España

Ferraz se queda mudo tras la acusación a Griñán mientras Díaz le defiende

El silencio del PSOE llega al Congreso, donde el grupo socialista cambia las ruedas de prensa por correos electrónicos

Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía
Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía - EP

La última bomba del caso ERE, la petición de cárcel para José Antonio Griñán, y la crisis interna por la insistente negativa de su líder, Pedro Sánchez, a la investidura de Mariano Rajoy han sumido al grupo parlamentario socialista en un silencio que evidencia la magnitud del enfrentamiento interno que se está viviendo en el partido.

Desde el jueves, en plena batalla por la libertad de expresión que exigen los críticos, los socialistas han optado por esconder la cabeza y no comparecer en el Congreso en una estrategia que les ha llevado, incluso, a renunciar a castigar públicamente al PP con el caso Barberá. En los últimos días, han pasado de hablar con los periodistas a través de ruedas de prensa a hacerlo vía comunicados que incluyen frases textuales de sus portavoces en un intento de no perder tanta repercusión.

Ni siquiera convocaron a la prensa para cubrir la presentación de una proposición no de ley registrada en el Congreso o solicitar la comparecencia de uno de los ministros en funciones. De todo ello se ha ido informando por correo electrónico. Todo, menos ponerse ante las cámaras.

Iniciativas por texto

El pasado jueves el PSOE también recurrió al correo electrónico para pedir la comparecencia del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, por el nombramiento del director de la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo (AECID) estando en funciones.

El grupo parlamentario socialista evita a la prensa y se atiende a los medios con comunicados

El comunicado incluía frases textuales del portavoz de Asuntos Exteriores, Nacho Sánchez Amor. «El Gobierno del PP actúa "en contra del criterio político y jurídico seguido hasta este momento por los gobierno españoles en funciones"», recogía el texto. El mismo procedimiento siguieron el viernes por la mañana, cuando el PSOE registró una proposición no de ley para pedir al Gobierno que comprometa 100 millones de euros para el Fondo Mundial de la lucha contra el SIDA, la malaria y la tuberculosis. Una petición que se enmarca en la celebración, ayer y hoy, de la cumbre mundial contra estas enfermedades. Y mientras los portavoces socialistas juegan a evitar a la prensa, tanto Ciudadanos como Podemos han mantenido su ritmo de trabajo y le han arrebatado al PSOE el protagonismo inherente al primer partido de la oposición en plena campaña electoral.

Varias voces socialistas admiten el parón, y reconocen que la dirección esperará que «pase la tormenta y todo quede en un segundo plano». «Estar saliendo ahora equivaldría a remover más las polémicas y a hacernos más mal que bien», sostienen. La gran incógnita es durante cuánto tiempo podrán mantener esta estrategia o si tendrán que acostumbrarse a ella ya que, al menos en lo que atañe a la crisis interna, no hay visos de que los críticos contra el secretario general vayan a acallar sus voces.

«Honra» de Chaves y Griñán

El silencio de los socialistas en el Congreso, que se corresponde con el silencio táctico que se sigue también desde Ferraz, se debe a la influencia de la federación andaluza dentro del partido, que es la más poderosa. Esta posición le otorga capacidad de poner y quitar secretarios generales, y su consigna ante el caso ERE es la de no prejuzgar mientras no se celebre el juicio en 2017. Una consigna que puede poner en apuros a cualquier portavoz parlamentario que se precie, ya que parece difícil de compatibilizar con el discurso anticorrupción que los socialistas aplican al PP.

En el partido son conscientes de que tanto la crisis interna como la pena de prisión para Griñán llegan en el momento menos oportuno, con las elecciones vascas y gallegas en una semana y unas posibles terceras elecciones generales en tres meses, tal y como reconocen fuentes del PSOE. Aún así, el pretexto oficial para no comparecer es que César Luena, el secretario de Organización del PSOE, ya dio la versión del partido sobre el caso ERE y que a esas palabras se remite el grupo parlamentario en el Congreso.

Cesár Luena representa la versión oficial del partido, que alega que «se asumieron responsabilidades» con las dimisiones

Luena no afrontó rueda de prensa alguna sino que realizó unas declaraciones improvisadas a última hora de la tarde tras participar en un acto político en Sestao (Vizcaya) en el que no pronunció palabra alguna sobre el caso ERE. «En el PSOE confiamos en su inocencia, mientras no se demuestre lo contrario» dijo a la prensa, antes de subrayar que «lo importante» y «lo que honra» a los expresidentes de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves y José Antonio Griñán es que «asumieron toda su responsabilidad, dejaron sus cargos, el partido y dimitieron de sus escaños».

La posición que ha tomado el PSOE se contrapone a la actitud de Susana Díaz, que no dudó en defender, «con todo su respeto a la Justicia», a José Antonio Griñán. Para la presidenta de la Junta de Andalucía, tanto Chaves como Griñán cumplieron con su pena «hace ya mucho tiempo» al abandonar su escaño y su partido y cree «en la honradez y honestidad de uno y de otro porque a ninguno de los dos se les ha acusado de beneficiarse personalmente». Díaz sí lanzó un mensaje a aquellos que, en su opinión, «sí se beneficiaron de los ERE», quien espera que «paguen cuanto antes» y que «lo hagan bien».

Juan Carlos Rodríguez Ibarra, expresidente de Extremadura contrario al mandato de Pedro Sánchez, también tuvo palabras de aliento hacia ambos expresidentes andaluces, por quienes afirmó «poner la mano en el fuego». «No se han llevado un duro con toda seguridad», aseguró ante los medios de comunicación. Junto a él, y en la presentación de un libro, se encontraba Alfonso Guerra, que optó por no hacer ninguna valoración sobre los ERE y la petición de prisión para Griñán. «No me puede parecer nada porque no lo sé. Yo vengo ahora mismo desde Sevilla y no sé nada», alegó el histórico dirigente socialista.

Sin embargo, ni Pedro Sánchez ni ningún miembro de su equipo valoró la petición de cárcel para Griñán, ni apoyó la defensa de Díaz, en lo que supone otra muestra más de la distancia entre la Ejecutiva y sus críticos.

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