Juicio contra el expárroco de la iglesia del municipio mallorquín de Selva, Antoni Cano
Juicio contra el expárroco de la iglesia del municipio mallorquín de Selva, Antoni Cano - EFE

El expárroco juzgado en Mallorca por presuntos abusos a una niña de 12 años niega los hechos

El Obispado decidió apartar al acusado de sus oficios pastorales y prohibirle el ejercicio público de su ministerio cuando tuvo conocimiento de la denuncia

Palma de MallorcaActualizado:

La Audiencia Provincial de Palma ha acogido este miércoles el inicio del juicio contra el expárroco de la iglesia del municipio mallorquín de Selva, Antoni Cano, de 74 años de edad, acusado de un presunto delito de abusos sexuales contra una niña de 12 años. La Fiscalía pide tres años de prisión para el antiguo sacerdote. Los hechos habrían tenido lugar en el domicilio del encausado, en el municipio de Santanyí, en febrero de 2015. Al parecer, el padre de la menor habría llevado a su hija a la casa del exrector para que hablase con ella sobre la situación familiar. Sin embargo, el hoy acusado habría convencido a la niña para que se acostase en su cama y luego habría empezado a hacerle tocamientos.

El expárroco ha negado ante el tribunal esos supuestos abusos. «Es absolutamente falso, porque yo ni siquiera a esta niña la rocé, la vez que la tuve más cerca era en una mesa camilla en la otra parte, frente a mí», ha afirmado ante el tribunal. Además, ha señalado que la demanda presentada contra él obedecería a un móvil económico. Según su versión, el padre de la niña le habría pedido dinero a cambio de no denunciarle, algo que el exrector rechazó. «Me dijo que si no le daba 60.000 euros, me destrozaría la vida, y luego diría que yo he tocado a la niña», ha explicado.

Asimismo, ha indicado ante el tribunal que el demandante le habría dicho también entonces: «Cualquier juez me va a creer antes a mí y a mi hija que a ti». Según el acusado, la niña habría declarado sugestionada por su propia familia. La psicóloga que está tratando a la menor considera, sin embargo, que su testimonio de supuestos tocamientos sería perfectamente creíble. La niña también ha declarado este miércoles en la Audiencia Provincial, pero el interrogatorio se ha hecho a puerta cerrada, para protegerla.

El testimonio del padre

Por su parte, el padre de la niña ha explicado ante el tribunal en qué momento decidió presentar la denuncia, varias semanas después de esos supuestos hechos. «Mi hija me dijo "papá no quiero que me acompañes nunca más a la casa de este señor", y le pregunté el por qué, y me explicó brevemente que la había metido en la cama y no quise escuchar más, acudí directamente a la Policía. Mi cabeza estalló», ha señalado.

Se da la circunstancia de que el expárroco de Selva habría abusado también del padre de la niña hace treinta años, cuando fue monaguillo en su iglesia. Estos presuntos hechos ya han prescrito. El hombre ha explicado que había olvidado esos episodios, pero que los recordó de nuevo tras escuchar el testimonio de su hija. Finalmente, ha indicado que había dejado a la niña en casa del exrector porque pensaba que no quedaría sola con él y que habría otras personas en ese domicilio. El juicio debería de haber quedado visto para sentencia este miércoles, pero se reanudará el viernes con el testimonio de nuevos testigos.

Por su parte, el Obispado de Mallorca ha emitido un comunicado oficial en relación a esta causa. «En el mismo momento en que el Obispado tuvo conocimiento del caso, se inició una investigación previa para aclarar la verosimilitud de las informaciones de acuerdo con la normativa actual del ordenamiento canónico dictado por la Santa Sede. En este momento el proceso continúa su curso», indica la nota.

La Diócesis también recuerda que el anterior obispo, monseñor Javier Salinas, decidió apartar al exrector «de sus oficios pastorales y prohibirle el ejercicio público de su ministerio, medidas cautelares que a día de hoy continúan vigentes». Por último, el Obispado ratifica su «firme voluntad de garantizar la protección de los niños y jóvenes ante cualquier tipo de abuso y su máximo respeto a las decisiones de la justicia ordinaria».