Imagen aérea de la ciudad de Almoradí (Alicante) con la rotura del dique del río Segura a causa de la gota fría

La DANA se aleja del sureste y deja un paisaje devastado con miles de evacuados

Un nuevo fallecido en Orihuela eleva a seis las víctimas mortales de la gota fría. El Gobierno valora la declaración catastrófica de la zona

J.L. FERNÁNDEZ/A. SALAS
ALICANTE/LOS ALCAZARESActualizado:

La gota fría que desde el jueves azota España mantenía ayer todavía en alerta a 21 provincias, aunque las lluvias torrenciales de los primeros días van remitiendo poco a poco en las zonas más afectadas. La Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA) avanzó hacia el oeste tras haber causado estragos en la comarca de la Vega Baja, la peor parada por el temporal en la Comunidad Valenciana y donde elpaisaje que ha dejado la tormenta es desolador.

Después de que en la tarde del viernes se contabilizara la quinta víctima mortal, en la mañana de ayer se localizó a la sexta. Un hombre de 41 años fue encontrado muerto en la pedanía La Matanza de Orihuela (Alicante). Se trataba de un vecino cuya desaparición se había comunicado, por lo que la Guardia Civil y el Mando de Operaciones Especiales (MOE) iniciaron la búsqueda. Primero hallaron su moto y, finalmente, el cadáver por la misma zona. Para ello fue necesaria la participación de buzos y un helicóptero.

Las precipitaciones registradas a lo largo de estas jornadas en la Vega Baja probablemente sean las más catastróficas en 140 años, desde octubre de 1879, según detalla la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). En ese año se produjo la riada del día de Santa Teresa, que dejó más de mil muertos, incluyendo en Murcia.

Todos los ojos en el Segura

Hasta el momento, más de 450 personas han sido rescatadas por las Fuerzas Armadas al estar aisladas en municipios y edificios diseminados, especialmente en localidades como Orihuela, Dolores, Redován y Almoradí. Aunque los niveles del agua parecía que se mantenían estables en los primeros al no volver a llover con tanta virulencia, todos los ojos estaban puestos en Almoradí. La rotura de la mota del río Segura provocaba inundaciones y bloqueaba todos los accesos, por lo que desde primera hora los trabajos se centraban en arreglarla.

En las poblaciones más anegadas la UME y los conocidos como «boinas verdes» reparten en helicóptero comida y agua, puesto que varias de ellas carecen de agua potable y los supermercados no reciben abastecimiento.

Los relatos de los habitantes, cuyas casas propias y las de familiares y amigos se han visto afectadas, resultan desoladores. «Estamos vivos que es lo importante, pero ha sido horroroso. Ahora lo que intentamos es ayudarnos entre todos para recuperar lo que se pueda», comenta Carmen, vecina de Orihuela.

De esta misma localidad es Eva Ortiz, diputada autonómica del PP y número dos del partido en la Comunidad Valenciana. «Esto nos va a costar mucho olvidarlo. Lo llevamos con toda la paciencia posible, intentando trasladar calma a la gente para que no coja sus coches y colaborando como podemos. Aquí hay mucha gente mayor y personas con pocos recursos que no tienen la vivienda asegurada y lo han perdido todo. Pero dentro de esta desgracia quiero agradecer a la cantidad de gente que ha querido venir a ayudarnos», indica.

Colas en la panadería

La estampa en la ciudad y en otros municipios como Redován hace una idea de los efectos del temporal. Parroquias y centros habilitados para dormir, largas colas en una panadería que no ha cesado su actividad –«esto parece la época de la carestía», señala una vecina– y médicos siendo trasladados a los hospitales por la UME y el Ejército para poder trabajar.

Cruz Roja también ha dado apoyo en las labores de rescate. Un ejemplo es el albergue de Catral, en el que hay unas 180 personas. Uno de los alojados es Manuel, natural de Almoradí. El desbordamiento del río Segura lo sorprendió intentando entrar al municipio con su mujer y sus hijos de año y medio y tres años, por lo que tuvieron que salir de allí y acabaron acudiendo a Catral. Todavía no ha podido acudir a comprobar el estado de su casa y, aunque transmite su preocupación, se encuentra tranquilo por la atención recibida. «Nos han dado comida, ropa limpia y han asistido perfectamente a mis hijos. Al menos ellos no se están enterando de lo que pasa», apunta.

Las precipitaciones registradas durante los últimos días han llegado a superar los 400 litros por metro cuadrado, provocando el desbordamiento de ríos, fuertes inundaciones y el corte de carreteras. En todo el sudeste, hay cerca de 3.500 vecinos de diferentes municipios del sudeste peninsular han sido evacuados.

Junto con las localidades de Orihuela y Onteniente en Alicante, Murcia se ha convertido en la zona cero de la riada. Vecinos sin hogar, sin agua potable, con coches flotando en el Mar Menor... Ayer aún no había tiempo para cifras. ¿Afectados? «Miles», contestaban en Protección Civil. ¿Viviendas inundadas? «Todas las plantas bajas y comercios», contestaban en Protección Civil.

Un plan Marshall de ayudas

En Murcia, casi la totalidad de sus 45 municipios han acabado sufriendo las consecuencias de este temporal y ayer trataban de sobreponerse a ella con dificultades, con la ayuda de los efectivos de emergencia y del ejército que se han desplegado por Murcia y Alicante.

El presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, manifestó incluso la necesidad de impulsar un «plan Marshall» de ayudas para la Vega Baja del Segura, la más afectada por el temporal. Puig aseguró que tenía el compromiso del presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, quien ayer le trasladó en una conversación telefónica que daría la «mayor cobertura» a las necesidades de la zona por su situación catastrófica.