25-N: Día Internacional contra la Violencia de Género Victoria Ortega: «El sistema no puede fallarle a una mujer que denuncia, y es evidente que está fallando»

La primera mujer presidenta del Consejo General de la Abogacía Española reclama que sea obligatorio que la víctima tenga asesoramiento de un letrado desde antes de poner la denuncia

Victoria Ortega es la presidenta de la Abogacía Española y pide que las víctimas disponga de asesoramiento previo preceptivo de parte de un abogado o una abogada
Victoria Ortega es la presidenta de la Abogacía Española y pide que las víctimas disponga de asesoramiento previo preceptivo de parte de un abogado o una abogada - FOTOS: ISABEL PERMUY

La primera mujer elegida presidenta del Consejo General de la Abogacía Española destacó recientemente por un discurso firme y contundente en la apertura del último congreso del Observatorio de Violencia de Género. La mirada de Victoria Ortega (Palencia, 1958) se posó en los jueces que instruyen casos de violencia machista y les pidió menor reticencia a considerar a las víctimas de agresiones como tales. Con motivo del Día Internacional de la Violencia de Género, esta doctora en Derecho y abogada en ejercicio desde 1981 -desde hace años en Cantabria- se detiene unos minutos en Madrid y se aviene a conceder a ABC esta entrevista.

Su mensaje no es condescendiente: algo sigue fallando. Y no hay que bajar la guardia. Tampoco quiere responsabilizar a un único sector, porque la idea es que reme toda la sociedad a una.

¿Usted cree que se está luchando con suficientes medios judiciales y económicos contra la violencia de género? ¿Qué echa en falta en este sentido?

«El sistema no puede fallarle a una mujer que denuncia, y es evidente que está fallando»

Es evidente que algo está fallando en nuestra sociedad cuando 40 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas en lo que va de año, casi la mitad de las cuales ya había denunciado malos tratos previos. La violencia de género es la expresión máxima de la desigualdad. Es evidente que se ha avanzado mucho, pero mientras una sola mujer sea asesinada, mientras un solo menor quede huérfano, hay que hacer autocrítica, cada uno desde su ámbito, y ver qué es lo que estamos haciendo mal. Desde la educación en igualdad, a la mayor y mejor formación de todos los profesionales que intervenimos. De nada sirven las reformas legales, si no se dedican medios suficientes para desarrollarlas e implantarlas. El sistema no puede fallarle a una mujer que denuncia, y es evidente que está fallando.

Fue contundente hablándole ese día a algunos jueces por falta de sensibilidad, o porque no llegan ni tratan bien a las víctimas. Porque manifiestan cierta reticencia a considerar a algunas mujeres como víctimas. ¿Es así? ¿Qué es lo que usted quiere decirle a esos jueces realmente?

No lo digo yo, no es una opinión o una percepción personal. Se recoge en la Memoria de la Fiscalía, que dice literalmente: «Se ha constatado que la violencia se produce tanto en relaciones de pareja de hecho, como en los matrimonios, en relaciones afectivas sin convivencia, escenarios en los que se producen semejantes situaciones de dominio, control, humillación y maltrato psicológico y físico del varón (...) que sin embargo los jueces con frecuencia no consideran que sea posible la aplicación de la agravante de parentesco, resistiéndose a nuestro entender a interpretar la ley». 

No digo que los jueces carezcan de sensibilidad, sino que la falta de medios y de formación también se traduce en una mayor incidencia de mitos y estereotipos, como el falso mito de que una mujer denuncia para aprovecharse y obtener ventajas patrimoniales. Una vez más hay que recordar que las denuncias falsas suponen un porcentaje insignificante entre todas las presentadas.

Si a una víctima le cuesta explicar los hechos ante el juez, ¿éste no pasará, no admitirá la causa?

«Queremos que el asesoramiento de un abogado a la víctima sea obligatorio desde antes de poner la denuncia»

La Abogacía lleva tiempo pidiendo que la mujer que sufre violencia de génerotenga el asesoramiento de un abogado o abogada desde antes de poner la denuncia. Ahora es decisión suya, pero queremos que sea obligatorio, al igual que lo tiene el agresor. Ese asesoramiento inicial facilita que la mujer haga un relato pormenorizado de los hechos, que incluya tanto la última agresión que le ha llevado a denunciar como las situaciones de violencia a las que ha estado sometida con anterioridad, y que haga constar todas las circunstancias relevantes que permitan tanto graduar la sanción al agresor como valorar correctamente la situación de riesgo de la víctima para adoptar medidas adecuadas para protegerla.

