensajería instantánea, el siguiente estadío del viaje de «La Manada» era un festival de música que se iba a celebrar a mediados de julio en Chipiona (Cádiz), el Alrumbo Festival. Los cinco acusados y otros tantos amigos tenían planificado asistir a los diversos conciertos, y en otro grupo creado al efecto para esa asitencia, llamado Alrumbo Fest, plasmaron también sus intenciones, que no se limitaban a escuchar música y pasar un rato agradable. En este chat, a la vista de la información extraída por la Policía Foral de los teléfonos de los procesados, se puede comprobar cómo un amigo de los procesados menciona, en el mismo sentido que lo hizo uno de ellos al organizar el viaje a sanfermines, la idea de llevar una droga sedante al festival. Los reinoles, ya mentados.

Un mensaje del WhatsApp de «La Manada»
Un mensaje del WhatsApp de «La Manada»

A este fármaco hipnótico, también llamado «rochas» o «rophies», pero cuyo nombre comercial es Rohypnol, se le conoce como la «droga de la violación», porque es una pastilla para dormir incolora, inodora y de acción rápida que se puede deslizar en un trago, dejando a la víctima semiinconsciente. En el mismo grupo, otro participante del grupo presumió de llevar «cuerdas» para lo que pudiera pasar durante la juerga. Ninguno de esos mensajes fueron considerados ligados directamente a la causa que se juzga y el tribunal no los admitió.

Lo que dicen los presuntos violadores

El visionado que hoy sí verán las siete partes personadas en el juicio, además del tribunal conformado por tres jueces, consta de siete vídeos, compactados en fotogramas de 96 segundos. Como contó ABC, es la principal prueba que obra en la causa y su análisis pericial será clave para determinar si hubo o no violación. Los investigadores mostrarán el análisis extraído de lo que se escucha decir a los presuntos agresores sexuales. El espacio que se observa es de pocos metros cuadrados, donde a la joven la agarran del pelo, del cuello y la cadera.

La versión que defenderán los encausados, en prisión provisional por estos hechos desde aquel 7 de julio, es que las imágenes corresponden siempre a un acto de sexo consentido. Según el informe que elaboró la Policía Local, «a nivel de interacción corporal/física con los investigados, se observa que la denunciante adopta un rol pasivo y neutro con respecto a los actos y juegos de naturaleza sexual de los investigados. Solamente en una escena se ha detectado cierta iniciativa, no pudiendo precisar si obedece más bien a una reacción instintiva o automática que a un acto consciente y deliberado».

Hechos de «extrema gravedad»

El juez que tomó la primera declaración a los acusados reflejó en su auto que «no se detecta colaboración por la denunciante, sino un ejercicio de superioridad física por partes de los agresores». Será el nuevo tribunal el que determine, a la vista de los informes extraídos sobre estos fotogramas, si es la prueba determinante del juicio o no. En los autos del juez instructor, apuntaba a los vídeos como una prueba principal porque decía los hechos que se veían eran de «extrema gravedad».

El informe policial subrayó que el primer vídeo se capta a las 3.11 horas. El último archivo de vídeo se crea pasadas las 3.21 horas y que graban un total de 15 minutos, el acto sexual habría durado 14 minutos. A las 3.26 horas el mismo móvil toma instantáneas de la joven con uno de los acusados.

La Fiscalía pide para cada uno de los cinco procesados de 22 años y 10 meses de prisión, el lunes en la primera sesión todos ellos se declararon inocentes de un delito continuado de agresión sexual y otro contra la intimidad, y solo uno admitió el robo del móvil de la joven.