Los intervinientes en las dos mesas de la jornada de la discapacidad, celebrada en ABC - FOTOS: ERNESTO AGUDO / VÍDEO: RODRIGO M. BELTRÁN
ABC, titulares para la superación

«La discapacidad nos hace más hábiles, diría que incluso superdotados»

Deportistas de elite cuentan las trabas que han debido superar en su competición diaria

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Lo de Dionibel Rodríguez, Eva Moral y Kim López es el deporte de altura. De elite. De competición pura y dura, sin pensar en nada más que en batir al rival. Aunque los «obstáculos», como mentó ayer López, el paralímpico valenciano que consiguió el oro en Río de Janeiro por su estratosférico lanzamiento de peso, son más elevados que para un deportista sin discapacidad.

En primer lugar, necesitan más ayudas económicas. Porque «una mala salida, una salida nula como tuve yo en los Juegos de Londres anuló mi beca», dice el dominicano Rodríguez, que lleva en España desde los 11 años y hoy trabaja en la Fundación A La Par, que apoya a personas que como él tienen una discapacidad intelectual. López le secunda. Sentado a su lado en la jornada de la discapacidad que ayer organizó ABC, incide en el mérito de su compañero: «Date cuenta de que Dionibel participa en una prueba de 400 metros lisos y se juega todo en 49 segundos. Va a saber en 49 segundos qué va a ser de él al año siguiente, dependemos de cómo estamos ese día».

Kim López, campeón olímpico en peso F12 en los Juegos Paralímpicos de Río en 2016
Kim López, campeón olímpico en peso F12 en los Juegos Paralímpicos de Río en 2016

Para López, que nació con miopía magna, también importa cada metro de más que recorre la bola al despegarse de su cuerpo. Con fortuna, en su caso, al ser de la Comunidad Valenciana, cuenta con una iniciativa privada que preside Juan Roig, la Fundación Trinidad Alfonso, que le respalda y que no corta de raíz esa ayuda si el deportista falla. En nombre de la entidad, lo explica en esta mesa redonda Carles Baixauli, quien comenta cómo su entidad desarrolla iniciativas como el Maratón deValencia y proyectos como el FER (que significa «hacer», en valenciano y que es el acrónimo de «fomento de deportistas con retos»). La Fundación creada por el presidente de Mercadona ayuda a deportistas y no distingue entre olímpicos y paralímpicos, tienen trato mimético, mismas exigencias para acceder a las becas y, no menos importante, iguales cuantías. Kim asiente y comenta la «envidia» que advierte en sus colegas deportistas hacia los valencianos que, como él, aspiran a esos incentivos.

En segundo lugar, ellos se baten también con la falta de medios a su disposición. La triatleta Eva Moral destaca la cantidad de material que necesita para ejercer su disciplina, y sobre todo, el gran desembolso económico que acarrea. «Una familia con un hijo con discapacidad quizás no pueda o no quiera invertir en una handbike si luego va a resultar que no le gusta y ya se han gastado el dinero. Tiene que haber material para que el chaval pruebe».

La triatleta de 35 años Eva Moral
La triatleta de 35 años Eva Moral

Además, se topan con otras limitaciones, a la hora de viajar y competir: «Si te digo la verdad, las habitaciones de los hoteles adaptadas están mucho peor que las normales. Yo siempre pido de las segundas», añade Eva. El mérito de esta mujer, que tiene un dilatado historial de títulos y medallas como el bronce en el mundial de paratriatlón, es triple. Esta abogada sufrió un accidente de bici en 2013, ingresó en el hospital de parapléjicos de Toledo, y seis meses después, con la silla de ruedas ya en la calle, afrontó su nueva vida. Unida a la bicicleta, aunque sea adaptada. Ese destino que hubiese hundido a algunos motivó aún con más fortaleza a Eva. «Yo creo que las dificultades nos hacen más hábiles. Nuestra mente siempre está activa, pensando en qué tengo que hacer, cómo tengo que ir. Yo creo que nos volvemos hasta superdotados».

Un gran amor compartido

Dificultades al margen, lo que les une a todos es el gran amor al deporte. Eva Moral incide: «El deporte no entiende de discapacidad, porque tienes que esforzarte y ser mejor que el de al lado, y da igual que le falte una pierna o no vea. Entre nosotros sí existe mucha solidaridad, porque el deporte ayuda a integrar a las personas con discapacidad. A los que se quedan en casa, les digo “haz deporte”, yo aprendí a ser coja en las carreras, con gente que está en mi misma situación». Baixauli aporta un dato interesante: si el 8% de la población reconoce que practica algún deporte con asiduidad, solo un 0,5% de las personas con discapacidad lo hacen.

Dionibel Rodríguez, paralímpico en Londres y Río de Janeiro
Dionibel Rodríguez, paralímpico en Londres y Río de Janeiro

Kim no huye de la palabra discapacitado. El europeo del año próximo es su único horizonte vital. No quiere bajar del máximo escalón. Y bendice haber dado con una familia «valiente» y no superprotectora que le dejó volar. Yahí sigue. Le responde Eva: «Yo siempre he sido muy rebelde. Al principio mi padre me abría las botellas de agua y yo le decía: “Me he quedado coja, no manca”. Soy guerrera, soy mucho más fuerte de lo que yo pensaba».

Dionibel Rodríguez ha superado su 41% de discapacidad intelectual y su timidez. Lo hace poniéndose frente a chavales a los que anima a integrarse a partir del deporte. «Es lo que me ha hecho mejor persona, me cambió, me enseñó el valor de que con esfuerzo y dedicación, las cosas se cumplen. Y si no, a seguir tirando para adelante, no te queda más opción cuando uno se cae, hay que levantarse».

En la mesa, a la izquierda Eva Moral, Carles Baixuli, Kim López y Dionibel Rodríguez
En la mesa, a la izquierda Eva Moral, Carles Baixuli, Kim López y Dionibel Rodríguez