Ministro de Economía

De Guindos: «La falta de gobierno empieza a pasar factura a la economía»

De Guindos no cree que el caso Soria vaya a desgastar al PP, aunque reconoce que infravaloraron el impacto mediático y político de la designación. Él mismo pidió a Soria que renunciara

El ministro en funciones Luis de Guindos en una entrevista para ABC
El ministro en funciones Luis de Guindos en una entrevista para ABC - ÓSCAR DEL POZO
Yolanda Gómez Rojo - ygrojo / María Jesús Pérez / Moncho Veloso - monchoveloso Madrid - Actualizado: Guardado en:

Dice Luis de Guindos que su intención sigue siendo dejar el Gobierno una vez pase esta situación de interinidad. Sus planes eran también publicar sus memorias de estos cuatro años al frente del Ministerio de Economía una vez fuera del Ejecutivo, pero la actual anomalía política no ha podido parar las máquinas de la imprenta y la pasada semana llegó a las librerías «España amenazada». Viene a ser una defensa a ultranza de su trabajo y el de su equipo para sanear el sistema financiero español y evitar el rescate total de la economía. Lo cuenta en 186 páginas que son una suerte de crónica llena de anécdotas y confidencias sobre qué, dónde y cómo negociaban los líderes políticos y financieros el devenir de la economía española reciente.

Por ejemplo, describe un encuentro con los principales banqueros del país para tratar el saneamiento de la banca unos días antes de la dimisión de Rato. «Emilio Botín (Santander), Francisco González (BBVA), Isidro Fainé (La Caixa) y Rodrigo Rato (Bankia) estaban aquella tarde sentados a mi alrededor tomando un modesto tentempié y hablando de miles de millones de euros difíciles de digerir». Así describe esa reunión celebrada el 4 de mayo de 2012 en una sala redonda del ministerio presidida por una mesa de gran tamaño, la misma sala en la que un mes después se decidiría el rescate bancario y en la que recibe a ABC. La entrevista se produce dos días después de la presentación del libro, que no solo le ha cogido siendo aún ministro sino inmerso en la polémica desatada por el caso Soria y que le obligó a explicarse en el Congreso de los Diputados.

¿Ha sido una «semana horribilis» para el ministro de Economía en funciones? Todos los grupos de la oposición pidieron en la comisión su dimisión...

No. Fui al Parlamento a explicar el asunto del Banco Mundial, que es la historia de una no designación. De hecho, la designación de José Manuel Soria, que no nombramiento, duró tres días. Cuando el presidente y yo volvimos de la cumbre del G-20 en China ya sabía que Soria iba a renunciar a petición el Gobierno.

¿Quién se lo pidió: Rajoy o usted?

Se lo pedí yo. Y él lo aceptó. Creo que este asunto ha generado tanta crítica política, en buena medida por el entorno en el que nos encontramos. Pero si hubo gente que pensaba que la designación no era correcta, imagino que esa misma gente pensará que la renuncia del señor Soria es correcta.

Usted defiende que la designación de Soria no fue política, pero ¿nadie en el Gobierno midió la reacción que iba a provocar? Soria había dimitido porque su nombre aparecía en los papeles de Panamá.

Hay decisiones que son correctas técnicamente, y esta lo era. Soria es un funcionario que ha dejado la política y que solicitó este puesto y era el mejor candidato para este puesto; pero puede que se infravalorara el impacto mediático y político de esta decisión. Y por eso el Gobierno reacciona a los tres días.

¿Y tenía incompatibilidad con el código ético del Banco Mundial?

Estudiamos el código ético del Banco Mundial y Soria no tenía ninguna incompatibilidad con el mismo.

Pese a su comparecencia en Comisión se ha convocado un Pleno para que dé explicaciones. ¿Va a ir?

Ya he dado explicaciones en el Congreso. El pasado jueves había allí más diputados que en muchos plenos a los que he asistido y lógicamente respetaré el criterio del Gobierno en esta materia.

O sea, que no irá. ¿Y cree que el caso Soria pasará factura política al PP?

No, en absoluto. Es una designación que ha durado tres días y que ha acabado en la designación de otro candidato.

¿Piensa dimitir, como le pidió la oposición?

Creo que he dado suficientes explicaciones. Fui a la Comisión de Economía a petición propia. A veces, que se pida la dimisión de un ministro tiene más que ver con las estrategias electorales que con la trascendencia del caso en sí mismo.

El PP está teniendo unos días complicados. Después del caso Soria saltó el de Rita Barberá. ¿Cree que ésta debería haber dejado su escaño en el Senado, no solo haberse ido del PP?

El PP no puede obligar a nadie a dejar su escaño. Es un tema de consideración personal. Lo que se le dijo es que si no renunciaba a la militancia se la quitarían, y ella renunció.

