Los cinco acusados de la presunta violación de una joven en los Sanfermines
Los cinco acusados de la presunta violación de una joven en los Sanfermines - ABC

La víctima de la presunta violación de «La Manada» declarará hoy

Los acusados seguirán su testimonio por videoconferencia para que no puedan cruzarse con la joven

PamplonaActualizado:

Tal y como era de esperar, los cinco jóvenes acusados de cometer una violación grupal a una joven madrileña durante los Sanfermines de 2016 se han declarado inocentes de las imputaciones que recaen sobre ellos en la primera jornada del juicio que comenzó ayer en la Audiencia de Navarra.

Sobre los cinco recaen tres acusaciones de delito, un delito de agresión sexual por la violación de la joven, un delito contra la intimidad porque grabaron los hechos y un delito de robo porque tras la violación, presuntamente le robaron el teléfono móvil para que no pudiera pedir ayuda. En el mismo lugar de los hechos tiraron las tarjetas del teléfono y una vez en la calle se deshicieron del aparato.

Tan solo uno de ellos, el ex guardia civil, admitió el delito de hurto con violencia ya que robó el teléfono móvil de la joven en un descuido de ésta, según reconoció en el escrito de la defensa el pasado mes de julio. De esta manera se mantiene la previsión de que, aunque reconocen que estuvieron con la víctima, la estrategia de defensa se va a basar en que los actos juzgados fueron consentidos, tanto la agresión sexual como su grabación.

Aunque tienen tres abogados diferentes, los cinco acusados se han mantenido muy unidos desde un principio. No en vano, son amigos desde hace años. Incluso tienen un apodo para el grupo que conforman, La Manada y tres de ellos tienen en su cuerpo tatuajes referidos al lobo.

Guardia Civil y un militar

Los cinco acusados son Alfonso Jesús C., Ángel B., Jesús E., Antonio Manuel G. E. y José Ángel P. M. En el momento de los hechos tenían entre 24 y 27 años de edad y como bien dice su apodo, en todo momento actuaron en grupo. Juntos llegaron a Pamplona, juntos conocieron a la víctima, juntos la agredieron presuntamente y juntos se fueron a corren en el encierro. Después del mismo, fueron identificados y detenidos por un delito de violación.

De los cinco acusados, José Ángel P. M. es el más conocido por su apoyo de Prenda, recogido de su primer apellido. Él fue el primero en acercarse a la víctima. Pero quizá más llamó la atención de la presencia en este grupo de un guardia civil, Antonio Manuel G.E., que se supone que tiene que garantizar el cumplimiento de la ley y fue él quien, según su propio testimonio, robó el móvil y quien realizó las grabaciones de la presunta agresión sexual. Dentro de la Manada también se encuentra un militar, Alfonso Jesús C., que trabajaba en la Unidad Militar de Emergencias hasta que fue expulsado a raíz de su detención.

Tampoco es la primera vez que este grupo se enfrenta a un tribunal. Tres de ellos cuentan con antecedentes penales. Dos por desórdenes públicos y lesiones y otro por conducir bajo los efectos de drogas y alcohol. Además, todos ellos, excepto Ángel B. están siendo investigados también por otra agresión sexual en la localidad cordobesa de Pozoblanco, donde podrían haber utilizado burundanga para dejar semi inconsciente a una joven de 21 años.

Agresión en Pozoblanco

Este último caso se descubrió a raíz del visionado de los videos que guardaban en sus teléfonos móviles. Pero las imágenes de la presunta agresión de Pozoblanco no se utilizará en el juicio que comenzó ayer. Se trata de aislar lo sucedido en Sanfermines y no contaminarlo con otros sucesos.

De hecho, el juicio que se celebra en Pamplona está completamente blindado. Se desarrolla en su totalidad a puerta cerrada. En la Sala de Vistas no estarán presentes ni medios de comunicación ni público. Ni tan siquiera los familiares de la víctima o de los acusados estarán en la Audiencia de Navarra. Se trata de que no trascienda nada del juicio.

El propio abogado de tres de los acusados, Agustín Martínez Becerra, que hasta ahora no ponía pegas para aparecer en los medios de comunicación, declaró ayer que «por respeto a las partes, no haremos ningún tipo de declaraciones durante el juicio. El día que presentemos los informes finales ya haremos una valoración más extensa». Tampoco podrán hacer declaraciones ni los testigos ni los agentes policiales o peritos que declararán.

Prohibido tomar imágenes

Los tres jueces que componen el tribunal de la Sala Segunda de la Audiencia de Navarra dejaron claro se prohibía cualquier dato que pudiera identificar a la víctima así como tomar imágenes de los acusados, a pesar de que desde un primer momento se han hecho públicos sus rostros. Incluso, con tal de preservar del exterior todo lo relativo al juicio, se han tapado las ventanas de la sala que daban al exterior.

Así que los más de 60 periodistas acreditados de 30 medios de comunicación tendrán complicado para obtener información de lo que suceda en el interior de la Sala de Vistas ni tan siquiera los días clave como es hoy, cuando declarará la víctima, una joven madrileña que en el momento de los hechos tenía 18 años. Ésta entrará en la Audiencia de Navarra en coche escoltada por agentes de policía. Cuando le corresponda declarar, los cinco acusados serán llevados a una sala para que sigan la declaración por videoconferencia. Se trata de que en ningún momento se crucen víctima y acusados.

Otro día clave será el próximo miércoles 22, cuando serán los cinco acusados quienes responderán a las preguntas de las partes personadas en el caso. La Fiscalía pidió ayer que se cambiara el orden para que los acusados fueran los primeros en declarar y, de esta manera, no basar su declaración en las pruebas periciales que se muestren. Sin embargo, el Tribunal, siguiendo el protocolo que sigue esta Sala Segunda en todos los juicios no lo admitió y La Manada no hablará hasta el tramo final del juicio.

Siete partes personadas

No obstante, los cinco acusados estarán presentes a lo largo de todo el juicio, incluidos los dos que se encuentran recluidos en la cárcel de Alcalá Meco, el guardia civil y el militar. Éstos y los tres que se encuentran en Pamplona fueron reunidos la semana pasada en el centro penitenciario de la capital navarra. Incluso ayer desayunaron los cinco juntos antes de ser conducidos hasta la Audiencia Navarra.

Una vez que hoy declare la víctima, se sucederán las comparecencias de testigos, policías que participaron en la detención y en la investigación, así como peritos que analizarán las pruebas. Sólo el lunes y martes de la semana que viene no habrá declaraciones ya que se procederá al visionado de las pruebas periciales que, especialmente los vídeos, serán claves para determinar si en lo sucedido aquella primera noche de los Sanfermines de 2016 hubo consentimiento o no por parte de la víctima.

El Tribunal tampoco admitió la petición de las defensas de que no permitir al Ayuntamiento de Pamplona ni al Gobierno de Navarra personarse en la causa. De esta forma, serán siete las partes personadas: la Fiscalía, la acusación particular de la víctima, la acusación popular representada por Gobierno y Ayuntamiento y las tres defensas de los acusados.