Como mujer usted que es, ¿cree que se le da un acompañamiento judicial eficaz a las víctimas?

Ante todo déjeme que le diga que acabar con la violencia de género no atañe solo a las mujeres, sino a toda la sociedad. En este sentido, es una buena noticia que uno de los primeros acuerdos de esta legislatura sea impulsar un Pacto de Estado para luchar contra ella.

La violencia de género es una de las manifestaciones más terribles de la desigualdad, y una sociedad desigual ni es justa, ni es democrática. El sistema judicial debe responder adecuadamente a la persona que acude a él buscando protección, pero es importante que no carguemos la responsabilidad de la violencia, de la desigualdad, en un solo estamento del sistema. Todos debemos hacer una reflexión seria y profunda para ver en qué estamos fallando, por qué se producen estos comportamientos abominables. La justicia muchas veces es el último eslabón de una larga cadena.

Preocupa que, por muchas campañas y sensibilización que se pone en marcha, siguen produciéndose casos y casos... ¿qué se puede hacer desde la Abogacía y la judicatura que no se está haciendo?

«Hace veinte años los asesinatos de violencia de género se consideraban "crímenes pasionales" y quedaban en el ámbito de lo privado»

La sensibilización es muy importante, porque hay que conocer e identificar los síntomas del maltrato en sus primeras manifestaciones. Es muy preocupante que entre los jóvenes y las jóvenes se acepten determinados comportamientos machistas intolerables. Sin duda, se puede y se debe hacer mucho más. Pero también hay que reconocer que se ha avanzado y que muchísimas mujeres han podido salir del infierno cotidiano de la violencia y comenzar una nueva vida. Recordemos que hace 20 años los asesinatos de violencia de género se consideraban «crímenes pasionales» y quedaban en el ámbito de lo privado.

Desde 1997 se ha producido un cambio radical en el tratamiento de la violencia de género en España y se llevó a cabo una revolución legislativa que comenzó con la reforma del Código Penal y culminó con la Ley Integral contra la Violencia de Género en 2004. Una Ley de la que como juristas y como ciudadanos y ciudadanas debemos sentirnos orgullosos, porque es un referente. El Observatorio contra la Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial, del que forma parte el Consejo General de la Abogacía, ha propuesto muchas reformas legislativas que han tenido acogida este año en la Reforma del Código Penal, Ley de Enjuiciamiento Civil, Ley de Enjuiciamiento Criminal etc., con la entrada en vigor del Estatuto de la Víctima. La introducción en el Código Penal de nuevos delitos como el acoso, el acoso contra el menor o su consideración como víctima directa de la violencia de género, son un gran paso. Como lo es que las condenas a los agresores sean cada vez mayores. Y hay otra serie de reformas procesales que no implican coste y que se podrían implantar.

¿Cuál sería una buena medida a implantar, en su opinión?

Además de la que ya he mencionado sobre que el asesoramiento letrado a la víctima sea preceptivo con carácter previo a la denuncia, también proponemos desde la Subcomisión de Violencia de Género del Consejo General de la Abogacía que el abogado o la abogada pueda ejercer la acusación particular desde el inicio del procedimiento en representación de la víctima, entre otras reformas procesales que no implican gasto alguno.

Descríbame cuál es el estado en que suele llegar una víctima de violencia de género ante un letrado.

«Después de las Fuerzas de Seguridad, son los abogados las primeras personas que se encuentra la víctima y deben tener una gran sensibilidad»

Los abogados o las abogadas inscritos en el Turno de Oficio especial de violencia de género deben tener, además de sólidos conocimientos jurídicos, una gran sensibilidad y conocimiento de estas situaciones, porque, después de las Fuerzas de Seguridad, son las primeras personas que encuentra la víctima cuando acude a denunciar. Se encuentran con mujeres que, en general, llevan años de maltrato, de aniquilación de su personalidad. Llenas de miedo, muchas veces sin recursos económicos para vivir de forma independiente, a veces ni siquiera cuentan con la comprensión y el apoyo de su familia o de su entorno. Hay que apoyarlas en ese momento, que en absoluto es fácil para ellas. Hay que comprenderlas, entender sus contradicciones, sus temores, tener mucha paciencia y lograr que confíe, primero en ella misma, y luego en el sistema. Por eso es fundamental que el sistema no le falle.

Cuando una víctima no tiene suficiente valor para denunciar, ¿cómo se la puede convencer, qué debería hacer un abogado para que lo hagan?