El PSOE tampoco ha tenido una buena semana. Se acaban de conocer las penas que pide el fiscal por el caso de los ERE para Chaves y Griñán. ¿Puede facilitar este hecho la gobernabilidad? Ya no vale el argumento de que no pactamos con el PP porque hay corrupción en el partido.

Yo no creo que se pueda decir que España es un país estructuralmente corrupto. Son los mismos casos que van pasando etapas. Y parece que cada etapa es un nuevo escándalo que surge, pero no lo es. En todo caso, no creo que las decisiones judiciales tengan nada que ver con los pactos para formar gobierno. Si es así, tenemos un problema. Lo que sí creo es que cuando te encuentras con un gobierno que lleva diez meses en funciones, el vacío se va haciendo cada vez más evidente. Y ese ruido, del que hablaba el presidente del Gobierno, rellena la falta de iniciativa política.

¿Vamos a unas terceras elecciones?

Espero que no, pero parece que no es desechable. Mi impresión en la comisión de Economía fue que había algunos que estaban pensando y actuando como si estuvieran en campaña para las elecciones gallegas y vascas, pero también pensando en unas terceras elecciones, y eso me parece triste.

Y en Europa, ¿cómo interpretan lo que está pasando en España? ¿Qué le dicen en el Eurogrupo o en el G-20?

No entienden absolutamente nada de lo que está pasando aquí. No comprenden que con los resultados del 20-D y sobre todo con los del 26-J sigamos sin gobierno.

¿Y están preocupados por la situación?

Más que preocupados están asombrados. No están preocupados porque la economía española en estos momentos no plantea ningún tipo de problema.

De hecho parece que la economía no se está resintiendo de la falta de Gobierno.

La economía para bien y para mal siempre lleva una inercia. Y hay indicadores atrasados e indicadores adelantados. 2016 va a ser un año brillante para la economía española. Vamos a crecer por encima del 3% y se van a crear medio millón de puestos de trabajo; vamos a tener superávit en la balanza de pagos del 2% del PIB y vamos a tener inflación negativa. Simultáneamente la exportación tiene un buen comportamiento mostrando la competitividad de la economía española; se ha estabilizado el sector inmobiliario y hay flujo de crédito nuevo. Pero la falta de gobierno está pasando factura a la economía y hay factores que ya indican que se está produciendo una desaceleración.

¿Qué factores?

Todo lo que tiene que ver con índices de sentimiento económico e indicadores adelantados. Y además está cayendo la demanda de crédito, lo que ralentizará la inversión. Tenemos, por tanto, un sabor agridulce. Estamos creciendo más de lo que se había proyectado, pero empieza a haber signos de desaceleración que serán visibles ya en el cuarto trimestre.

¿Se están paralizando inversiones?

Se ha paralizado alguna operación empresarial grande, como la Operación Chamartín, pero la economía son miles de operaciones pequeñas. El buen comportamiento de la economía española en 2016 nos ha anestesiado, y hay otro factor importante: a diferencia de lo que ocurre en otros países el sector bancario español no genera dudas. La última ampliación importante de un banco privado la hizo un banco español.

¿Vamos a recuperar las ayudas al sector bancario? Parece una tarea imposible.

El coste para el contribuyente se puede medir de dos formas. Una, cuánto dinero se ha metido al sector, cuánto se ha recuperado y cuánto no. Y la otra viendo cuál es la aportación del sector bancario a la recuperación económica. Y esa es la razón fundamental. Si el sistema bancario nacional no estuviese saneado, la economía española no estaría creciendo ahora al 3%. Las dudas sobre el sector financiero siempre es lo que más pesa sobre la prima de riesgo. Por eso hace unos meses la prima de riesgo italiana estaba por debajo de la española, y ahora es al revés. Y lo mismo sucede con Portugal.

Pero al ciudadano de a pie lo que le queda es que la banca nunca paga...

No hemos rescatado a banqueros, sino a depositantes, y si hubiésemos dejado caer a los bancos hubiese pasado a todos los depositantes lo mismo que a los preferentistas.

El plazo para vender Bankia finaliza en diciembre de 2017. ¿Van a cambiar ya la legislación para prorrogar ese límite temporal?

Este es un gobierno en funciones y no puede. El siguiente gobierno tendrá tiempo para hacerlo. De la misma manera que tendrá que ver qué hace con BMN. El FROB tiene preparado todo el análisis de una posible fusión de Bankia y BMN, pero no corresponde a este gobierno tomar esa decisión.

¿Le preocupa que la incertidumbre regulatoria y los bajos tipos de interés dañen a la banca?

Los tipos bajos se van a prolongar y eso tiene evidentemente consecuencias en el margen de las entidades y éstas se tienen que adaptar, porque ese escenario no creo que cambie al menos en dos años. Y la cuestión regulatoria afecta básicamente a los grandes bancos.

¿Ve más fusiones bancarias a nivel nacional o incluso europeo?

Creo que sería muy bueno que hubiese fusiones transfronterizas. Es lógico cuando tienes una unión bancaria europea.

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