Barranco Furco, uno de los doscientos cañones de la Sierra de Guara en Huesca
Barranco Furco, uno de los doscientos cañones de la Sierra de Guara en Huesca - FABIAN SIMÓN

«El cañón donde murió el niño francés tenía caudales muy crecidos, era peligroso»

La intensa lluvia de la Semana Santa convirtió Oscuros de Balcés en una trampa para el grupo de excursionistas rescatados el fin de semana

MADRIDdActualizado:

La Sierra de Guara, en Huesca, es un paraíso para quienes disfrutan del descenso de cañones. Hay unos doscientos barrancos en la zona y el peligro no lo marca solo la orografía del terreno sino el caudal de los ríos. De hecho, Oscuros de Balcés, el cañón que estaba descendiendo el niño francés de 12 años fallecido junto a otro grupo de excursionistas franceses, está considerado un cañón de nivel intermedio de dificultad. No requiere experiencia previa y es accesible a casi todas las personas que quieran intentarlo. Pero durante Semana Santa hubo una lluvia tan intensa que algunos guías de la zona estaban anulando actividades.

«Oscuros de Balcés tenía caudales muy crecidos, yo lo ví hace dos días y estaba peligroso por la cantidad de agua que llevaba. Estoy segura de que los excursionistas franceses no llevaban ningún guía de la zona. Si se hubieran asesorado antes, les habrían aconsejado ir a un barranco de primavera con cauces semisecos y más seguros», explica a ABC Tania Laukemann de Canyontrekguara, una empresa de turismo activo, especializada en barranquismo.

Informarse con los guías de la zona

Cuenta Laukemann que los guías de Guara y Pirineos funcionan como una red. «Cada día hacemos fotos de cómo están los caudales y compartimos esa información en un grupo de whatsapp; así podemos dirigir la actividad hacia zonas más seguras. Es una información que compartimos con cualquiera, aunque no contraten nuestros servicios. No queremos que muera más gente en la zona», señala. Laukemann recomienda a quien se anime a hacer barranquismo por libre que se informe antes de descender, «no importa que la zona se califique como de bajo riesgo».

Pese a este trágico suceso, «el barranquismo es una actividad segura, incluso para los niños», garantiza Laukemann. «Nosotros admitimos a niños a partir de los 6 o 7 años en recorridos poco peligrosos y adecuados para su edad».

Los últimos incidentes

La muerte del niño francés de 12 años no es la primera en la zona. El año pasado en Huesca fallecieron tres barranquistas. En el mes de mayo, un ciudadano francés de 38 años que practicaba rapel en el barranco de la Portiacha (Bárcabo), en la Sierra de Guara, falleció al caer desde 25 metros.

En julio, una mujer de Santa Coloma de Gramanet de 50 años se ahogó en el barranco del río Vero (Alquézar). El pasado mes de septiembre un joven de 26 años de Tárrega (Lérida) se ahogó en el valle de Benasque al quedársele atrapado un pie en una piedra después de un salto.

Aunque la tragedia que más se recuerda es la de la muerte de un matrimonio y dos de sus tres hijos en 2017 cuando practicaban barranquismo. En esta ocasión, no fue en Huesca, sino en el Jerte, en Extremadura.