A veces a las mujeres se les exigen comportamientos casi heroicos. Se les exige un plus de veracidad que no se exige a denunciantes de otros delitos, a veces hasta se olvida que son víctimas y se las culpabiliza de la situación que sufren. El abogado o abogada debe explicar, con toda la claridad y paciencia del mundo, a una mujer víctima, en el supuesto de que la conozca antes de que interponga la denuncia, qué implica que inicie el procedimiento judicial; qué va a ocurrir, qué repercusión va a tener esto en su vida y en la de sus hijos. Y en el caso de que denuncie, insisto en que la Justicia tiene que protegerla de manera adecuada. Denunciar sigue siendo una decisión minoritaria para las víctimas, lo hace un 28,6%, según datos del Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad, por eso es fundamental que el sistema ampare y proteja a la mujer que decide hacerlo.

¿Y a qué atribuye usted ese 15% de mujeres que abandonan el proceso y se retiran del procedimiento que puede castigar a sus agresores?

«Muchas mujeres solo quieren que la violencia que sufren acabe, pero no buscan que su agresor vaya a la cárcel»

Las causas pueden ser múltiples y complejas, desde el desconocimiento del proceso, al miedo o a la presión de su entorno, o porque el juez les dice que tienen derecho a no declarar contra el agresor y no lo hacen. Muchas mujeres solo quieren que la violencia que sufren acabe, pero no buscan que su agresor vaya a la cárcel. Hay que entender sus contradicciones porque la violencia las destruye y no solo físicamente.

Algunos fiscales se quejan de que a veces tienen más información los medios de comunicación de un caso que ellos mismos. ¿Qué está ocurriendo en ese sentido, por dónde se produce la vía de agua?

En esta lucha, todos los actores que intervenimos debemos ser una piña, debemos tejer una red sólida que proteja a la mujer, hasta que esté en condiciones de emprender una nueva vida fuera de la violencia. La coordinación es imprescindible. También es cierto que la información que puede obtener un periodista a través de testimonios de vecinos, etcétera, no son los hechos probados o los indicios que debe conocer un juez para actuar. A las personas les cuesta menos hablar a un micrófono que poner los hechos en conocimiento de las FSE, por ejemplo.

¿Se valora bien el riesgo de la mujer ante la violencia de género?

La adecuada valoración del riesgo es otro de los factores que evidencia la falta de formación y de medios. Desde la Abogacía, como desde otros ámbitos especializados, venimos reclamando que se implanten en todas las Comunidades las Unidades de Valoración Forense Integral, formada por miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, forenses, psicólogos y trabajadores sociales, por supuesto con suficiente dotación presupuestaria y de especialización, para que se determine adecuadamente la situación de riesgo de las víctimas. A pesar de estar previstas en la Ley Integral, no se han puesto en marcha en todas las Comunidades Autónomas.

A su juicio y también como mujer, ¿cómo puede conseguir esta sociedad procurar a la víctima lo necesario para que rompa su silencio y salga de una situación de maltrato?

«Hay que insistir en que el amor no mata»

Insisto en que acabar con la violencia de género es algo que atañe a toda la sociedad, no solo a las mujeres. Tampoco solo la Justicia debe combatir el terrorismo doméstico. Toda la sociedad debe comprometerse en su erradicación, empezando por la lucha contra la desigualdad. El primer paso contra la violencia doméstica es la igualdad doméstica: en los hogares, en la escuela. Desde el círculo más pequeño al ámbito más público, todos y todas debemos luchar por hacer efectiva la igualdad. Hay que insistir en que el amor no mata. Para que una mujer que sufre violencia salga de ese infierno, en primer lugar debe ser consciente de que la padece. La violencia no son solo golpes, y a veces es difícil identificarla. Hay que ayudar a la mujer a dar el paso de denunciar al agresor, pero hay que ofrecerle seguridad y alternativas a su vida.

La crisis está castigando especialmente a las mujeres, que son las primeras en perder el trabajo o en tener trabajos precarios, y sin medios económicos es más difícil ser independiente. Hay que facilitarle a la mujer todos los recursos necesarios para que pueda emprender una nueva vida con total garantía de sus derechos.

Victoria Ortega, a la izquierda de la imagen, en la apertura del último Congreso del Observatorio contra la Violencia Doméstica el pasado 3 de noviembre
Victoria Ortega, a la izquierda de la imagen, en la apertura del último Congreso del Observatorio contra la Violencia Doméstica el pasado 3 de noviembre- JAIME GARCÍA

 

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