Las mafias en España cuentan con piscifactorías donde crían a las angulas antes de exportarlas
Las mafias en España cuentan con piscifactorías donde crían a las angulas antes de exportarlas - ABC

El contrabando de angulas mueve ya en España 300 millones de euros al año

El Seprona lidera en Europa la batalla contra estas mafias, que en nuestro país son alrededor de media docena, entre nacionales y chinas, con beneficios superiores a la heroína

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Se está convirtiendo en uno de los negocios ilegales más lucrativos y preocupantes, y las organizaciones que están detrás se expanden por tres continentes. El contrabando de angulas, por muy prosaico que pueda parecer, es ya uno de los mayores quebraderos de cabeza de las autoridades medioambientales y de consumo de la Unión Europea. El mercado negro que se mueve en España, que es el país miembro que le ha puesto el cascabel al gato, saca de nuestras fronteras la friolera de 300 millones de euros al año en esta mercancía, según los datos de la Unidad Central Operativa (Ucoma) del Seprona de la Guardia Civil. Unos hombres y mujeres que, desde la primera operación realizada, Suculentas (2011-2012), ya han detenido a más de 80 personas por esta razón. Los beneficios, siempre con la prudencia que piden este tipo de cálculos, son similares o incluso mayores a los del tráfico de heroína: la angula japónica, la más cotizada a nivel mundial, alcanzó este enero, su mes clave, los 26.709 euros por kilo en su venta legal; el «caballo», 27.000.

En 2009, las autoridades europeas establecieron la cuota cero, que, en la práctica, significa que no puede entrar ni salir ni un gramo del territorio de la Unión. Se trata de una especie en peligro, según se recoge en el apéndice 2 del convenio CITES. Pero la demanda sigue siendo muy alta; en España y el sur de Francia se consume la angula europea (el alevín de la «anguilla anguilla»), pero en Canadá, Estados Unidos, el norte de Europa, Corea, Japón y China se come la anguila, su forma adulta y engordada.

Estas organizaciones tienen paciencia porque son conocedoras del complejo proceso que abarca desde que la anguila europea desova (y muere) en el mar de los Sargazos, en la zona del Caribe, hasta que sus larvas atraviesan todo el Atlántico, para lo que necesitan dos años. Su ciclo es inverso al del salmón: llegan a las costas de Marruecos, donde se produce un cambio de temperatura y salinidad al entrar en las aguas dulces de los estuarios de los ríos, y eclosionan. Se sumergen entonces en el país magrebí, pero también, por millones, en los cauces de España, Reino Unido, Francia y Portugal. Y, allí, al acecho, están ya los pescadores furtivos.

Documentación falsa

De Europa salen aproximadamente 100 toneladas de angulas al año de manera ilegal. Si los beneficios por kilo en el mercado negro, según consta en la contabilidad de algunas mafias desbaratadas, alcanza los 7.500 euros, las ganancia son extraordinarias: 750 millones de euros. Se calcula que solo de España puede salir el 40% del total europeo, explica un mando del Ucoma.

¿A qué se debe esta fiebre por las angulas? La respuesta principal está en Asia, su gran mercado. Japón absorbe la práctica totalidad de la anguila que se produce en ese continente. Un ejemplo: cada mes de junio, se celebra el «doyo no ushi no hi», que este año durará dos días. En esa tradición se consume solo anguila y prácticamente se acaban todas las existencias. El celo de la cultura nipona con este alimento es tal, que a los ejemplares les practican prueba de ADN para que no les den gato por liebre. La variedad japonesa es la más cotizada, mientras que la europea estuvo en enero en 6.250 euros el kilo y la rostrata (americana), a 8.000 euros.

Los pescadores furtivos son españoles y contratados por las mafias, que les pagan entre 180 y 300 euros por kilo de angula. Suelen capturar en Galicia, Andalucía, el Delta del Ebro o País Vasco... Cada comunidad autónoma legisla el cupo de pesca de manera distinta. También se produce la venta legal encubierta, en la que los ilegales arrasan en las subastas de las lonjas, pagando entre 250 y 500 euros. Los grupos cuentan con intermediarios, que cobran de 400 a 900 euros, y los anguleros, de 800 a 1.600, siempre a razón de cada kilo conseguido. Cada organización puede exportar entre 1,5 y 7,5 toneladas en una temporada.

Para ello, se valen de documentación que, en principio, está ajustada a la ley; pero bien se corresponde a cantidades mucho más pequeñas o a productos que no son angulas, como mejillones o pulpo. Solo entre el 15% y el 20% del producto se comercializa de manera legal.

Las redes cuentan con pescadores furtivos, anguleros y «maleteros»

En España operan alrededor de media docena de grupos de tamaño impotante. Una vez tienen la mercancía en su poder, la conservan en viveros y piscifactorías, generalmente cercanos a los aeropuertos por donde los van a sacar. A partir de ese momento, hay dos «modus operandi» distintos. Las organizaciones chinas actúan con «maleteros», que son un trasunto de las «mulas» de los narcotraficantes. Contratan a personas de esa misma nacionalidad que viajan a Asia y en cuyas maletas van las angulas. Tienen 40 horas para todo este proceso, ya que de lo contrario estos animales llegarán muertos a su destino.

Envíos de hasta 500 kilos

Introducen 600 gramos de producto en cada bolsa, a las que les ponen un poco de agua, sal, frío y les inyectan oxígeno, para que se crean que siguen en el mar y no se «estresen». En cada maleta pueden llevar 12 kilos en total y los escáneres de los aeropuertos no detectan que se trate de ninguna sustancia ilegal, como la cocaína, puesto que solo indican que es mercancía orgánica, como la comida. Esta técnica es utilizada en España a diario, por lo que la cantidad de angula que se exporta así es enorme.

La otra modalidad es la de carga aérea. Se mete el producto entre otro de comercio legal en contenedores que vuelan directamente (o haciendo alguna escala en Vietnam, Malasia, Filipinas, Emiratos Árabes) hasta Hong Kong. Allí, los verdaderos líderes de los clanes las engordan en viveros clandestinos, hasta que cada unidad, ya convertida en anguila, alcanza el medio kilo de peso.

La razón de ello es que a ese tamaño es como se puede confeccionar el llamado corte «kabayaki», a filetes, el más consumido en Japón. Los envíos por carga aérea son mucho más grandes, de entre 300 y 500 kilos. Hubo una organización que introdujo desde el aeropuerto de Barajas nada menos que 10 toneladas, aunque son utilizados prácticamente todos los grandes aeropuertos del país.

Desde el Ucoma de la Guardia Civil insisten en que «cada vez hay más sensibilidad con este asunto», aunque hasta hace pocos años el resto de países no comenzó a tomárselo en serio: «Lo importante es que hemos pasado de algo que era una guerra particular de España a una internacional», indican.