El papa Francisco recibe al arzobispo de Lyon, el cardenal Philippe Barbarin
El papa Francisco recibe al arzobispo de Lyon, el cardenal Philippe Barbarin - Efe

El Papa rechaza la dimisión del cardenal Barbarin, condenado por encubrir a un sacerdote pederasta

Le permite abandonar temporalmente la archidiócesis de Lyon, mientras continúa el proceso de apelación

Corresponsal en el VaticanoActualizado:

En una decisión inesperada, que ha «desconcertado» al presidente de la conferencia episcopal francesa, el Papa Francisco ha rechazado la dimisión del cardenal Philippe Barbarin como arzobispo de Lyon, pero le ha permitido «retirarme por algún tiempo, y dejar el gobierno de la diócesis en manos del vicario general, Yves Baumgarten a partir de hoy», según un comunicado hecho público el martes por el propio cardenal.

El primado de las Galias, que se reunió con el Santo Padre el lunes, manifiesta en su brevísimo texto que «he puesto mi cargo a disposición del Papa. Invocando la presunción de inocencia, no ha querido aceptar mi dimisión. Me ha dejado la libertad de anunciar hoy la decisión que me parezca mejor para la diócesis de Lyon».

El portavoz del Vaticano, Alessandro Gisotti, se ha limitado a repetir esas mismas frases, añadiendo que «la Santa Sede subraya su cercanía a las víctimas de abusos, a los fieles de la archidiócesis de Lyon y a toda la Iglesia de Francia, que viven un momento particularmente doloroso».

El presidente de la conferencia episcopal francesa, Georges Pontier, se ha reconocido «desconcertado» ante esta situación «inédita», pues «no me esperaba este escenario a medio camino entre los dos posibles», consecuencia de «un conflicto entre dos exigencias»: la de «respetar las decisiones de la justicia» y la de «preocuparse del bien de la diócesis de Lyon».

François Devaux, cofundador y portavoz de la asociación «La Palabra Liberada» que reúne docenas de víctimas del sacerdote pederasta encubierto por Barbarin ha declarado que la decisión del Papa es «un error de más».

La diócesis de Lyon, que lleva ya tres años en crisis, queda ahora desarbolada mientras dura el proceso de apelación que, lógicamente, el cardenal puede ganar. Lo que ya no parece posible es que pueda volver a regir la diócesis con normalidad. De hecho, desde que salió a la luz el caso, Barbarin lleva casi tres años pidiendo discretamente su relevo.

El pasado 7 de marzo, al término de un largo proceso seguido con aprensión en Francia por el crudo relato de las víctimas de abusos del sacerdote Bernard Preynat -quien abusó de más de medio centenar de muchachos- la presidenta del Tribunal Correccional de Lyon, Lyon, Brigitte Vernay, declaró a Barbarin «culpable de no haber denunciado malos tratos» del sacerdote a un menor al conocerlos en 2014. Le condenó a seis meses de cárcel en régimen de libertad condicional, es decir, sin ingreso en prisión.

El cardenal anunció inmediatamente tanto el recurso en apelación como su plan de ir enseguida «a ver al Santo Padre para presentarle mi dimisión».

En los interrogatorios del proceso, Barbarin admitió que había oído «rumores» de abusos, pero solo tuvo certeza cuando una víctima se los relató personalmente en 2014. Aunque inició enseguida el proceso interno para castigar al sacerdote, le mantuvo en la parroquia y no le prohibió el contacto con menores hasta septiembre de 2015. Bernard Preynat será juzgado a finales de este año por abusos a decenas de boy scouts en los años ochentas y noventas.

Barbarin es el tercer obispo francés condenado a varios meses de cárcel por encubrimiento de abusos sexuales de sus sacerdotes, tras Pierre Pican, obispo de Bayeux-Lisieux en 2001, y André Fort, obispo de Orleans en 2018, quienes disfrutaron también libertad condicional.

Casi al mismo tiempo, al otro lado del Atlántico, el fiscal general del estado norteamericano de West Virginia anunciaba una querella contra la diócesis de Wheeling-Charleston y su ex obispo Michael Bransfield por encubrimiento de sacerdotes pederastas. Es la misma respuesta que llevan meses aplicando varios fiscales en Chile ante la lentitud de la estructura eclesiástica para hacer limpieza en la propia casa.