Un ejemplar de liebre afectada por mixomatosis
Un ejemplar de liebre afectada por mixomatosis - C.GONZÁLEZ

La «enfermedad de los conejos» muta letalmente contra la liebre ibérica

La mixomatosis se extiende a 24 provincias, mientras un grupo de trabajo intenta desarrollar una vacuna

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Las liebres ibéricas están muriendo por mixomatosis. En seis meses, la enfermedad se ha extendido por 24 provincias de nueve comunidades autónomas. Una propagación alarmante para los expertos, ya que hasta ahora este virus propio de los conejos apenas se había documentado en liebres ibéricas. Pero el virus ha mutado para saltar a la liebre según ha confirmado su análisis, avanza a ABC Carlos Sánchez, director de investigación de la Fundación Artemisan. Los resultados se harán públicos en breve y son fruto de un grupo de trabajo impulsado por el Ministerio de Agricultura.

Los primeros casos se detectaron en julio, en varios cotos de Córdoba. Una semana después llegó a Jaén y en agosto saltó a Castilla-La Mancha. Con datos de finales de enero, ya está presente en Aragón, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Extremadura, Murcia, Madrid e incluso Islas Baleares. «Se siguen detectando casos, especialmente en la mitad sur peninsular, la enfermedad no se está deteniendo», explica Sánchez.

La preocupación ha llevado al Ministerio de Agricultura a crear un grupo de trabajo conformado por el instituto Irta-Cresa, la Fundación Artemisan y los laboratorios Labiana, en colaboración con varias universidades y federaciones de cazadores. Entre las primeras medidas que se adoptaron fue el estudio del virus. «Ahora sabemos que es un virus de la mixomatosis que ha mutado y ha saltado a la liebre ibérica, la investigación de las universidades lo ha confirmado. Pero no sabemos por qué se ha producido la mutación, aunque ha sido a nivel natural, pero no sabemos si hay alguna circunstacia que lo ha favorecido», asegura Sánchez.

ABC
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En el laboratorio central de veterinaria de Algete, dependiente de Agricultura, se han confirmado 257 muertes de liebres por mixomatosis de las que se han ido encontrando. El problema está en averiguar la tasa real de mortalidad. «Hay gestores de cotos y cazadores que están viendo que en algunos puntos la mortalidad es del 90% o del 70%, pero necesitamos un estudio fino», cuenta el investigador. «Tenemos la percepción de que hay zonas que están muy mal y otras zonas que no tanto». Para averiguarlo, la Fundación Artemisan ha puesto en marcha una macroencuesta anónima que están facilitando por whatsapp y por el correo electrónico info@fundacionartemisan.com.

No se ha detectado en perros o hurones

La mixomatosis no representa ningún riesgo para la salud pública, ya que no se transmite al ser humano. Tampoco lo hace en rapaces, perros o hurones, como afirman los bulos que se han propagado en los últimos meses por redes sociales. «Se transmiten por vectores, por mosquitos y pulgas», cuenta Christian Gortázar, catedrático de sanidad animal en el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC). «En el conejo, desde que apareció en los años 50, ha permanecido circulando continuamente y seguirá haciéndolo. Al principio tenía una mortalidad brutal, pero hoy los brotes ya no causan esa mortalidad porque hay cierta adaptación», explica.

Lo llamativo en este caso es que en la liebre ibérica, distribuida al sur del Ebro, no se había detectado la mixomatosis con frecuencia, aunque sí en la liebre europea en países como Francia, Irlanda o Italia. «Aquí en España, algunos estudios de Daniel Fernández de Luco había descrito algún caso, pero esporádico», dice Gortázar.

Posible vacuna

Para la mixomatosis de los conejos se consiguió desarrollar una vacuna, ampliamente utilizada. Ahora, gracias a que la mutación del virus contra las liebres está identificada, se va a intentar desarrollar otra para las liebres. «Uno de los objetivos del grupo de trabajo es intentar desarrollar una vacuna, aunque aún no sabemos si se va a conseguir», explica Sánchez. Según cuenta Gortázar, hasta ahora se han planteado varias barreras para aplicar este sistema en liebres. «La principal de ellas es que estas vacunas, para ser eficaces, se deben aplicar sobre individuos tranquilos y en buenas condiciones, idealmente desparasitados. Y no se trata de una única inyección, sino de dos vacunaciones separadas por unas tres semanas».

Mientras, en el campo, los cazadores y gestores de cotos siguen con preocupación la evolución del brote. «Se han recogido muchas liebres muertas o enfermas. En muchos cotos se ha dejado de cazar y no se sabe que está pasando, se lanzan bulos, la gente se pone nerviosa y tienen motivos para estar preocupados. Lo que ha sucedido en algunos cotos es grave. En el campo, si se encuentran muertas es que están muriendo mucho más», concluye Sánchez.