Un grupo de elefantes en el delta Okavango en Botsuana
Un grupo de elefantes en el delta Okavango en Botsuana - EFE
África

Botsuana levanta el veto a la caza de elefantes para «ganar votos de las zonas rurales»

El número de ejemplares en este país podría haberse triplicado en los últimos 30 años, mientras que en todo el continente la población se habría reducido un 30% entre 2007 y 2014

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Después de una suspensión de cinco años, el gobierno de Botsuana ha decidido permitir la caza de elefantes de nuevo, según un comunicado emitido el miércoles por el Ministerio de Medio Ambiente, Conservación de Recursos Naturales y Turismo. Botsuana es el hogar de al menos 130.000 elefantes -un tercio de los ejemplares que quedan en la sabana de África- y hasta ahora había podido esquivar la grave crisis furtiva de marfil que azota al continente africano. El gobierno dice que la caza se reincorporará «de manera ordenada y ética» y que se darán más detalles próximamente.

En junio de 2018 y tan solo cinco meses después de que Mokgweetsi Masisi fuera nombrado presidente del país, el gobierno formó un comité para que le asesorara sobre si se debía levantar la prohibición de la caza mayor, una medida que fue implementada en 2014 bajo el mandato de Ian Khama, ecologista y preocupado por la conservación de una de las especies más amenazadas del mundo. Las conclusiones de la reciente investigación no escapan a la controversia: «la suspensión de la caza tiene un impacto negativo en los medios de vida, en particular para las organizaciones comunitarias que antes se beneficiaban de la caza», comunicó el comité formado por autoridades locales, ONG, investigadores, representantes de la industria turística.

Sin embargo, los defensores de los derechos de los elefantes denuncian que los aldeanos apenas se beneficiaron de la cuota de caza ni de las altas tarifas que pagaban los turistas para cazar a uno de los Big 5 ( los «cinco grandes de África» se refiere las cinco presas más difíciles de cazar y más peligrosas entre las cuales está el león, el leopardo, el rinoceronte negro, el elefante y el búfalo).

«El consenso general de los consultados fue que la prohibición de la caza debería levantarse», reza el comunicado.

Las excusas del comité

Debido a la actual sequía que azota al continente y al Sur de África en particular, los elefantes se han ido expandiendo por todo el territorio en busca de agua, lo que ha provocado que estos animales hayan entrado en contacto con los humanos con más frecuencia en los últimos años. Eso, sumado a un «inmanejable» aumento de la población de los elefantes, ha impactado directamente en la vida de los agricultores, según el análisis del comité creado por el gobierno –algo que no comparten los conservacionistas-.

«El conflicto entre los elefantes y la gente está en aumento a medida que crece la demanda de tierra, agricultura y asentamientos», dijo el presidente del país recientemente. La supuesta pasividad del Departamento de Vida Silvestre y los Parques Nacionales en intervenir cuando los elefantes destruyen las cosechas o dañan las propiedades fue otro argumento utilizado para justificar el levantamiento de la suspensión.

Por su parte, el expresidente Khama ha criticado duramente la polémica decisión y dice que solo busca ganarse el favor de las zonas rurales de cara a las elecciones de octubre.

El negocio de los safaris de lujo

Botsuana no tiene litoral pero sí posee la mayor población de elefantes en África -entre 130.000 y 160.000 ejemplares-, lo que le convierte en uno de los principales destinos de safaris de lujo del continente. Algunos expertos dicen que la población en este país podría haberse triplicado en los últimos 30 años, mientras que en todo el continente el número de ejemplares se habría reducido un 30 por ciento entre 2007 y 2014 debido en gran parte a la caza furtiva por el marfil, según un reciente censo realizado por Elefantes sin Fronteras. Se estima que en la última década la población de elefantes de África se ha reducido en 111.000, lo que supone que actualmente habría aproximadamente 415.000 ejemplares en todo el continente, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

A pesar de que la caza de elefantes ya es legal en Botsuana, eso no quiere decir que los cazadores pueden llevarse sus trofeos a casa (depende también de las regulaciones de cada país). En 2017, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos decidió levantar la prohibición de las importaciones de trofeos de elefantes de Zimbabue y Zambia. Una medida insuficiente para su presidente Donald Trump que forzó que este organismo considerara evaluar todas las solicitudes para importar trofeos de elefantes independientemente de su procedencia.

Namibia, Zambia, Zimbabue y Botsuana países han pedido que se reduzca la prohibición global del comercio de marfil de elefante debido al creciente número de animales en algunas regiones. «No podemos seguir siendo espectadores mientras otros debaten y toman decisiones sobre nuestros elefantes», dijo Masisi en una reunión con sus homólogos celebrada este mes. Hace escasas semanas Zimbabue anunció que había vendido cerca de 100 elefantes a China y Dubai en seis años debido a la sobrepoblación por un precio total de 2.7 millones de dólares.